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Posadas, a contracorriente

A contracorriente de los datos oficiales y de los análisis privados que marcan una tendencia decreciente en el flujo de turismo hacia México y un menor gasto de los visitantes, el CEO de Grupo Posadas, José Carlos Azcárraga ve con optimismo el panorama turístico.
Se basa en los datos de su negocio. Ya recuperó los ingresos y utilidades que venía registrando antes de la pandemia del Covid-19.
Su plan incluye una inversión de 15 mil millones de pesos, en los próximos 3 años y prácticamente sin apalancamiento.
Al cierre de este año el número de hoteles del Grupo pasará de 190 a más de 200, con más de 30 mil habitaciones.
Azcárraga asegura que México está entre los principales países del mundo por el número de turistas internacionales que lo visitan y su mercado registra una recuperación acelerada.Posadas se ha enfocado en lo que sabe hacer: operar hoteles. No compite más en el negocio de los ladrillos. Es decir, ya no está entre sus objetivos la construcción de hoteles. Su negocio principal es la operación y el servicio, y para ello se ha aliado para el manejo de diferentes marcas.
Adicionalmente ha procurado la modernización tecnológica. Lanzó una nueva plataforma digital y de comunicación para acelerar su estrategia de crecimiento en México y a nivel internacional con Fiesta Americana Travelty.
Con ésta reunirá sus nueve marcas hoteleras y marcas de lealtad en un mismo canal de venta digital.
Para Azcárraga, no hay lugar para el pesimismo. Los resultados que está dando a sus inversionistas no los da nadie más.
Sus números respaldan el optimismo que transpira.Posadas reflejó ingresos de 2 mil 727 millones de pesos y un resultado neto de 279 millones de pesos en su reporte del primer trimestre presentado a la Bolsa Mexicana de Valores.
El grupo creció un 19% en ingresos en el primer trimestre de 2023 contra el mismo periodo del año pasado.
Sin duda, como dice el dicho, cada quien habla en función de cómo le va en la feria y, por lo que dice el empresario, a ese consorcio de hoteles, las cosas les están resultando más que bien. Al tiempo.
Atisbos
Nadie duda que la relocalización de empresas o nearshoring, como también se le conoce, es una enorme oportunidad para México.
Para todos está claro que su aprovechamiento podría marcar una enorme diferencia en el rumbo económico de la Nación.
Sin embargo, lo que no se observa ni se atiende, es la carencia de energía en los parques industriales y la necesidad de que México se suba al tren de la nueva era energética que tiene como su principal eje al gas natural.
Los expertos coinciden en que la verdadera soberanía energética depende del gas natural, no del petróleo.
El gobierno lopezobradorista ha apostado por una política energética basada en el petróleo.
La explotación del gas natural que al final del anterior sexenio se planeaba realizar, se interrumpió con la actual administración.
México depende de la importación de gas de Estados Unidos que ha aumentado extraordinariamente su producción en virtud de la aplicación de la técnica del fracking, prohibida en nuestro país.
Adicionalmente, México registra una notable falta de inversión en infraestructura de tuberías y terminales para transportar el gas natural al sur del país, que presuntamente es prioridad para este gobierno.
Ese es un cuello de botella que podría evitar el propósito sexenal de desarrollar al sur de México.
Lo deseable es que se entienda y atienda que la falta de gas reduce la posibilidad de aprovechar el nearshoring y cancela la posibilidad de hacer más equitativo el crecimiento económico en términos territoriales entre el norte y el sur del país.
Por cierto, el foro mundial más importante en materia de la industria del Gas Natural Licuado (GNL) se efectuó recientemente en Vancouver.
Ahí quedó claro que el gas natural es el energético de transición más relevante.
Se prevé que en la siguiente década habrá un auge global para financiar proyectos de GNL.
Se calcula que se requieren inversiones por 1.7 mil millones de dólares. En México, el más avanzado de estos proyectos es ECA GNL de Sempra Infraestructura, una planta de licuefacción en Ensenada cuya construcción está avanzada y se espera inicie operaciones pronto.

