El 9 de noviembre se conmemoró el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín. En realidad el muro no cayó, lo derrumbaron millones de personas que nunca dejaron de creer y luchar por su libertad. Aquel 9 de noviembre de 1989 no sólo cayeron piedras. Lo que colapsó fue un sistema fracasado que atentó y atenta contra la propia naturaleza humana, contra la dignidad y la libertad a la que todos tenemos derecho.

La historia nos enseñó que la batalla por la libertad nunca termina. Aquel triunfo fue pasajero, pues los enemigos de la libertad jamás descansan. En América Latina, el cáncer no se extirpó y Cuba contagió a muchos países utilizando a Venezuela como su principal financiador y promotor. El cáncer se llama socialismo del siglo XXI o revolución bolivariana y se ha vuelto metástasis por no haber sido eliminado de raíz.

Los promotores de esta ideología fracasada, desde Fidel, Chávez, Lula, Cristina y Evo hasta los más radicales defensores de Morena en México, aman tanto a los pobres que se han dedicado a multiplicarlos mientras los siguen manipulando. ¿Cómo es posible que, a 30 años del derrumbe del Muro de Berlín, el socialismo fracasado aún tenga fuerza en América Latina?

En una entrevista, la neurocirujana cubana Hilda Molina, quien conoció de cerca a Fidel Castro, explicó: ¿por qué tantas personas tan diferentes siguieron a Fidel desde artistas hasta los más pobres? “Tienen algo en común, todos son resentidos. Aunque tengan dinero son resentidos con ellos mismos, con la vida, con su país; son muy contradictorios en su personalidad”.

“Odio, poder y dinero, ahí está la ideología del socialismo del siglo XXI, que le llaman populismo. Fidel le llamaba la revolución silente”. Fidel se burlaba diciendo: “Mientras llegamos al poder por la vía tonta de la democracia”, lo que hacían y hacen es “penetran las neuronas, trabajan el cerebro a la gente, trabajan la ideología, capturan el alma, a la persona y ya está todo hecho”. “Lo estamos haciendo en América Latina con los medios, con los grupos de empresarios, con los centros de educación”, le llegó a confesar Fidel.

“Han contaminado la libertad de pensamiento de los seres humanos, han secuestrado el alma y las neuronas. Están enseñando a los niños a odiar”, afirma con pleno conocimiento.

Si el resentimiento es la raíz del socialismo, es hora de preguntarnos ¿qué estamos haciendo o dejando de hacer que, lejos de sanar la herida, seguimos profundizándola? Si queremos construir una realidad mejor, empecemos por ser más empáticos, solidarios y humanos para que el odio, el poder y el dinero no sigan contaminando y secuestrando tantas almas que, como resultado, crean monstruos dispuestos a acabar con todo.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.