El sentido trascendente de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) reside en uno de los retos más agudos de nuestra nación: la persistencia de dos Méxicos distintos en términos de su grado de desarrollo. Dos realidades separadas por una brecha amplia y que ha sido creciente en las últimas dos décadas.

Ése es el principio y razón fundamental en todas las actividades desarrolladas por la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales (AFDZEE) desde su creación en junio del 2016. Del largo camino recorrido desde que el presidente Enrique Peña Nieto anunció el proyecto, en noviembre del 2014, y de lo que viene a partir de las semillas que se han sembrado.

En el mundo, las ZEE bien implementadas han demostrado ser un mecanismo efectivo para detonar el desarrollo regional, pero también como motor para el crecimiento general de sus países. Un caso emblemático entre las más de 4,500 que existen en 130 países, es el de Shenzhen, en China, donde el PIB per cápita regional creció más de 150 veces en tres décadas. México se ha integrado de lleno a esta historia y área de oportunidad extraordinaria.

Llegamos a la meta de un primer tramo, con la seguridad de dejar afianzado el andamiaje institucional y estructural necesario para la viabilidad y éxito de ZEE para los próximos 40 años. Completamos el compromiso presidencial, para dejar bien encauzada la implementación: el diseño de los concursos públicos, los lineamientos para otorgar permisos, asignaciones y autorizaciones, la promoción y articulación de inversiones privadas y públicas, diseño de consejos consultivos y planes maestros. Todo esto para que las Zonas Económicas Especiales sean una realidad en el corto plazo y empiecen a generar los empleos que requiere México en el sur-sureste.

El recorrido, desde que se envió al Congreso de la Unión la iniciativa de ley federal, en septiembre del 2015, ha sido intenso. A partir de su aprobación y publicación, vendría el proceso de reglamentación y la creación de la AFDZEE y, muy pronto, a la firma de cartas de intención con estados y municipios para crear las primeras zonas y sus correspondientes leyes estatales.

Lo primero fue consolidar el marco institucional, tras lo que vendrían procesos como la identificación, delimitación y resguardo de predios, planeación y construcción de infraestructura, desarrollo del sistema de Ventanilla Única para trámites y servicios, confección del paquete de incentivos fiscales y de otros tipos, y definición de vocaciones productivas presentes y potenciales a detonar y promover.

Asimismo, la selección y el armado de políticas públicas complementarias; la promoción de inversiones, y la coordinación regional con estados y municipios. Junto con ello, la definición de políticas de establecimiento y desarrollo, lineamientos para el otorgamiento de permisos y autorizaciones, así como la elaboración de los dictámenes que consignan la viabilidad jurídica, económica, ambiental y social de cada zona.

Con el apoyo de expertos de diversas dependencias y entidades, particularmente el equipo del arquitecto Covarrubias de la Sedatu, el equipo de la Unidad de Planeación, encabezado por Carlos Zafra, identificaron los polígonos que establecen los artículos tres de los siete Decretos de Declaratoria. Se buscaron áreas excepcionales en su ubicación y condiciones para el desarrollo logístico e industrial para albergar inversiones en las futuras secciones de las ZEE.

Para la Ventanilla Única, la unidad responsable encabezada por Eduardo Romero, identificó con el apoyo de la Conamer miles de trámites en los tres niveles de gobierno para empresas y administradores integrales. La visión fue el diseño de un modelo “llave en mano” de acompañamiento, que incluye un clúster de servicios.

Respecto al paquete de incentivos, podemos afirmar que logramos integrar el más competitivo que México haya ofrecido en la historia contemporánea, sumando estímulos municipales y estatales, así como una amplia gama de incentivos no fiscales y apoyos en áreas como financiamiento, emprendimiento, capacitación e infraestructura, entre otros.

Todo ello es el respaldo ideal para los sectores que van a dinamizar cada zona y sus áreas de influencia, identificados a partir de estudios muy profundos de vocaciones productivas y ventajas comparativas.

En políticas públicas, concentramos esfuerzos en capital humano, formación y capacitación, junto con los sectores privado y académico. Incluso promovimos planes de estudio acordes a la visión de futuro y vocaciones de cada zona. Asimismo, en la conformación de encadenamientos productivos, desarrollo de proveedores y desarrollo social integral: salud, gobernabilidad, seguridad pública y social, guarderías, entre otros esquemas. En este rubro fue fundamental la dedicación y perseverancia de los grupos conformados por Andrés Sada de Planeación Estratégica.

En paralelo, corrió toda la labor de promoción de inversiones en México y en todo el mundo, junto al desarrollo de planes de infraestructura productiva, con la conjunción de esfuerzos de la Federación y los estados y municipios involucrados. El titular de la AFDZEE, junto con el acompañamiento desde el primer momento de Max Mergenthaler, posicionaron a México y en México la alternativa de inversión de Zonas Económicas Especiales.

Mi reconocimiento a todos aquellos que han trabajado y contribuido para que lleguemos hasta aquí en materia de ZEE. Todos merecen una mención especial que el espacio no permite, mi agradecimiento de corazón a los equipos de Juan de Dios Barba; Sergio Segreste y David Colmenares, así como Jaime Bolaños y Héctor Barrenechea.

Particular agradecimiento, al presidente Enrique Peña Nieto, comprometido con el proyecto desde su concepción y lanzamiento, por la visión y liderazgo; el presidente acompañó y cuido el proyecto todos los días a través de Carlos Pérez Verdía y su equipo; mención especial a los liderazgos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, particularmente a José Antonio Meade, Miguel Messmacher y Guillermo Lecona apoyados siempre por equipos excepcionales, como los de Manuel Victoria y Luis Fernando Corana, para llevar la conducción institucional.

Cómo olvidar a los gobiernos de Campeche, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Yucatán, nuestros socios estratégicos. En el mismo sentido, a todos los ayuntamientos donde se asentarán las primeras zonas y sus áreas de influencia. Éste es un logro de los tres órdenes de gobierno, trabajando con corresponsabilidad y visión compartida.

De manera especial, al grupo que condujo el proceso en la primera y compleja etapa de diseño y construcción institucional, encabezado por Luis Videgaray, Abraham Zamora y muchos colaboradores, en particular Luis Guerrero y Emilio Sanders.

Al sector empresarial y sus órganos de representación nacionales y locales, también socios estratégicos. En especial, a los organismos internacionales, en especial a Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo, así como a todas las instituciones, dependencias públicas, organizaciones de la sociedad civil y universidades que nos han acompañado.

No puedo dejar, como lo he dicho en otros momentos, de agradecer a mi equipo cercano, aquellos que cuidaron las zonas económicas en los detalles en distintos momentos, minuto a minuto: Enrique Castro; Alberto Fernández; Daniel Huerta; Alejandro Lastra; Alejandro Pérez; Mariela Morales; Iker Bilbao; Citlali Tuñon; Estela Martínez; Marisela Benavides; Renato Cortazar; Miguel López; Cecilia Saldivar e Ignacio Guillén.

Gerardo Gutiérrez Candiani vislumbró desde el primer día que las Zonas Económicas Especiales eran un proyecto de nación, se comprometió con una visión de Estado y conformó un equipo excepcional desde el primer día por su calidad profesional y humana. Su liderazgo y sus cualidades cuidaron desde el inicio el que pasará a la historia como el paquete más atractivo de incentivos para atraer inversión a México. Todo mi agradecimiento y admiración para quien ha sido nuestro líder en este proceso.

Las aportaciones de todos rendirán frutos. En medio de los grandes retos que los mexicanos enfrentamos todos los días, vienen grandes oportunidades y alternativas para superarlos y salir más fuertes: con un país más próspero y justo para todos. Para eso están las Zonas Económicas Especiales.

*Secretario ejecutivo de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales.