Los gobernadores ven con mucha preocupación y no saben qué hacer frente a la estructura que dirige Gabriel García Hernández, coordinador general de Programas Integrales de Desarrollo, quien tiene a su cargo la operación de los 10 programas sociales “estrella” del presidente. Todos implican la entrega directa de dinero.

García Hernández, que reporta directamente al presidente, trabaja en silencio y no se hace visible. De él depende la estructura territorial, a la cabeza de los superdelegados, que con recursos públicos construye la base electoral que supuestamente hará invencible a Morena.

A estos proyectos, los más apreciados por el presidente, se canalizan los recursos que se quitan a otras dependencias. En su visión, los beneficiados van a votar por Morena y eso garantiza que el partido siga por muchos años en el poder. El PRI estuvo 80 años. Es lo que quiere repetir.

La Constitución señala que no hay reelección y el día que asumió su cargo juró cumplirla y también firmó ante notario público que no se va a reelegir. No era necesario, basta con cumplir su juramento. En ese caso el presidente podría intentar operar un nuevo “maximato” como lo hizo el presidente Plutarco Elías Calles.

En la compleja estructura coordinada por García Hernández participan 19,345 servidores públicos, y de ellos 18,500 son los llamados siervos de la nación, que son la pieza clave. Estos jóvenes están distribuidos en 266 coordinaciones regionales dispersas en el territorio nacional, que son las mismas en las que se organiza la Guardia Nacional.

Cada coordinación regional tiene entre 50 y 150 Servidores de la Nación. Están contratados por la Secretaría de Bienestar y reciben 10,217 pesos mensuales, pero no tienen plaza fija. De éstos, 60% trabaja desde octubre del año pasado, dos meses antes de que se instalara el gobierno.

Son ellos los que se encargan de levantar los censos de los distintos programas. Nadie conoce la metodología y el criterio para censar a unos y a otros no. Hasta ahora la información es confidencial y solo el gobierno federal tiene acceso a ella.

Los servidores de la nación son quienes entregan las tarjetas de los programas “estrella” del presidente y también los encargados de decir a los censados que en adelante van a recibir el dinero que les “manda el presidente”.

“Somos, dice un coordinador regional, un ejército, la columna vertebral del gobierno. Es la estructura que territorializa las políticas del presidente de la República”. Los gobernadores ven cómo frente a ellos se organiza esta estructura clientelar que busca el voto para Morena.

Saben que es ilegal que se diga que los recursos se entregan de parte del presidente, saben que es irregular la manera como se han hecho los censos, saben que es ilegal la manera como se entregan las tarjetas de los programas, pero hasta ahora no han sabido como reaccionar ante esta iniciativa del presidente que se les impone.

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.