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Modelo de comunicación política y spots
Hace casi ocho años la reforma electoral del 2007-2008 significó un giro de 180 grados para el modelo de relación entre medios de comunicación y política, al incorporar un paquete de ajustes constitucionales que prohibieron, en su base fundamental, la contratación de propagada partidista bajo cualquier modalidad de tiempo aire en radio y televisión, y en cambio asignaron 48 minutos diarios para mensajes electorales, distribuidos en mensajes cortos que desde entonces se reparten proporcionalmente entre las fuerzas en competencia, con cargo a tiempos oficiales a los que tiene derecho el Estado en cada emisora, sin pagar por ello.
El diseño legal fue una respuesta a la necesidad de acotar el papel del dinero como única llave de acceso a espacios masivos en medios, como única vía para difundir ofertas de partidos, candidatas y candidatos en radio y televisión; sin embargo, el modelo no modificó el formato de spot corto que antes prevalecía con venta de tiempo y hoy sigue vigente pero con segmentos que no se cobran en las campañas.
Es cierto que las resistencias, críticas y tensiones que surgieron en un inicio frente a esa prohibición a contratar espacios propagandísticos persisten en algunos sectores, pero también es importante reconocer que las empresas de comunicación, en su inmensa mayoría e incluyendo a grandes consorcios, han cumplido las reglas de acceso a tiempo aire.
El debate volvió a colocarse en la agenda pública la semana pasada, cuando la destacada ex presidenta costarricense, Laura Chinchilla, pidió en su calidad de jefa de la misión de Observadores Electorales de la Organización de Estados Americanos revisar el modelo.
Chinchilla reconoció que la reforma es positiva para la equidad, pero mostró preocupación por lo que llamó una spotización , afirmando que la transmisión de una inmensa cantidad de spots publicitarios de 30 segundos no necesariamente se traduce en un voto más informado .
Repensar el modelo, en mi opinión, es también imperativo, pero con una lógica de no retroceder en lo fundamental (el acceso a medios sin depender del dinero), sino discutir alternativas que mejore la calidad de los mensajes y sus formatos.
Aquella base de la reforma 2007 cambió poco en la reforma 2014, pero lamentablemente en lo relativo al formato, no sólo se consolidó el spot de 30 segundos, sino que los segmentos más amplios a los que tenían derecho los partidos en periodo no electoral (promocionales de cinco minutos) desaparecieron para convertirse también en spots cortos.
Sigo convencido del enorme avance que representó y representa aquella apuesta legal que garantiza la voz de todas opciones que compiten por cargos populares y de representación legislativa, pero también del derecho de las y los electores a informarse respecto de esas ofertas y el formato corto no propicia necesariamente esto último. Por eso creo también que es tiempo de valorar con seriedad si es posible transitar a segmentos más amplios y focalizados en horarios de votantes, en lugar de un formato únicamente de 30 segundos que igual se deben transmitir en horarios de mayor audiencia ciudadana, en los que se difunden contenidos infantiles sin público votante.
Es verdad que en conjunto son muchos promocionales hoy (14 millones en campaña para partidos y candidaturas), pero estoy seguro de que el tiempo deba reducirse por emisora, si consideramos que antes de la reforma 2007 era común que en una misma señal transmitiera mucho más de 48 minutos mientras que otras no difundían nada o lo hacían poco, porque antes las señales no llevaban mensajes políticos si no se los contrataban, y emisoras sin mucha audiencia, por eso no los tenían y hoy sí los incluyen sin excepción, permitiendo informar también en pequeñas poblaciones.
Por otro lado, en las pasadas elecciones teníamos 2,850 emisoras de radio y televisión y los spots en cada una fueron 96 al día, pero nadie tiene 2,850 ojos y oídos para seguir al mismo tiempo cada promocional.
Hay varios temas relacionados con el modelo que sin duda deben discutirse, por ejemplo las nuevas realidades tecnológicas y cómo administrar los tiempos de Estado en el marco de la multiprogramación que tendrá un mismo concesionario pero diferentes operadores, su retransmisión en televisión restringida y modelos que impidan adquisición ilegal de propaganda pero sin excesos que puedan inhibir el ejercicio periodístico tal y como lo ha señalado Chinchilla, con lógica de mejorar lo que tenemos, no de retroceder.
Para el tema concreto de los spots, me parece que ayudaría reconocer que el formato corto no es propicio para exponer ideas o debatir con amplitud.
*Consejero electoral del Instituto Nacional Electoral