Es un hecho que en la medida del poder adquisitivo se hicieron compras por adelantado de stocks que, en muchos casos, fueron el triple de lo que comúnmente consumirían en un hogar.

Como lo tratamos anteriormente, una de las condiciones sine qua non de las compras de pánico del Covid--19 alrededor del mundo fue la alta demanda de papel de baño. Los alimentos también tuvieron su parte en las compras de pánico.

Con la pandemia más avanzada, los datos de otras latitudes llegan con las estadísticas, pero también con las vivencias y narraciones de los ciudadanos que se encuentran en las ciudades más afectadas.

Por la naturaleza de la pandemia, es un hecho que en la medida del poder adquisitivo se hicieron compras por adelantado de stocks que, en muchos casos, fueron el triple de lo que comúnmente consumirían en un hogar.

Pero ¿acaso fueron los mismos productos alimenticios los que la gente consumió en diferentes lugares del mundo? Las diferencias interculturales se hacen notar, aunque se comparta el precepto básico en todos ellos: alimentos rendidores, fáciles de preparar, versátiles según el aliño que se les agregue y, en cierta manera, que son la base de la alimentación de muchas familias.

Por ejemplo, en Francia, uno de los primeros alimentos en agotarse y de los que, incluso, se hacían bromas virales, fueron las pastas. En segundo lugar, el alimento más consumido fue la harina. Se entiende que las pastas sean uno de los más consumidos, pues, además de rendir, responde a la base de cultura de trigo que es la que tienen los franceses.

En Estados Unidos, hasta el momento, la leche de avena, las carnes congeladas y las leches en polvo fueron de los alimentos más consumidos después de los antibacteriales y los desinfectantes. Detrás de estas compras observamos la tendencia de los estadounidenses al alto consumo de carnes y alimentos proteicos. Probablemente esto también se deba a que la carne es un alimento fácilmente congelable para conservar durante mucho tiempo. La leche de avena es estable como alimento y se puede conservar en la alacena. Los consumidores, en general, aumentaron en las compras en línea. En tercer lugar, los frijoles enlatados fueron los alimentos más comprados.

En México, aunque aún no contamos con estadísticas al respecto, se sabe que las personas prefirieron la compra de frijoles y arroz. La diferencia con Estados Unidos fue que mientras aquí se consumieron más los frijoles crudos, en Estados Unidos los prefirieron enlatados. Probablemente esta diferencia esté relacionada con cuestiones del gusto, pero también con el hábito del número de horas empleadas en cocinar y del hábito de preferir alimentos listos para comer o, por el contrario, de cocinar los alimentos para dar la sazón que se prefiera.

En todo el mundo, la venta de bebidas alcohólicas y helados aumentó considerablemente. Probablemente, porque, al estar en el encierro, los alimentos que anestesian emocionalmente se vuelven de primera necesidad para algunos. Con el encierro de la cuarentena, se ha reportado también que los alcohólicos sociales, aquellos que usualmente relacionan el consumo de alcohol sólo en compañía de otras personas, se reconocen también como tomadores en solitario.

En general, se observaron cambios en la forma de comprar para gestionar la alacena. Mientras que, en situaciones normales, las personas realizan compras de sustitución —es decir, se agota un alimento y se sustituye por otro—, en este momento, algunos hacen compras de acumulación.

Los alimentos que se consumieron en mayor cantidad nos dan pistas sobre las preferencias y características de los hábitos alimentarios de cada cultura.

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.