Red Amarilla versus Sony Ericsson. ¿David contra Goliat? Un modesto empresario radicado en Jalisco ha decidido emprender una batalla legal contra el fabricante global de teléfonos celulares, por el uso doloso de la marca PlayNow.

Como todas, esta disputa tiene dos caras. Por un lado está José Manuel Somohano Silva, quien desde hace cuatro años habilitó Red Amarilla, un portal en Internet que ofrece servicios personalizados tras del pago de una membresía mensual, que lo mismo da cobertura con seguros de vida y gastos funerarios, que venta de paquetes turísticos, acceso a una tienda virtual y la descarga de juegos de video por Internet.

Esto último también se ofrece bajo el nombre de PlayNow, en los smartphones de Sony Ericsson. Casi los dispositivos móviles de ese fabricante tienen una aplicación cuyo ícono es una flecha verde, dirigida al flanco derecho. Es la llave a todo un mundo de diversión, que va desde un carrusel de versiones de antiguos videojuegos hasta una bateria de mobile apps y una galería de contenidos musicales que se ve complementada con una guía de bares en Barcelona, una paleta para hacer dibujos, un mezclador de música, un ringtone divertido y un colorido wall paper que el usuario puede bajar directamente. El cobro de su consumo se verá reflejado en su factura mensual, por un cargo que hará el proveedor de los servicios de telefonía.

Este último detalle es relevante, pues Somohano decidió emplazar a Telcel, Iusacell, Pegaso y las demás telefónicas que comercializan los teléfonos de la multinacional, a que lo indemnicen, pues ha habido una utilización dolosa de su marca.

Hace poco más de 13 años -exactamente el 16 de febrero del 1998-, Somohano Silva logró que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) le diera la exclusividad de la marca en disputa, que quedó amparada con el número 659369, para la adquisición y el uso de juegos de video a través de Internet. El registro fue expedido por Julio Pacheco Lannoy, coordinador del Archivo de Marcas de esa dependencia.

En dos trámites subsecuentes, Somohano Silva logró extender el uso exclusivo de la marca PlayNow por lo menos hasta el 24 de mayo del 2020.

La primera querella, interpuesta a través de su abogado, Sergio de Alva Rodríguez, fue tramitada el pasado 2 de marzo ante la Unidad Especializada en Investigación contra los Delitos de Derecho de Autor y contra la Propiedad Intelectual de la PGR.

La denuncia se interpuso contra quien resulte responsable, pero en esos días Somohano Silva logró documentar que los representantes de Sony Ericcson Mobile Communications en México habían intentado registrar su marca ante el IMPI -al menos, desde enero del 2006- y que por lo menos tres veces esa instancia administrativa rechazó dichas solicitudes.

De tal suerte que De Alva regresó a la PGR para acusar a la multinacional de violación continuada de los artículos 223 y 224 de la Ley de Propiedad Industrial y dado que se habían constituido -de acuerdo a su apreciación- actos materiales de flagrancia , solicitó que la Policía Ministerial procediera a realizar un aseguramiento en las instalaciones de la firma multinacional.

Además planteó que la indemnización requerida por los perjuicios de esta violación de derechos de propiedad intelectual, en ningún caso podrá ser inferior a 40% del precio de venta de cada producto o prestación de servicios de la aplicación.

No conforme con esa probable reparación del daño, pidió actuar contra Sony Ericsson por la probable comisión del delito de defraudación fiscal. Y también ha solicitado la intervención del Órgano Interno de Control de la PGR para que Sergio Bonifacio Olivares, director de Ministerios Públicos A, adscrito a la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra la Propiedad Industrial, sea investigado, supuestamente por ser responsable de encubrir los actos dolosos de la firma multinacional, al no hacer una pesquisa exhaustiva.

Al margen de los esfuerzos de Somohano Silva y sus abogados, está el esfuerzo institucional por combatir la piratería, que en esencia sería lo que Sony Ericcson hace, con el uso en México de la marca PlayNow.

Hay evidencia sólida de que los ministerios públicos en derechos de propiedad intelectual de la PGR son más efectivos con la incautación de mercancía pirata y la detención de falsificadores; sin embargo, las sentencias en contra de los responsables son ínfimas: apenas dos, en todo el 2006 (frente a 158 procesos iniciados por la PGR) y cuatro en el 2007 (por 166 causas), de acuerdo a la estadística más actual.

La desenfrenada escala de la piratería comercial y la falsificación en México amerita una acción más contundente.

Sean gigantes como Sony Ericcson o vendedores de CDs o libros en Avenida Juárez frente a la Alameda Central.

Tan sólo por citar un ejemplo: en el 2008, el IMPI efectuó más de 4,000 visitas de inspección (incluyendo una agresiva campaña contra los cibercafés que participan en la piratería en Internet), recaudado más de 2.8 millones de dólares en multas y confiscaron otro millón de dólares en productos clonados o falsificados.

Podría haber muchos acusados en la cárcel, en la espera de sentencia definitiva de un juez. El cuello de botella se ubica en la falta de autoridad ex oficio para ir tras los infractores y la falta de conciencia de derechos de propiedad intelectual, por parte de muchos jueces y magistrados.