Muchas veces tenemos retos que parecen demasiado grandes e inalcanzables. Por ejemplo, cuando nos damos cuenta que tendríamos que ahorrar 15% de nuestro ingreso para nuestro retiro, porque no empezamos antes. Parece algo imposible de lograr si estamos empezando desde cero: no tenemos el hábito y además casi siempre nos cuesta llegar al fin de mes con lo que ganamos.

Lo mismo pasa con las personas que están demasiado endeudadas. El problema parece tan grande que no les permite ver la luz al final del túnel y con ello, pierden esperanza y motivación.

Tenemos que recordar, sin embargo, que no podemos correr un maratón si no hemos aprendido a primero a caminar.

El poder de las metas pequeñas

Desde luego que se vale pensar en grande. ¡Qué padre sería lograr ese maratón! Podemos soñar y vernos a nosotros mismos conquistar la distancia.

Pero no podemos hacerlo de la noche a la mañana. Primero tenemos que correr 100 metros sin cansarnos y adquirir la disciplina de hacerlo todos los días. Luego podremos ir incrementando la distancia o la cantidad de tiempo.

La idea es, entonces, soñar en grande pero pensar en pequeño. Partir ese gran objetivo en pedazos más manejables que podamos lograr poco a poco, construidos de tal manera que logremos resultados incrementales.

El gran objetivo parece muy ambicioso, pero cada pedazo es alcanzable y no demasiado abrumador.

Hay varias razones por las cuales funciona tener metas pequeñas, pero me gustaría destacar tres:

1.  Son más cortas (se consiguen en menos tiempo) y eso ha demostrado, en distintos estudios, que contribuye a lograr una mayor tasa de éxito.

2.  El poder del progreso. Lograr objetivos pequeños nos genera una gran satisfacción (descarga de dopamina), lo cual a la vez nos da motivación y nos hace sentir que estamos listos para lograr un objetivo más grande (incremental).

3. Las metas cortas son más específicas y claras, que es una de las características de la metodología SMAART de la que hablamos la semana pasada. Saber exactamente qué tenemos que lograr y cómo hacerlo, es fundamental.

A todos nos encantaría tener la capacidad de ahorrar el 15% de nuestros ingresos para nuestro retiro. Todos podemos soñar con ello, pero a la gran mayoría le podrá parecer algo inalcanzable, imposible de lograr. Algunos pensarán: “Quizás si me aumentaran el sueldo, o si lograra un ascenso, podría lograrlo”, pero la realidad es que si eso llegase a suceder, empezarían a gastar más (es algo natural).

Pero, ¿qué tal si empiezas ahorrando el 1% de tus ingresos nada más? Es decir, si ganas 20,000 pesos al mes, ¿podrías separar 200 pesos? Estoy seguro que la mayoría de las personas podrían con eso. Es mejor que nada. En un par de meses, ya que sí pudiste, incrementa esta cantidad. Así sucesivamente.

Lo mismo con las deudas. ¿Cuál es la más pequeña que tienes? ¿Puedes meterle 200 pesos más al mes, sin dejar de pagar el mínimo a las demás? Hazlo, hasta que lo termines de pagar. Una vez que la hayas eliminado, lo que pagabas aquí se lo sumas al mínimo de la segunda más chica. Y así sucesivamente.

Sueña en grande, piensa en pequeño y actúa dando pequeños pasos incrementales. Así es como podrás lograr ese sueño.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Lee más de este autor