Así debió titularse mi colaboración del jueves y no México ya tocó fondo , alarmista título que no justifiqué a través del texto. Inútil carnada que, por el número de visitas registradas en Internet, no provocó que el pez-lector mordiera el anzuelo de la lectura.

Lo que sucedió es que el corto cinematográfico Niños incómodos exigen a candidatos , que comencé a ver ya empezado (la primera escena que vi fue la del niño fumando), me impactó fuertemente, sobre todo el mensaje final, expresado por una niña: Si éste es el futuro que me espera, no lo quiero. Basta de trabajar para sus partidos y no para nosotros. Basta de arreglar el país por encimita. Doña Josefina, don Andrés Manuel, don Enrique, don Gabriel, se acabó el tiempo. México ya toco fondo. ¿Sólo van a ir por la silla o van a cambiar el futuro de nuestro país? La penúltima frase fue, después de ver las escenas de violencia y corrupción, la que penetró en mi mente.

Me levanté de la cama, donde vi el anuncio al despertarme, encendí la computadora y puse como título de la columna la frase que más me caló. La que me pareció más dramática. Aunque luego, perdí la perspectiva de mi punto de partida. Jamás hice alusión sobre mi acuerdo o desacuerdo con el enunciado México ya tocó fondo .

Reconozco, pues, que me equivoqué de título y que tal vez mi elogio para el corto cinematográfico producido por Nuestro México del Futuro fue desmedido. Cuando menos, eso le pareció a mi amigo Jorge con el que sostuve el siguiente diálogo:

-¡Qué poca madre! ¿Cómo te atreves a decir que esa aberración es una producción bien lograda?

-Eso me pareció a mí, sobre todo si la comparas con la producción de los anuncios de los candidatos a la Presidencia.

-¡Ah!, mejor que los anuncios de los candidatos, hasta el del dentista Jairo Campos. Me parece monstruoso poner a niños a usar armas y a actuar como asesinos.

-Acabas de decir la palabra: actuar. Esto es interpretar un papel en una ficción. Había que enfatizar la violencia que tanto daño le ha hecho al país.

-Sí, pero, ¿por qué con niños?

-Porque hacerlo con niños resultó un buen gimmick.

-¿Qué chingaos es eso?

-Gimmick es un concepto publicitario, una forma de designar un elemento atractivo o memorable de una pieza de comunicación.

-Mira, maestro, necesitas con urgencia hacerte unos exámenes de oftalmología y psicología política. He leído lo que escribes últimamente y tienes daltonismo ideológico y bipolaridad partidista. El daltonismo te impide distinguir los colores de las distintas ideologías y te vas con la finta. La bipolaridad hace que un día amanezcas priísta y al otro, panista. Elogiar el pinche corto ese, como lo hiciste tú, es hacerle el juego a la derecha más siniestra. ¿Sabes quién está detrás de la producción de esa madre?

-Sí, sé que está la compañía de seguros GNP.

-Esa aseguradora es del tercer hombre más rico del México. El video es una crítica sólo al Estado y a la sociedad. Como si las grandes empresas fueran ejemplo de rectitud y honradez, y los hombres de negocios y los banqueros fueran almas puras. Deberían de haber puesto banqueros quitándoles sus casas a los deudores. Almacenes que venden cosas que enseguida se descomponen o no funcionan. Mueblerías que no entregan la mercancía a tiempo. Compañías mineras a las que le valen madre sus obreros atrapados y los dejan morir. Empresas que pagan salarios de hambre.

La lista de mi amigo va para largo y yo tengo muchas cosas que hacer, tengo que colgar. Mira, Jorge -le digo para concluir la charla que se torno monólogo- te prometo hablar de eso en mi próxima colaboración.

Aquí está: Perlas rocambolescas

En los últimos días me he dedicado a leer novelas de folletín o novelas por entregas. Género que estuvo en boga en el siglo XIX y principios del XX y que según mi amigo Sergio Adrián Sánchez volverán a ponerse de moda con la blognovela en Internet.

La intención de leer algunos ejemplares de tal literatura obedece a mi propósito de hacer un intento por ofrecer a los lectores, próximamente, una de estas piezas pero de contenido político donde semana a semana, entrega a entrega, este textoservidor vaya haciendo una cronología, aderezada con una historia paralela, del transcurrir del sexenio del presidente Calderón. Tengo, provisionalmente, un nombre para mi folletín político: Haiga sido como fue , título que ya tengo registrado con la sinopsis de una revista teatral.

El género, surgido en Francia y adoptado en Italia, España e Inglaterra, lo practicaron connotados escritores y otros no tan distinguidos. Esto último es una de las razones que impulsan mi pretensión. El folletín permite ciertas truculencias. De repente los personajes cambian de características de una entrega a otra por así convenirle al autor.

Otra de las razones por las que estoy leyendo dicho género, lo confieso, es que tengo la esperanza de encontrar un buen argumento que me sirva de andamiaje para trasladar la historia a la época actual e incursionar en el género de la telenovela en vista de que, al parecer, los programas cómicos de televisión son una especie en vías de extinción.

El folletín y/o la novela por entregas se difundían en los periódicos a través de un suplemento literario semanal. Dedicado a todos los públicos, el género, logra más afiliación entre las mujeres. Condición sine qua non del mismo es el suspenso entre un capítulo -entrega- y otro. Estas obras son consideradas el antecedente de la radio y la telenovela.

El autor más famoso de folletines fue Alejandro Dumas (1802-1870). Recién leo en Wikipedia que sus textos tenían tanta demanda que llegó a necesitar la ayuda de 75 colaboradores. Esto explica algunos gazapos, perlas o errores que uno encuentra en sus escritos. Compartiré dos de éstos con los lectores:

En Austerlitz, Napoleón ordena romper a cañonazos el hielo de los pantanos donde se ha refugiado los rusos... Y los 25, 000 rusos mordieron el polvo .

Tal vez lo de morder el polvo pueda pasar como una metáfora pero donde sí unos de sus 75 colaboradores la regó y el maestro Dumas no lo notó y mandó el texto a prensa es en el siguiente texto de su novela El collar de la reina: -¡Ah! ¡Ah!- dijo en portugués .

Quizá el más popular de los personajes surgidos del folletín sea Rocambole, personaje mezcla de aventurero y ladrón gentilhombre, creado por el francés Pierre Alexis Ponson du Terrail. En opinión de René Poirier la obra de este autor francés que vivió entre 1829 y 1871 marca la transición entre el folletín y la novela gótica (cualquier cosa que esto sea). El término rocambolesco es una alusión al protagonista e indica algo extraordinario o inverosímil. Lo anterior lo leí en el prólogo de Las Hazaña de Rocambole, novela con la que actualmente batallo. Ignoro a cuántos ayudantes recurriría monsieur Ponson du Terrail para escribir su novela pero en lo que llevo leído -más o menos tres cuartas partes- he encontrado las siguientes pifias en su escritura, que comunico al lector para que éste vea que no sólo nos equivocamos los aprendices de periodismo con los encabezados de lo que escribimos:

Aquella mujer tenía la fría mano de una serpiente .

La familia se componía del padre, la madre y una hija de diez y nueve o veinte años, aquejada de una terrible enfermedad a pesar de su singular belleza .

En menos de un cuarto de hora, el zorro mató diecisiete gallinas y dos gallos. ¡Diecinueve homicidios! .

Su sombrero destrozado y abollado, ya no tenía aspecto humano .

Habría sido capaz de derribar un toro de un puñetazo o de lanzar de una patada un navío al mar .

No, sir -respondió éste. Lo que en inglés, como es lógico, significaba: ‘No, señor’ .

Esos chales del Tíbet por los cuales tantas mujeres se han condenado, lamentando no poder hacer más por conseguirlos .

El general, con los brazos cruzados, leía los periódicos .