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Pemex, en la mira
La gran depresión Por: Enrique Campos Suárez
Todavía no pasan las elecciones, que se marcan como la fecha sagrada para la clase política, y ya se soltaron los demonios que claman por el rodar de algunas cabezas.
Sería lógico pensar que las primeras guillotinas deberían instalarse en los partidos políticos, sólo en espera de los fracasos electorales.
Pero no, paradójicamente va a ser más fácil que conserve su chamba un ineficiente presidente de partido, que algún funcionario que enfrenta desde hace tiempo las presiones internas.
Los tambores de guerra empiezan a sonar en torno del Director de Petróleos Mexicanos. Se empiezan a disparar los primeros tiros, impresos y comentados, que pretenden hacer blanco en Jesús Reyes-Heroles González-Garza.
Y no son resorterazos, son tiros de calibres muy altos. Sólo que parece que quieren poner el disparo en el lugar equivocado.
Pretextar la necesidad de cambiar al Director de Pemex en la pronunciada baja en la producción, y por lo tanto de las exportaciones y los ingresos, está muy bien. Sólo que tendrían que buscar a los responsables que hace 10 o 20 años no tomaron las precauciones necesarias para este día. A pesar de que tenían la certeza de que esto iba a ocurrir.
El principal obstáculo para la paraestatal no ha sido sus directores, sino el enfoque equivocado tradicional de los gobiernos. Por años se ha visto a Petróleos Mexicanos como un altar para hacer que los mexicanos se hinquen a la adoración, con la cabeza agachada, mientras los vivales le sacan las monedas a la alcancía del santito .
Todavía ayer por la mañana una dirigente política, hoy innombrable, de un partido también en estas fechas innombrable, decía que defenderían con todo el nacionalismo petrolero. O sea, un poco más del discurso hueco que tanto daño nos ha hecho.
Y así, ahora, los que se supone que piensan diferente están buscando la forma de quedarse con el cascarón, porque el otro ya les cayó gordo. Las mismas formas de siempre, pero con diferentes colores.
Pemex tiene un diagnóstico de lo que le sucede: están declinando los principales yacimientos; hacen falta proyectos que cuestan más y son más complicados; necesitan contar con personal mejor capacitado en técnicas petroleras hoy desconocidas en México.
Tiene la paraestatal una muy limitada capacidad de ejecución de proyectos; viven con la bota fiscal en el cuello y no tiene margen de maniobra financiera; tiene una excesiva normatividad y vive altamente endeudada.
Por si faltara algo, la demanda interna supera la oferta de producción, importan petrolíferos de una forma excesiva, no atienden adecuadamente a sus clientes y de remate necesitan un mayor compromiso con el medio ambiente.
Eso es lo que necesita Petróleos Mexicanos, no un ajuste de cuentas en el Olimpo del gobierno panista.