Al inicio de la campaña formal, han pasado meses de una informal, todas las encuestas publicadas indican que el primer lugar en la intención del voto lo tiene Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM); el segundo, Josefina Vázquez Mota (PAN), el tercero, Andrés Manuel López Obrador (PRD-PT-MC), y el cuarto, Gabriel Quadri.

La preferencia efectiva va de 45 a 48% para Peña Nieto; de 24 a 32%, para Vázquez Mota; de 22 a 24 %, para López Obrador, y de 1 %, para Quadri. Quienes no declaran representan entre 14 y 18 por ciento. Los que anularían su voto, entre 3 y 5%, y los que no votarán, 2 por ciento.

En el 2000, Francisco Labastida arrancó con una intención de voto de 47%, contra 39% de Vicente Fox, una diferencia de 8 puntos. Al final, ganó el que iba abajo, con 43 puntos frente a 37% del perdedor. La distancia fue de 6 puntos. En los meses de campaña, Fox alcanzó y luego superó a Labastida, que inició como ganador.

Lo mismo ocurrió en el 2006, cuando López Obrador inició con una intención de voto de 41 contra 31% de Felipe Calderón, una diferencia de 10 puntos, para ganar quien iba abajo, con 37 puntos porcentuales frente a 36% del perdedor. La distancia fue menor a medio punto. Durante la campaña, Calderón alcanzó y luego aventajó a López Obrador.

La pregunta es si en el 2012 podrá suceder lo mismo. La ventaja con la que inicia Peña Nieto está entre 13 y 15% con relación a Vázquez Mota, el segundo lugar, y de 23 a 25% frente a López Obrador, el tercer lugar. La distancia se ve difícil de acortar, pero el dato es que en las elecciones presidenciales del 2000 y el 2006, los que iniciaron ganado terminaron derrotados.

De acuerdo con Reforma (12/03/29) 52% decidió definitivamente su voto; 13% ya lo hizo pero podría cambiar, y 27% todavía no se decide. Según Consulta Mitofsky (12/03/29), 80% está seguro y 20% puede cambiar de preferencia. Así, están en posibilidad de definir o cambiar su voto entre 20 y 40 por ciento.

Los votos con los que pueden crecer Vázquez Mota y López Obrador son precisamente éstos, pero también los puede captar Peña Nieto. El trabajo de los dos primeros es convencer a los indecisos. De manera hipotética, si todos éstos votarán por Vázquez Mota, ella obtendría, por lo menos, entre 44% y 52% de los votos y López Obrador, entre 42 y 44 por ciento.

En ese caso, que es muy remoto, la primera estaría en condiciones todavía de ganar, pero ya no López Obrador.

La única posibilidad de pueda ser derrotado Peña Nieto, a partir de los actuales números, es que éste pierda votos, como le pasó a Labastida y López Obrador, en el 2000 y el 2006, y Vázquez Mota y López Obrador, a su vez, los ganen.