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Opinión

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No es la serie Homeland, es el príncipe saudí

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

¿Qué pais puede secuestrar a un primer ministro, convertir lujosos cuartos del hotel Ritz-Carlton de Riad en celdas de cárcel, comprar públicamente el silencio de la ONU, organizar un bloqueo multinacional a una nación, emprender una guerra en un tercer país para arreglar cuentas con un enemigo y, finalmente, contratar a un presidente de Estados Unidos como vocero de manejo de crisis?

En efecto, lo hace el mismo que utiliza un Consulado para secuestrar, interrogar, torturar, desmembrar y matar a un periodista.

No se trata de un guion de una película de James Bond o de una serie de televisión como Homeland. Se trata de episodios verídicos protagonizados por el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, el joven personaje que ya ingresó de manera súbita al catálogo de los déspotas del siglo XXI, la era del sumergimiento global en la revolución de la tecnología y del hiper debate oclocrático de las redes sociales.

El viernes 3 de noviembre del 2017 Saad Hariri, primer ministro de Líbano, recibió una llamada de la oficina del príncipe Mohammed bin Salman. Le avisaron con urgencia que tenía que presentarse en Riad. Un día después, desde la capital de Arabia Saudita, Hariri se reunió con el príncipe y al término, hacia las 3 de la tarde, videograbó un mensaje avisando a los libaneses su dimisión, revelaba su temor por ser blanco de un atentado, y señalaba al gobierno iraní y a las células chiitas de Hezbolá de detonar “el caos” en la región. Estaba secuestrado.

Fue hasta el 12 de noviembre cuando Hariri avisó que se encontraba libre y advirtió sobre su pronto regreso a Líbano.

Todo indica que Hariri durmió en el hotel Ritz-Carlton junto a 11 príncipes, cuatro ministros y docenas de exministros investigados, por la monarquía, por sospechas de corrupción.

La curva de aprendizaje del príncipe heredero es vertical. Aprende muy rápido. Un año antes de su ascenso monárquico (ocurrido el 21 de junio del 2017), y con el rostro entristecido, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, reconoció que por presiones de Arabia Saudita el organismo tuvo que eliminar de la lista negra al reino saudí como uno de los países que asesina niños en Yemen. “Fue de las decisiones más difíciles y dolorosas que jamás tomé”, dijo avergonzado. De no hacerlo, el reino podría cortar ayudas económicas para actividades filantrópicas de la ONU.

El pasado 9 de agosto, un camión en el que viajaban niños en Saada, Yemen fue blanco de un misil saudí. Murieron 29 niños. Así es la guerra contra Irán, en Yemen.

Sobre el bloqueo a Qatar, ya lleva un año. La razón: apoyo a terroristas iraníes. Arabia Saudita convenció a Egipto, Emiratos Árabes y Bahréin para actuar en bloque.

Y ahora, Trump hace las veces de vocero del príncipe. Encubriendo el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

¿Qué tienen que decir Macron, May, Trudeau y Peña Nieto? ¿Por qué guardan silencio ante lo evidente?

@faustopretelin

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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