La banca en México ha estado marcada por dos estigmas: elitismo e insuficiente competencia en el sector. Ambas acusaciones son fundadas. En términos técnicos, el tradicional elitismo de la banca se ha expresado en lo que suele denominarse como una insuficiente bancarización en el país. Esto es, que segmentos importantes no cuentan con acceso a servicios bancarios.

Por su parte, la insuficiente competencia equivale a los rasgos oligopólicos -con pocos oferentes- típicos de la banca de México. Es de esperarse que la aparición de nuevos bancos en el país sea conducente al combate de ambos rezagos. Desde luego, se dirá que una golondrina no puede hacer por sí sola verano, pero supongo que lo que se intenta es dar lugar a un proceso continuo de formación de nuevos bancos.

Los bancos de nueva creación, que anunció recientemente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), ofrecerán a la banca establecida una competencia tan sólo indirecta. Esto será así porque están pensados para ocupar nichos de mercado (sic) usualmente desatendidos por los grandes bancos. A manera de ejemplo, el Banco Forjadores ofrecerá crédito a microempresarios y el Banco PagaTodo a grupos de ingresos bajos en poblaciones sin sucursal bancaria. Un nicho particularmente atractivo para el surgimiento de nuevos bancos es el sector agrícola, históricamente desatendido por la banca tradicional. Ese sector incluye 15% de la Población Económicamente Activa y genera aproximadamente 4% del PIB nacional.

Asimismo, aunque nadie lo haya expresado, es posible que esos nuevos bancos de nicho puedan contribuir a detonar un potencial muy insuficientemente desarrollado en el país: la capacidad empresarial en segmentos secularmente ajenos a la costumbre de crear empresas.

Usualmente, la banca solo ha atendido a las empresas ya establecidas y arraigadas. Es decir, a los empresarios ricos e influyentes.

Desde luego, el surgimiento de nuevos bancos de nicho no únicamente presenta un panorama color de rosa. La irrupción en el mercado de esas instituciones de nuevo cuño, deseable en sí misma, también podría llevar a la conformación de grandes riesgos de crédito. Seguramente, las autoridades están conscientes de este peligro potencial.

Por tanto, la aparición de esos bancos deberá venir acompañada de un esfuerzo paralelo de supervisión y vigilancia por parte de una entidad que en México no cuenta precisamente con una hoja de servicios plagada de éxitos: la CNBV.

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