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Opinión

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¿Por qué debes pagarte primero a ti mismo? Parte 2 de 2

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Joan Lanzagorta

El concepto de pagarte primero a ti mismo es esencial para lograr construir un patrimonio y con ello alcanzar tu libertad financiera. En eso nos enfocamos en la primera parte.

Sin embargo, no es suficiente, porque si tu flujo de efectivo es negativo (te endeudas de manera consistente), llegará el día en que tengas que echar mano de ese dinero (tus inversiones) y eso simple y llanamente significa destruir todo lo que estás construyendo.

Entonces, controlar tu flujo de efectivo es una habilidad esencial y parte integral del concepto de pagarte primero a ti mismo. De hecho, cuando la dominas, es posible que puedas incluso ampliar la cantidad que destinas para construir tu futuro. Mientras más, mejor (aunque como todo en la vida, el equilibrio es muy importante).

Debo decir que personalmente me costó mucho trabajo (incluso años) aprender el arte de controlar mi flujo de efectivo. Los conceptos sí son sencillos, pero la aplicación no. Recuerdo que llevaba hojas de cálculo complicadas, compré programas para manejar finanzas personales que no estaban disponibles en México y aún con todas esas herramientas, no lograba “ajustarme” a un presupuesto.

Hasta que encontré una metodología que lo cambió todo y que me enseñó que la realidad nunca es como uno la planea. Siempre hay cosas que uno no contempló (por ejemplo, el recibo de la luz viene más caro de lo que uno pensaba, o al niño ya no le queda el pantalón del uniforme del colegio).

Eso significa que para que un presupuesto funcione, siempre habrá necesidad de hacer ajustes en el camino. Esa capacidad y la habilidad de hacerlo bien, es clave para no perder el control.

Por eso, en mi opinión, los consejos y las metodologías tradicionales sobre cómo hacer un presupuesto no funcionan. Es difícil seguirlos y terminan causando mucha frustración. Por eso he dicho que son los peores consejos que he recibido.

Para diferenciarlo, el método que yo siempre he sugerido para controlar el flujo de efectivo le he llamado plan de gastos. Consiste en lo siguiente:

1. Asignar a cada peso que ganas un trabajo. El dinero es un tanto rebelde y si no le dices exactamente qué es lo que tienes que hacer por ti, hará lo que se le venga en gana. Por eso tienes que asignarle trabajos a la totalidad del dinero que ganas, una vez que lo recibes. Nunca antes de ganarlo y de tenerlo en tu bolsa.

Esto es importante porque mucha gente termina diciendo: “esto lo compro hoy y dentro de un mes cuando reciba el bono, lo pago”. En otras palabras, se termina gastando el dinero antes de recibirlo y eso les hace perder, tarde o temprano, el control. Porque siempre se cruzan otras cosas. Recuerda: la realidad nunca se da exactamente como la pensaste.

Entonces, cada vez que recibes un ingreso, tienes que hacerte esta sencilla pregunta: ¿Qué es lo que necesito que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar? Obviamente primero te pagas a ti mismo y el resto lo asignas a todas las demás categorías hasta terminar (la totalidad de ese dinero).

2. No olvidar tus gastos irregulares. Esto es justo una de las causas más frecuentes por la que la gente pierde el control de su dinero y tiene que endeudarse. Tu plan de gastos debe incluirlos. Piensa: es mucho más fácil separar un poquito cada mes para ellos, de tal manera que cuando se presenten, tengas el dinero para pagarlos sin problema.

Algunas metas se pueden considerar igual que los gastos irregulares. Si te gusta viajar y sueles hacer un par de viajes al año, ve asignando dinero a esta categoría. Si estás ahorrando para un viaje que quieres hacer dentro de tres años a Europa, también.

3. Tu plan no está escrito en piedra: lo debes ajustar cuando sea necesario. El plan de gastos es una herramienta para tomar decisiones. Si de repente se anuncia la preventa del concierto de tu artista favorito y te mueres por ir, entonces abres tu plan y miras qué tienes que hacer (qué categorías tendrás que reducir).

A lo mejor lo que asignaste para diversiones no te alcanza. Quizá comprar los boletos signifique tener que usar parte del dinero que tenías asignado para ese viaje de tus sueños y tengas que posponerlo por unos meses. Entonces, tendrás que preguntarte qué es más importante para ti y podrás tomar una decisión de gasto informada, pero siempre en control de tu flujo de efectivo.

Como puedes ver, el concepto del plan de gastos es sencillo. Cuando empiezas, hay una curva de aprendizaje porque estás retando muchos de tus conceptos preconcebidos sobre el dinero. Además, siempre hay tentaciones (por ejemplo: endeudarte para ir a ese concierto con tus amigos). Si te tropiezas: sigue adelante. En poco tiempo aprenderás a dominarlo y ese control de tu flujo de efectivo, combinado con el poder de pagarte primero a ti mismo, sentará las bases para construir, poco a poco, esa libertad financiera que anhelas.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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