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Opinión

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Memorias de una derrota turbulenta: por Yanis Varoufakis

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Existen obras autobiográficas para la posteridad, en virtud de reunir varios elementos cuyo conjunto las hace inolvidables. En primer término, una concepción grandiosa de la historia (conservadora o progresista eso es indiferente), vista desde el ángulo del personaje que participó de manera estelar en los acontecimientos que narra. En segundo lugar, la preside un gestalt personal atractivo en su coherencia y en sus contradicciones. En tercer lugar, la métrica del autor de una autobiografía canónica tiende a la espontaneidad, sin abandonar la complejidad y profundidad del tema tratado. En cuarto lugar, los relatos autobiográficos memorables, lo son porque el narrador se abandona a los hechos que narra, con una inconsciencia divina que, Borges al hablar del monumental trabajo histórico de Gibbon sobre la caída del imperio romano señala que, se asemeja al ciego destino, al propio curso de la historia (“Biblioteca personal, prólogos”, Alianza, Madrid 1988). En quinto lugar, y quizá debiera ser primer lugar, las memorias autobiográficas memorables de gran calado o singularmente complejas y ubicuas en sus vicisitudes personales, tienen como lo señaló Robert Stevenson (“Ensayos sobre el arte de escribir”, 1881-1894) la virtud del orden estético, es decir, el encanto literario. De esta tesitura son: la Autobiografía de Gibbon “Memories of my life” (1796) que, puede pasar como un apéndice glorioso final de su obra mayor (“Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano”, 1776-1788); la Autobiografía Mi vida del polifacético Gerolamo Cardano (1576), hombre gigante del renacimiento con claroscuros, involucrado en numerosas controversias singulares, cuyo texto relata con ampulosidad atractiva, y visión personal única los hechos que narra a través de su propia vida, y que, para Goethe constituye un canon memorable autobiográfico; “Poesía y verdad” (1811, 1833), un texto clásico autobiográfico en dos volúmenes del autor de “El Fausto” ya alabado por la posteridad; “Las Confesiones” de Rousseau (1765-1770), una autobiografía que escandalizó a los hombres de su tiempo y, sigue escandalizando a las generaciones sucesivas, pero que se yergue por méritos propios en un monumento literario e histórico incomparable; “Memorias de la vida pública de M. Fouche, duque de Otranto” (1819) notable y penetrante ensayo autobiográfico de un hombre de inmenso poder político que, sobrevivió por su genio político a los avatares y tormentas de varios gobiernos antitéticos de Francia en la vecindad de la revolución francesa, un ensayo que arroja luz personal e histórica de su genio ubicuo que, Balzac deslumbrado por su osadía política lo inmortalizó en su novela Un asunto tenebroso (1841); “Mi Vida: memorias de un revolucionario permanente” de León Trotsky (1929) genio político y militar que venció a 14 ejércitos del mundo, revolucionario sin par, y con Lenin, ambos fueron quizá los más relevantes creadores de acontecimientos históricos de todos los tiempos, su autobiografía que consta de 45 capítulos da cuenta de la revolución rusa, uno de los acontecimientos políticos capitales del siglo XX y de todos los siglos, Trotsky narra con un estilo literario de alto nivel solo alcanzado por su antítesis, el genio político inglés Wiston Churchill, quien a pesar del premio Nobel de literatura que la academia sueca le otorgó por sus escritos de historia militar, su autobiografía “Mi juventud” (1900) no es digna del canon de las grandes obras autobiográficas; “Mis memorias” de Henry Kissinger (constituidas por tres densos volúmenes: Vol.1 “White House Years”, Vol 2. “Years Upheaval”, y Vol.3 “Years of Renewal”, 2011), que reflejan su amplia visión conservadora, cuando estuvo en el poder, cuando sobrevino la crisis de Watergate, y cuando se convirtió en asesor político, todo bajo una dosis de pragmatismo político inveterado. Su libro reciente “Liderazgo: Seis estudios sobre estrategia mundial”,2023) es una síntesis de su participación política como asesor en distintos eventos históricos, siempre como representante del poder imperial estadounidense donde observó el comportamiento de seis lideres singulares de posguerra, algunos mediocres (pero astutos como Nixon y Anuar el Sadat), algunos con sentido de Estado (De Gaulle y Adenauer), otros de derecha ultraconservadora persuasiva (Thatcher) y un dictador pragmático (Lee Kuan Yew). La caracterización de los liderazgos de estos seis personajes que, hizo Kissinger en su última obra, tiene el defecto de que las realizó, sin la agudeza, ni la visión global, ni con la belleza de la prosa de Keynes al caracterizar a los políticos de su tiempo que, estelarizaron las negociaciones que culminaron con el Tratado de Versalles (The Economic Consequences of the Peace, 1919). La estatura de gran estadista de Kissinger ha sido manchada con la aparición reciente de documentos desclasificados del Pentágono, particularmente de los archivos dados a conocer sobre su participación en el golpe militar chileno contra Salvador Allende (Peter Kornbluh “Pinochet desclasificado: los archivos secretos de Estados Unidos sobre Chile”, 2023). En este canon de autobiografías listadas anteriormente no podría faltar el texto de André Malraux (“Antimemorias”, 1967), un libro fascinante en el que el afamado escritor francés innova el género, al revelar su yo interno, no por una introspección psicológica individual, sino por lo que hizo, por lo que actuó en materia política, social, militar, como viajero infatigable, como difusor al mundo de la cultura francesa y universal, como resistente al nazismo, como miembro destacado del partido comunista francés, luego transformado en un gaullista de derecha, un demócrata trasnochado, ante todo un escritor de clase mundial, como lo ejemplifica: “La condición humana” (1933), un texto saludado por Trotsky en los siguientes términos: “Es una novela de destinos humanos y de pasiones personales a la que la revolución le comunica la fuerza límite de tensión. El individualista y pesimista se eleva, a fin de cuentas, por sobre el individualismo y el pesimismo. Sólo un gran objetivo supra-individual, por el cual el hombre está dispuesto a dar su vida otorga un sentido a la existencia humana – tal es el significado último de la novela, que es extraña a la didáctica filosófica y que es, del comienzo al fin, una verdadera obra de arte” (Carta de Trotsky al editor de Estados Unidos Clifton Fadiman, 1933, recomendando la publicación de la obra de Malraux al inglés). Las antimemorias constituye un texto portentoso en dos volúmenes, en el que un hombre social intenso, un manojo de contradicciones vibrantes, un hombre subyugado por los grandes hombres del siglo XX, a los que trató, nos relata episodios fundamentales intelectuales y sociales de ese siglo. Como señala Ignacio Echevarría “Las antimemorias es un travelling del siglo XX, un cautivador atlas histórico, político, geográfico, que brinda un personal panorama sobre unas décadas trepidantes, panorámica que comprende a la vez una vertiginosa mise en abyme de la andadura entera de la humanidad” (prólogo “Antimemorias”, abril, 2022). En síntesis, las “Antimemorias” relatan a un yo humano que, se aleja de la introspección psicológica, y que, se revela magnífico por el despliegue de su fenomenal actividad humana. Razón por la cual Mario Vargas Llosa afirmó “La vida que yo hubiera querido tener era la de André Malraux” (“La condición humana de Malraux” Letras Libres, 1999).

Las memorias de Yanis Varoufakis el enfant terrible que revela las miserias sociales de la Troika

A la altura de los grandes monumentos autobiográficos es el libro de memorias del exministro de finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis “Adults in the Room: My Battle with Europe´s Deep Establishment” (2017). Texto palpitante, que conmocionó y lo sigue haciendo a Europa y al mundo entero. El fino articulista del periódico The Guardian, Paul Mason lo definió como “Una de las más grandes memorias políticas de todos los tiempos”. Con certeza axiomática, podemos afirmar de este texto de la Europa contemporánea, que las futuras generaciones no desacreditarán este alto y severo dictamen. Las memorias de Varoufakis concentradas en 538 vibrantes paginas dan cuenta de la historia de la derrota ante la Troika europea del gobierno socialista griego (Syriza), y en lo particular de su breve pasó como ministro de finanzas de Grecia (2015). Varoufakis detalla con una prosa ágil y poderosa los acontecimientos estelares que van de 2008 a 2015, destaca su inflexible postura en contra de socializar la deuda privada de Grecia y Europa. Tal fue el hilo conductor del programa económico que presentó a los lideres de Syriza para liberar a Grecia de la prisión por deuda (“A Five-Pronged Strategy for a Sustainable Greece in a Sustainable Eurozone”, junio, 2012) el propósito central de su programa económico.

Es importante señalar que, el problema de la deuda griega se acrecentó en los años de las políticas neoliberales. Hubo cuatro periodos en su evolución de 1970 a 1980, la deuda/PIB no rebasó el 20.8%; de 1980 a 1993, la deuda griega pasó de 20.8% a 91.2%. Este incremento se debió al llamado “Snowball Effect”, que ocurre cuando las tasas implícitas de interés del servicio de la deuda (Tiisd) son mayores que la tasa de crecimiento económico del PIB. Este efecto, es típicamente asociado con las crisis derivadas de las políticas de privatización y las debacles financieras. En el periodo 1993-2007, el coeficiente deuda/PIB creció lentamente hasta alcanzar 103.1%. Sin embargo, con la crisis financiera de 2008, el coeficiente de deuda/PIB de Grecia ascendió en 2014 a 175.4% (Michel Husson “The Greek public debt before the crisis”, 2014). Esto último ocurrió por dos factores, en primer lugar, por el efecto Snowball (alza usuraria de las tasas de interés y severa recesión mundial), y sobre todo por la enorme socialización de los riesgos privados bancarios convertidos en deuda pública griega. Antes de la llegada del gobierno de Syriza, se efectuaron dos reestructuras de deuda muy desfavorables para el pueblo griego, impuestas por la Troika (integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI).

Convertido en ministro de finanzas del gobierno de Syriza las presiones que experimentó Varoufakis de parte de la Troika y de los poderes facticos (bancos, políticos locales, estadounidenses y europeos) se tornaron irresistibles. Varoufakis renuncia como ministro de finanzas, cuando se da cuenta de que vendrá un programa implacable de austeridad vinculado a una desventajosa reestructura de deuda que, impone la Troika, y que, acepta el ministro griego del gobierno de Syriza, Alexis Tsipras. Estos eventos que relata Varoufakis lo hace como una historia policiaca o un thriller emocionante, saturados de una gran variedad de anécdotas sobre esos procesos, que me parece son eventos estelares para la historia. Varoufakis con su enorme cultura, utiliza anécdotas imborrables que, le sucedieron personalmente, pero también emplea con mucho provecho metáforas para relatar los eventos que narra, y para auxiliar su esquema conceptual histórico-narrativo de manera eficaz. Destaca la siguiente anécdota: un traductor griego-español de nombre Lambros, que, con la crisis de 2010, producto de las políticas de la Troika apenas logra sobrevivir, pierde familia, y mendiga empleo, sabiendo que Varoufakis va a ser ministro de finanzas previendo la victoria electoral de Syriza, se le aproxima y le demanda lo siguiente: “Señor Varoufakis creó que va a ganar la elección su partido y usted será ministro de hacienda, cuando esté en la oficina recuerde a nuestra gente. Haga algo por ellos. No para mí, yo estoy acabado, mi vida terminó, sino por aquellos que la crisis los arruinará sino se actúa debidamente. Es tarde para nosotros, pero por favor haga algo por los que vienen. No me falle, no los traicione, no firme los documentos que, los poderosos le demandarán contra el pueblo. Juré que no lo hará ¿lo jura? Varoufakis contestó lapidariamente, pero conmocionado por la demanda “Lo juro fueron las dos palabras de respuesta que le dio a Lambros”. Este juramento que, le calcinó el alma por el drama humano involucrado y le orientó en sus decisiones como ministro de hacienda, le permitió salir con dignidad de su encomienda, porque ya intuía la trágica traición de Alexis Tsipras y del politburó de Syrizas al pueblo de Grecia, cuando el gobierno de izquierda apoltronado en el poder firmó sin remordimiento moral o político alguno el documento estructurado por la Troika de inaudita crueldad económica para el pueblo griego. La metáfora que guía esta trepidante memoria escrita por Varoufakis se remite al profeta Jeremías que encontró al pueblo de Judea en una de sus más severas crisis religiosas, económicas y sociales de su historia y al que Dios le encomendó rescatar. Dura encomienda que, hizo sufrir a Jeremías más que, incluso el sufrimiento demoledor del paciente Job. Finalmente como se sabe por el relato bíblico, Jeremías fracasó en su encomienda por lo cual expresó lo siguiente, lo cual perdura incólume en la memoria de los hombres: “Y los poderosos tensan su lengua como arco para mentir. Fortalecidos en la tierra, pero no fortalecidos para la verdad, porque de mal en mal van procediendo” (Jeremías 9:3-5, Salmo 64:3). Parte del texto de este Salmo, es el subtítulo del tercer capítulo de las memorias de Varoufakis, un libro imprescindible, sobre todo de obligada lectura para los hombres y mujeres progresistas, y/o de gran sensibilidad social, que tienen en sus manos y hombros (por las decisiones que toman y tomen en el futuro como funcionarios públicos) la vida de muchos Lambros que, viven de manera lacerante en México.

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