De que el ingeniero Jorge Hank Rhon tiene más de una cola de ilegalidad que le pisen es algo indiscutible. Bastaría con leer el testimonio del periodista Jesús Blancornelas, director-fundador del semanario Zeta de Tijuana, sobre la autoría intelectual del asesinato, en 1988, del periodista, colaborador de dicho periódico, Héctor El Gato Félix Miranda, imputada al ingeniero dueño del Hipódromo de Agua Caliente en la ciudad fronteriza.

Escribió Blancornelas en su libro En Estado de Alerta (pags. 25 y 26). Ahí está el caso de Héctor Félix Miranda.

Asesinado por los guardaespaldas de Jorge Hank Rhon. Su padre quiso sobornarme para no tocar más el asunto. En vida se lo publiqué y nunca desmintió la oferta: Irme con todo y familia a Europa para el resto de mi vida. Por dinero no había problema. Pero que no tocara más a su hijo. Inteligente como era el profesor Hank, seguramente investigó y comprobó que los guardaespaldas de su Jorge le obedecieron. Por eso con tanto dinero y poder nunca pudieron hacer nada. Lo único que hay es la alcahuetería de los gobiernos priístas y panistas protegiendo a Jorge .

La información sobre los asesinos materiales del reportero apodado El Gato la complementa el periodista Marco Lara Klahr en el apartado: Jorge Hank Rhon, rojo y caliente ; escrito en el 2008 para el libro Los intocables, coordinado por Jorge Zepeda Patterson.

El expolicía judicial Victoriano Medina Moreno y Antonio Vera Palestina fueron condenados por un juez y están en prisión como autores materiales del asesinato de Félix Miranda. El primero era guardaespaldas y el segundo jefe de seguridad y compadre de Hank Rhon, quien hoy opina que el verdadero problema es que ‘me tocó bailar con la más fea, dijeron que fueron mis gentes. Yo sigo confiando en mis autoridades del sistema judicial de mi país’ .

Por cierto, el hijo de Vera Palestina, Jorge Vera Ayala, es el actual jefe de escoltas del ingeniero Hank Rhon, quien fuera alcalde de Tijuana (2004-2006). A los periodistas que han comentado el caso les ha llamado la atención que este individuo no estuviera cerca de su jefe en el momento de su aprehensión. Por tratarse de un sábado es probable que éste estuviera gozando de su día de descanso. Por ocurrir a las 4 de la madrugada todo indica que dormía en su casa. Por estar tan ligado a su patrón y a su traviesa vida en el filo de la navaja delincuencial es probable que Vera Ayala en estos momentos esté en calidad de ilocalizable.

Regreso al capítulo de Marco Lara Klahr para consignar parte de las monerías cometidas por el dueño del mayor negocio de casas de apuestas en el país, gran amante de todo tipo de animales, arrestado el fin de semana pasado por tener un arsenal en su casa: En agosto de 1991, durante un registro, agentes aduanales estadounidenses lo sorprendieron cuando volvía de San Diego con una cachorra de tigre blanco, ‘apenas de unos meses de nacida’ .

(...) El animal, tasado en 45,000 dólares y que pertenece a una especie en extinción, fue requisado y enviado al zoológico de aquel puerto californiano e impuesta a Hank Rhon una multa de 25,000 dólares . (Multa equivalente a quitarle un pelo al traficante de felinos que en aquel entonces lucía abundante cabellera).

En mayo de 1995, siete años después del asesinato del periodista Héctor Félix Miranda -cuyo caso se reaviva con frecuencia- y cuatro después del incidente con la cachorra de tigre blanco, el segundo hijo vivo de Carlos Hank González fue detenido en el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México al volver de Japón, cuando pretendía introducir ilegalmente una docena de maletas con abrigos de piel y figuras de marfil de especies en extinción .

Todavía vivía su padre, el profesor quien mediante dos o tres telefonemas logró la libertad casi inmediata de su pícaro hijo.

Otro caso, éste más grave, también señalado en el apunte biográfico de Lara Klarh -de quien me gustaría saber su dirección para enviarle una Medalla por Servicios Distinguidos de Categoría Excepcional en la elaboración de esta columna- es el siguiente: Los meses de marzo y mayo de 1999, en Estados Unidos y México fue revelada por los periodistas Jamie Dettmer y Dolia Estévez, entre otros, la investigación del Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas (perteneciente al Departamento de Justicia) intitulada operación Tigre Blanco, dirigida al Grupo Hank, a petición de la oficina en San Diego de la Agencia Federal Antidrogas y el Buró Federal de Investigaciones. (...) Se presumía que de todo ese esfuerzo investigativo resultó un documento de cuyo resumen de 19 páginas fue revelado por los periodistas y según el cual ‘Carlos Hank González, sus hijos, Carlos y Jorge Hank Rhon -¡qué bonita familia!- y sus socios criminales, representan una amenaza significativa para Estados Unidos’ en virtud de que ‘supervisan una vasta red de personas y empresas que ayudan a las organizaciones narcotraficantes mexicanas a lavar dinero y a transportar grandes cargamentos de droga’ a aquel país .

Sea por el poderío del Grupo Hank o por la ausencia de pruebas tangibles -los acusaron de corruptos no de pendejos-, la investigación fue cancelada. Pero cuando el río suena: se ahogó la orquesta. Adela Navarro, actual directora del semanario tijuanense Zeta, dice: White Tiger -Tigre Blanco- es una pesquisa congelada, pero eso no significa que el caso esté cerrado .

En enero del 2009 cuando Hank Rhon y su esposa intentaban pasar al país vecino del norte por la garita Tijuana-San Ysidro, presentaron sus documentos a un agente de migración. Como procede en estos casos, el oficial pasó la visa láser del ingeniero y exedil por la banda magnética, donde apareció la información del portador de la visa. El lector electrónico reveló las sospechas que sobre Hank Rhon han tenido diferentes autoridades estadounidenses en diferentes procesos. El oficial -por cierto de origen filipino- expresó: Muchas sospechas, muchas sospechas y procedió, como lo marca el reglamento, a quitarle el documento de entrada a Estados Unidos y cancelarlo. (Desde entonces, el señor Hank prohibió el uso de la filipina entre los meseros de los restaurantes de sus hoteles y salas de juego).

De Tijuana a Atlacomulco

Transcribí todo lo anterior para que el lector tenga una idea -o la confirme- de la clase de fichita que es el hijo del profesor y millonario funcionario público que acuñara la frase: Político pobre, pobre político .

La madrugada del pasado sábado medio centenar de elementos del Ejército irrumpieron en la residencia del también dueño del equipo de futbol Xolos, recién ascendido a la Primera División, y descubrieron un depósito de 40 armas largas, 48 armas cortas, 9,298 cartuchos útiles, 70 cargadores y una granada de gas.

De repente, a menos de un mes de las elecciones en Estado de México, entidad a la que está vinculado el apellido Hank, mediante una denuncia ciudadana, sin orden de cateo de por medio, rompen con la impunidad de la que el hoy detenido gozaba. Más vale tarde que nunca, pero el método y la cercanía al precitado proceso comicial mexiquense mueve a la suspicacia.

Se veía venir un golpe preelectoral por parte del gobierno federal contra el partido tricolor. Se llegó a decir que un exgobernador del Revolucionario Institucional podría caer en una especie de michoacanazo, esta vez jurídicamente bien fincado. El objetivo: bajarle el copete a Peña Nieto.

Aún falta saber el derrotero que tome la acusación contra Jorge Hank, pero si todo queda en el acopio de armas descubierto mediante la violación al Artículo 16 constitucional, a Peña Nieto ni siquiera lo habrán despeinado.

Los estrategas del gobierno federal deberían saber que entre Tijuana y Atlacomulco hay muchos kilómetros de distancia. Proporcionalmente casi los mismos puntos que Eruviel le lleva a Bravo Mena en las encuestas.

Oí por ahí

Circula en Internet una cadena: Envía la leyenda: Felipe Calderón te ama y recibirás 50 mentadas de madre. No falla. Ni siquiera se necesita tener fe para enviarla.