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Paranoia SA: qué hay detrás de las pifias presidenciales
El oficialismo argentino llega a las PASO (elecciones legislativas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) del próximo domingo con su boletín de calificaciones en rojo, situación que ha puesto nervioso a más de un dirigente de ese sector, ya que la imagen de los actuales gobernantes está por el suelo y no hay grandes seguridades de salir airosos.
En el seno del Instituto Patria (think tank fundado por Cristina Fernández de Kirchner en 2016) ya se está pensando en cómo transformar una eventual derrota en un cambio hacia el futuro y cómo hacer para sacarse de encima el sayo de la responsabilidad de haberse empecinado en aplicar un sistema económico que hace agua por los cuatro costados, principal preocupación de la gente, mientras que la gestión de la pandemia y del proceso de vacunación ha sido, al menos, deficiente. Estos dos temas y la inseguridad ambiente pesarán, sin dudas, en el cuarto oscuro.
En ese control de daños están los diputados Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes se han preocupado en difundir que ellos se manejan con los pies sobre la tierra y han deslizado algún tipo de acercamiento con la oposición recién para después de noviembre, como si la sociedad pudiese esperar. En tanto, los más paranoicos del cenáculo que se ha formado en la calle Rodríguez Peña le han deslizado a la jefa del Movimiento el mote de "traidor" dirigido hacia Alberto Fernández y a esa campaña puertas adentro es a la que él ha respondido en su discurso del pasado martes.
Se ha sabido que, pese a que su cabeza es habitualmente terreno fértil para este tipo de razonamientos, hasta el momento Cristina Fernández es quien más se resiste a colgarle al Presidente el sambenito de la traición, mientras que los obsecuentes interpretan para ella todos sus discursos y le llenan de dudas los oídos: "Mirá lo que acaba de decir. Lo hace a propósito. Seguro que él quiere perder las elecciones para que no te agrandes tanto", la melonean. Por ahora, no parece conveniente salir a denunciar estos deslices del gerente de la coalición, ya que el verdadero test de bancas será en noviembre, aunque con la oscuridad de muchos ajedrecistas del poder nunca se sabe.
Por supuesto que quienes tiran gotas de veneno contra Fernández están mirando de modo permanente detrás de los cortinados y hacen un recuento de todas las intervenciones presidenciales desde el affaire conocido como "Olivosgate" para acá. No les falta razón en cuanto a que más extemporáneo no se consigue, ya que resulta más que difícil que un hábil declarante como es el Presidente, haya perdido los reflejos discursivos de la noche a la mañana y se encargue de depositar tierra sobre tierra, tal como si fuese un novato en materia de comunicación.
También le cuentan las costillas a todo lo que sucede alrededor de él, como las declaraciones de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, sobre lo aburrido que debe resultar vivir en Suiza y aunque no se escandalizaron tanto con el capítulo sexual de la candidata Victoria Tolosa Paz, hasta ese momento bajo el ala de la vicepresidenta, han comenzado a mirarla de reojo entre sospecha y sospecha. "Es la mujer de Pepe (Albistur)", el mismo que le prestaba el departamento en Puerto Madero al Presidente, le deben haber recordado a la vice.
Lo cierto es que Alberto se ha comprado todos los boletos para ser el chivo expiatorio de una eventual situación de desventaja y, tal como suele suceder en estos casos, será crucificado en el momento adecuado por sus declaraciones y también por sus actitudes. Todo este contexto ha puesto la imagen del Presidente por el suelo.
La preocupación fundamental de parte de las filas de la política, es saber si serán muchos o pocos los ciudadanos que van a concurrir el domingo próximo a votar, si lo hacen en blanco o si impugnan su papeleta.
@HugoE_Grimaldi