Graciela Márquez es famosa en las redes sociales por aquella referencia en la que, según ella citó datos del Inegi, y daba cuenta de la existencia en México de “doce mil trescientos quince mil cuatrocientos cuarentaisiete millones de empresas”.

Las deshoras a las que citan a los funcionarios para las mañaneras, lo imponente y helado que es el Salón Tesorería de Palacio Nacional, la infraestructura de cámaras, luces, grúas, los rieles para el travelling, la escenografía, el elenco, y, sobre todo, la presencia vigilante del presidente Andrés Manuel López Obrador en la espalda de aquel a quien presta su micrófono, todo eso debió ser una presión enorme para esta funcionaria que simplemente tuvo un lapsus, nada más.

Nada que ver con la señorita de las mentiras que claramente es incompetente para el trabajo que desempeña.

Licenciada y maestra en Economía, doctorada en Historia de la Economía por la Universidad de Harvard, Márquez Colín tiene las credenciales suficientes para encabezar el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), organismo autónomo al que ya pertenece desde diciembre del año pasado.

El verdadero tema es el compromiso para mantener al Inegi como una institución totalmente autónoma y honesta en el manejo de la información.

Sabemos lo mal que lo ha hecho este régimen en materia económica gracias a los datos del Inegi. No han tenido la oportunidad de negar tantos trimestres en recesión, por los reportes oportunos y revisados de la medición del Producto Interno Bruto (PIB) de ese instituto.

La alta inflación, que ya no sabe dónde esconder la 4T, se siente en el bolsillo, pero se documenta con las mediciones de precios que hace el propio Inegi.

Y las cifras subestimadas del número de víctimas de Covid-19 de la Secretaría de Salud se desmienten con datos del Inegi.

En fin, el papel que tienen esos datos en la transparencia y la proyección de la realidad actual del país es determinante y no se puede perder por la llegada de alguien que privilegie una visión autocrática sobre la necesidad de confiabilidad en la información estadística.

No son pocos los seguidores del actual régimen que confían más en “los otros datos” del Presidente, que en la información estadística del Inegi.

Ese mundo paralelo de dichos que faltan a la verdad crea un ambiente de conformidad entre los seguidores, pero no entre aquellos que entienden la necesidad de la información efectiva para la toma de decisiones.

El éxito entre la clientela de la 4T del mundo de los otros datos da cierto margen al Inegi para que pueda mantenerse en un carril paralelo de información confiable sin que estorbe a los planes propagandísticos del Presidente.

Será una obligación de la próxima Presidenta del Inegi mantener la calidad, la credibilidad de la información, la accesibilidad a ella y la oportunidad en la publicación de los datos, independientemente de lo positivos o negativos que resulten ante los ojos del régimen.

Con toda la capacidad técnica que tiene Márquez Colín, con un pequeño media training y con una total convicción de defender la autonomía, seguro que la futura Presidenta del Inegi podrá hacer un buen papel.

ecampos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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