“El capitalismo ha sido el único sistema de la historia en el cual la riqueza no se ha adquirido mediante saqueo, sino mediante producción, no por la fuerza, sino mediante el comercio, el único sistema que ha defendido el derecho de los hombres a su propia mente, a su trabajo, a su vida, a sí mismos” 

― Ayn Rand

El estallido de la pandemia provocó una de los mayores caídas de la producción industrial en el mundo, fue seguido por el rápido repunte de la demanda industrial, impulsada por las limitadas oportunidades para gastar en servicios, y generosos apoyos fiscales en muchos países.

En las primeras etapas, la demanda superó a la producción de bienes industriales (automóviles, muebles para el hogar y electrónica). Sin embargo, las dificultades que pesaron sobre la producción industrial se amplificaron debido a la serie de cuellos de botella que incidieron sobre la oferta.

Desde principios de año, los fabricantes de productos electrónicos estadounidenses y alemanes pudieron aumentar las tasas de utilización de su capacidad. El sector automotriz, no pudo mantenerse al día con las mejoras de otros sectores, y sufrieron los inventarios.

La demanda industrial y los bloqueos, dieron lugar a la reducción más pronunciada de lo habitual de los inventarios en relación a la demanda. Aunque desde agosto la escasez de inventarios empezó a disminuir en algunos sectores, aunque aún queda largo camino por recorrer. La notable excepción es el sector de la automoción, donde la escasez mundial de semiconductores sigue obstaculizando su producción.

Los precios en ascenso y los cuellos de botella en el transporte han exacerbado la escasez de insumos físicos, los sectores mundiales del automóvil y de la electrónica han estado sufriendo por la crisis de los chips semiconductores.

En el último trimestre de 2021, el 49% de las empresas manufactureras de la Unión Europea señaló que los equipos eran un factor que limitaba su producción. Aparte de la escasez de microchips, las empresas alemanas sufren de la escasez de acero, de plásticos, de productos electrónicos y de metales.

Un tercio de las empresas manufactureras en los Estados Unidos, señaló que el motivo de la reducción de su producción en el segundo trimestre de 2021, fue la escasez no solo de semiconductores, sino de componentes básicos como transistores y pegamento.

Los sectores que se enfrentan a los inventarios más reducidos son el cuero, la maquinaria, la informática y la electrónica, los equipos eléctricos y la fabricación de textiles.

Las limitaciones de insumos no solo se deben a limitaciones físicas, sino también a la subida de los precios. Desde el inicio de la pandemia, los precios del acero en los Estados Unidos casi se han duplicado, las presiones de la escasez de insumos han aumentado a medida que se acentuaron los cuellos de botella en el transporte. Los cierres de puertos en China, la fuerte congestión en los puertos europeos y estadounidenses, alimentados por la falta de trabajadores disponibles para despejar las cargas y la escasez general de contenedores han causado retrasos significativos.

Los costos de envío de los contenedores se han disparado, aumentando más de cinco veces desde el inicio de la pandemia y más del doble en los últimos seis meses. Los nuevos pedidos de buques portacontenedores se han más que duplicado en los últimos 12 meses, la consolidación en la industria de la construcción naval desde la crisis financiera mundial, significa que el desarrollo de capacidad adicional tomará un tiempo considerable, aunque el retroceso esperado en el crecimiento del comercio mundial debería brindar algún alivio.

Esperamos que las restricciones de suministro se alivien por completo hasta el segundo semestre de 2022. El alivio a la crisis de los semiconductores y sus problemas de suministro se espera hasta mediados de 2022.