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Opinión

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¿Por qué las subastas ilegales de bienes culturales debe ser parte de Mondiacult?

Mucha gente se pregunta por qué no han cesado las subastas de bienes culturales de procedencia ilícita en casas de subastas internacionales. Y es que el gobierno federal, en lugar de informar sobre los alcances que tendrá la adopción del Convenio Unidroit, recientemente ratificado por nuestro país, se ha estancado en la difusión de infografías que condenan este tipo de subastas.

Comenzó desarrollando un protocolo de actuación que rápidamente escaló hasta la ratificación del Convenio Unidroit el pasado noviembre, lo cual es un acierto jurídico. Toca ahora cerrar la pinza moral en la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible, mejor conocida como Mondiacult, que se realizará nuevamente en México en septiembre. El énfasis de esta cumbre está centrado en el diálogo político mundial sobre la cultura, a partir del mandato del organismo y sus conocimientos técnicos orientados a fomentar la cooperación multilateral y el debate político sobre políticas culturales.

Es aquí donde la diplomacia mexicana, en el marco de las posibilidades, mecanismos y facultades institucionales, puede elevar a la consideración de la UNESCO y de todos los gobiernos que la integran, en particular el francés, la necesidad de mostrar una mayor congruencia con la Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales. Convención de la cual son compromisarios. En el caso de Francia sería congruente con la conciencia histórica del Estado Francés. Este énfasis no es solo por las recientes subastas, sino porque ha sido una suerte de conciencia moral en el desarrollo de modelos, políticas y estrategias de conservación, rescate y promoción del arte y la cultura a nivel mundial. Nada sería más congruente con este legado que la voluntad de cooperar con mayor decisión en el freno a la importación, exportación y transferencia ilícita de bienes culturales, que descontextualizan las aportaciones de las comunidades originarias al desarrollo de la humanidad.

¿Pero por qué este problema tiene que ser parte central de Mondiaculat? En primer lugar, porque se enmarca en el espíritu Unesco. Se debe solicitar congruencia a los países compromisarios, tanto de la Convención como del combate al tráfico ilícitos de estos bienes. En segundo lugar, porque se deben impulsar convenios bilaterales de cooperación en esta materia y campañas permanentes mediante las embajadas, entre casas de subasta y coleccionistas, para concienciar sobre el daño y consecuencias de este tipo de arqueofurtivismo con fines de lucro. En tercer lugar, porque existe un Código Internacional de Ética para Marchantes de Bienes Culturales adoptado por la Unesco en 1999, el cual conmina a los comerciantes profesionales de bienes culturales a abstenerse de transferir la propiedad de estos cuando tengan motivos razonables para creer que son o han sido exportados ilegalmente. En cuarto lugar, porque existe un Comité Intergubernamental para Fomentar el Retorno de Bienes Culturales a sus Países de Origen o su Restitución en Caso de Apropiación Ilícita. Organismo intergubernamental de asesoría y negociación (no ejerce una función judicial), pero promueve la cooperación y devolución de bienes. Y por último, porque existe una forma de litigar estos casos a través del Convenio Unidroit. Un Convenio que surte efecto directo en el derecho interno de los Estados e involucra a agentes privados (casas de subastas), las cuales se escudan en la legislación donde se encuentra el bien cultural a subastar, por encima de la legislación del país del cual provienen. En el Convenio Unidroit los Estados se comprometen a dar un tratamiento uniforme a la restitución de objetos culturales robados o ilícitamente exportados, a proceder con las demandas directamente a través de tribunales nacionales y actuar bajo la premisa de que todo bien cultural robado debe ser restituido. Hablamos de todos los bienes culturales, no sólo los inventariados. No podemos seguir combatiendo esta mala práctica con infografías en las redes sociales de funcionarios públicos. Mondiacult es el espacio del cual habrán de salir las estrategias jurídicas y normativas, así como los compromisos de cooperación multilateral en esta materia. Por eso es importante que el tráfico ilegal de bienes culturales forme parte central de la agenda de esta cumbre mundial.

rrg

 

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