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Opinión

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Militarización y polarización, la herencia de López Obrador

Demetrio Sodi

Aunque todavía faltan 3 años para que termine el sexenio, ya se pueden vislumbrar cuales van a ser las herencias de López Obrador para el próximo gobierno.

Hay quienes piensan que el daño a la economía será difícil de superar, yo creo que más allá de los pésimos resultados económicos del gobierno, en cuanto termine el sexenio y si no llega una gente como Claudia Sheinbaum, que no ve más allá de las narices de López Obrador, va a haber un cambio en la relación del gobierno con los sectores productivos y en ese momento la inversión privada, que ha estado frenada, responderá de inmediato al llamado del nuevo presidente.

El sexenio actual es ya un sexenio perdido en términos económicos, de empleos y reducción de la pobreza, pero con un gobierno que recupere la confianza del sector privado, la economía recuperará de inmediato su dinamismo y seguramente podemos tener un sexenio que marcará récord en crecimiento económico y del empleo.

Los programas sociales y los costos de operación de sus grandes proyectos, Tren Maya, aeropuerto Felipe Ángeles y el proyecto del istmo, serán una pesada herencia para las finanzas públicas del próximo gobierno y obligará a una reforma fiscal que ha sido pospuesta durante muchos años y que es una condición para impulsar la economía y garantizar los derechos sociales.

Hay, sin embargo, dos herencias de López Obrador que no será fácil revertir: la militarización y la polarización social. En el caso de la primera, no va a ser fácil quitarle al ejército todas las actividades civiles que se les ha dado, no sólo en lo que se refiere a la guardia nacional, sino de otras que han sido transferidas a los militares. Por otro lado, la guardia nacional está integrada fundamentalmente por personal militar y regresarla al ámbito civil se va a topar con la resistencia de muchos de ellos que no van a querer dejar de ser militares.

Mucho más difícil va a ser revertir la polarización social y recuperar la unidad nacional. El presidente López Obrador lleva 3 años polarizado no solo la vida política, sino la vida social al confrontar a la gente con su discurso de liberales vs conservadores y de ricos vs pobres. El resentimiento que está creando en ciertos sectores de la población puede ser una amenaza para la estabilidad política y social en los próximos años.

López Obrador necesita seguir polarizando a la gente porque sabe que al día siguiente de que deje el gobierno, todos los enemigos que ha creado entre los empresarios, medios de comunicación, periodistas, intelectuales, etc., destrozaran su imagen y la de su gobierno.

En las últimas semanas se ve un presidente desesperado, dispuesto a decir y hacer lo que sea para salvar su nombre y su popularidad, dispuesto a pasar por encima de la Constitución y las leyes para imponer sus decisiones y dispuesto a confrontarse con todos los que lo critican para fortalecer su alianza con sus seguidores.

Afortunadamente su discurso no ha penetrado todavía entre la mayoría de la población, pero es de esperar que lo que resta del sexenio lo radicalice y busque profundizar esa división. Piensa, y tiene razón, que sus seguidores serán los únicos que defenderán su proyecto y su 4T cuanto se vaya.

Demetrio Sodi

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012)

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