Finalmente, después de muchos meses de haberse iniciado la pandemia, expertos internacionales de la Organización Mundial de la Salud, llegaron a la zona cero, adonde dicen que se originó todo: el mercado de Wuhan en China. 

La cosa no fue sencilla ya que el Partido Comunista de aquella nación y sus dirigentes se negaron muchas veces, durante más de un año, a permitir esta inspección, que probablemente los señalará como el país de origen del Covid-19. Para los científicos, las hipótesis sobre el origen de la pandemia están sobre la mesa y no se descarta ninguna posibilidad. Hay que investigarlo todo.

El abrumado Tedros Gebreyesus, director de la OMS, está complacido por la llegada de estos investigadores que quizás descubran más sobre el origen del virus y también, si la humanidad tiene suerte, sea posible encontrar no solo el inicio del problema, sino vislumbrar alguna solución sólida para eliminar al enemigo.

El recorrido que está haciendo esta misión pasa por el Instituto de Virología de Wuhan; entrevistas con los más de mil vendedores que trabajaban en el mercado de esta ciudad; visitas a los hospitales donde atendieron a las primeras víctimas y, desde luego, mesas de diálogo con los médicos que trataron a los pacientes originales.

Los resultados que comienzan a llegar resultan muy estimulantes ya que los investigadores han informado, hace apenas unas horas, que “han visto lo que nadie ha visto antes” e incluso han llegado a declarar que no descartan ninguna posibilidad: lo mismo considerar que los murciélagos fueron transmisores del bicho a los humanos o que el virus pudiera haber escapado de algún laboratorio chino, cosa que seguramente encantará a los fans de las teorías de la conspiración (que yo tanto detesto) y que tendrá que ser comprobado.

El Dr. Peter Daszak integrante de este grupo de investigadores dijo que la visita al mercado de mariscos de Wuhan está ofreciendo información valiosa para entender cómo fue que se dieron los primeros casos.

Fue muy importante también la visita que hizo la OMS a los diversos laboratorios de alta seguridad de la ciudad de origen donde se encuentra la colección más grande de cepas de virus de Asia, con un número superior a las 1,500 variantes. Seguramente un lugar terrorífico.

En el imaginario popular creo que la idea más aceptada es que los murciélagos son los culpables de la catástrofe que vivimos. Y es que miles de virus que son muy parecidos al que causa el Covid-19, se han encontrado en los llamados “murciélagos de herradura” chinos y ahí comenzó la especulación. 

Lo cierto es que estos animalitos tenebrosos y alados son los únicos mamiferos que pueden volar y cuando lo hacen tienen una temperatura corporal muy alta, como si tuvieran fiebre, lo que ha servido para matar a los virus nocivos para ellos y hacer simultaneamente que al mutar pùedan vivir en ellos sin enfermarlos. Igualmente cierto es que cuando estos virus se topan con otra especie animal y logran transferirse a ellos recobran toda sus capacidades de ataque y producen lo que ahora vivimos, la imbatible enfermedad. 

Los mercados donde se mantienen vivos a animales salvajes pueden ser el lugar ideal para los enemigos invisibles que al cambiar de casa potencian su letalidad. Este fenómeno recibe el nombre de propagación zoonótica y como hemos visto puede convertirse en una plaga que ataque a gran escala a toda la humanidad.

En fin, la realidad es que aún sabemos poco de cómo se inició el grave problema que enfrentamos, pero lo que sí sabemos es que los medios de transporte veloces como los trenes, carros y aviones han logrado la rápida transmisión de nuestro diminuto enemigo.

Los humanos nos hemos encargado durante muchos años de devastar los bosques y paisajes, sacar a los animales de sus habitats, cazarlos y al final comérnoslos. El precio de tal falta de respeto a la naturaleza lo estamos pagando. 

Y así, mientras la ciencia investiga y trata de encontrar origen y cura, aquí en nuestro país, no nos importan las energías limpias, ni el cuidado de los manglares, ni arrasar con bosques o selvas. De seguir las cosas igual, continuaremos pagando el precio. Todo sea por Dos Bocas, el Tren Maya y el fortalecimiento de PEMEX y la CFE. ¡Uff!

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Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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