En un contexto en donde el contrato social parece haberse roto en Estados Unidos, en gran medida por los casos de violencia racial, Donald Trump parece seguir los pasos de Richard Nixon, y podría utilizar la “Ley y el Orden”, para convertir el caos, en un capital de victoria.

Para Trump, no todo está perdido, y más si se hay ecos de 1968, que se encuentran presentes, hoy en día.

Lo primero que hay que notar, es que estamos a un poco más de 60 días de la elección presidencial, y aunque las encuestas muestren a Joe Biden a la delantera, esto podría no reflejar el resultado final.

Porque a pesar de que encuestas como la de IPSOS y Reuters muestran a Biden con el 47% de la intención de voto del electorado en general y a Trump con el 40%, una encuesta publicada a principios de este mes, por el Pew Research Center, muestra que el 51% piensa que, sin importar lo que muestren estas mediciones, al final algo ocurrirá que hará que Trump gane la elección. 

Haciendo esto último énfasis, en la huella que dejó la elección presidencial del 2016, y recordando de una manera muy sutil, que aún nada está escrito, y que seguir los pasos de Nixon podría resultar efectivo. Aunque hoy Donald Trump sea presidente, y en 1968 su antecesor haya sido candidato. Porque hay algunos aspectos que riman, con la realidad del 2020.

Comenzando porque las tensiones raciales tenían a más de 100 ciudades sumergidas en disturbios, las divisiones políticas tenían al país sumamente polarizado, y la gripe de Hong Kong , que podría ser vista como la pandemia de la época, había cobrado la vida de 100,000 estadounidenses.

A lo que habrá que sumarle que la guerra de Vietnam iba mal, y eso tenía al país sumergido en un clima de angustia, que Martin Luther King y Robert Kennedy habían sido asesinados, y que Ricard Nixon al aceptar la candidatura republicana, acuñó la famosa frase de “Ley y el orden”, como su slogan de campaña.

Frase que Trump ha sabido capitalizar muy bien, con la violencia emanada de las protestas por los casos de George Floyd, y Jacob Blake, y que además ha sido reafirmada en la Convención Nacional Republicana, al justificar el despliegue de recursos federales, como la Guardia Nacional, para ponerle fin a la violencia y mantener a salvo a los ciudadanos.

Insertándole a esto último, un doble sentido que capitaliza la ansiedad racial de la “mayoría silenciosa”, a la que Nixon supo hablarle en 1968, y que dejará de serlo en 2045. Año en que según diversos estudios etnográficos, los blancos dejarán de ser la mayoría.

Por otro lado, la estrategia política de decir que las protestas se convierten en disturbios en ciudades gobernadas por los demócratas, y que en “la América de Biden nadie estará seguro”, parece estar dando resultados.

Puesto que, con base a datos de la encuesta anteriormente mencionada del Pew Research Center, el 46% de los encuestados piensan que los republicanos podrían hacer un mejor papel en funciones relacionadas al cumplimiento de la ley, mientras el 42% lo piensa de los demócratas.

Por lo que podemos decir, que el caos que envuelve a Estados Unidos podría convertirse en el orden que Trump necesita para seguir vivo en la batalla, y que el manual ha sido cortesía de Richard Nixon.

La visita de Trump a Kenosha esta semana, será sin duda interesante.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie 

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Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.