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Los enredos de Tatiana
De los “equipos de empate” —como en la jerga burocrática denominan al contacto entre los secretarios de las administraciones entrante y saliente— ha quedado aislado Alfonso Durazo Montaño. El futuro secretario de Seguridad Federal no estaba en la lista de acompañantes de la ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero, para el primer contacto con Alfonso Navarrete Prida, hace ocho días, en el Palacio de Cobián.
Respetuoso de las formas, el secretario de Gobernación de la administración peñista ofreció información precisa y detallada de todas las áreas de la dependencia a su cargo, pero dejó “encorchetada” la carpeta sobre la seguridad pública y no convocó a los responsables de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, del Cisen o de la Policía Federal al encuentro con los nuevos funcionarios.
Navarrete había decidido no abrir un espacio en su agenda para Durazo y recibir a su homóloga y amiga de antaño —ambos fueron colaboradores cercanos al jurista Jorge Carpizo McGregor— con todos los honores. La ministra en retiro acudió al encuentro con su coordinador de asesores, Jorge Alcocer, y los futuros subsecretarios Tatiana Clouthier, Alejandro Encinas y Zoé Robledo.
Loretta Ortíz Ahlf —la primera encargada de los diálogos del nuevo gobierno con los familiares y las víctimas de los últimos dos sexenios— había quedado al margen. Y Durazo Montaño también, a partir de una declaración tronante (“Hay quien dice que nuestro país está convertido en una tumba, pero también quien dice, lamentablemente de forma merecida, que nuestro país está convertido en una fosa”, declaró), que junto con Sánchez Cordero idearon de regreso de Ciudad Juárez, en vísperas de la reunión con Navarrete Prida.
Ese posicionamiento —trazaron, de común acuerdo— tenía que ser contundente, por mandato de AMLO. Y debía ser comunicado sin matices... ¿Y al margen de los cabilderos informativos del equipo de César Yáñez y Jesús Ramírez Cuevas?
Los foros de Ciudad Juárez, Torreón y Morelia no fueron bien vistos por los encargados de las áreas de seguridad de la administración saliente. Y en la reunión entre Navarrete y Sánchez Cordero fue evidente esta discrepancia, lo mismo que una actitud francamente retadora de la diputada federal electa, Tatiana Clouthier, quien a partir de diciembre se hará cargo de la “democracia participativa” y las relaciones con la sociedad civil.
Con su peculiar estilo, la excoordinadora de la campaña presidencial —la reina del Twitter, le llamaban afectuosamente en el war room de AMLO— requirió a los funcionarios peñistas un directorio de todas y cada una de las asociaciones religiosas registradas ante la Segob. Hay más de 9,000, le respondieron. Y en la página electrónica de la dependencia está ese directorio. “De seguro no está actualizado”, se quejó.
Clouthier había optado por el ostracismo, incluso antes de su condena al nombramiento de Manuel Bartlett como director general de la CFE. En su horizonte —diputada electa plurinominal— estaba la coordinación del grupo parlamentario de Morena en San Lázaro, pero AMLO requirió sus servicios en el equipo de Sánchez Cordero.
Una oferta que pudo declinar, pero que decidió aceptar después de consultarlo con sus más cercanos. El ajuste obligado dentro del equipo de comunicación del presidente electo por la reubicación de César Alejandro Yáñez Centeno —quien estará a cargo del área de Política y Gobierno en el staff de AMLO— abrió una ventana de oportunidad para Tatiana: el control de la estrategia digital del nuevo gobierno.
Pero en la definición de los personajes que acompañarán al Ejecutivo federal en Palacio Nacional se impuso el cardenismo a los regios. Y también se impuso la lógica efectista de la administración entrante, empeñada en cumplir los compromisos de la campaña. En el terreno digital, la promesa es que todos los mexicanos tengan acceso a internet gratis y con calidad. Y el seleccionado para instrumentar este plan es el ingeniero Raymundo Artís Espriú, un antiguo colaborador del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
Clouthier, Yeidckol Polevnsky, Jesús Ramírez Cuevas y Mario Delgado formaron el cuarteto de voceros de la campaña presidencial. Detrás de ellos, trabajó un equipo de estrategas y creativos, cuyo mayor éxito ocurrió justamente en el ciberespacio.
Entre ellos destaca el cineasta Carlos Salces —ganó un Ariel por Bienvenido Welcome—, quien grabó los spots anteriores a la campaña del 2018. Es el creador de la frase: “yo votaré por ya sabes quién” y dentro del grupo de campaña se sabe que en su casa fueron grabados otros anuncios con frases como: “ese avión no lo tiene ni Obama” y “frijol con gorgojo”. No existió un solo spot en el que hablara AMLO que no fuera hecho por él.
Salces trabajó algunos spots con José Antonio Casilla, quien tuvo la iniciativa de llamar Juntos Haremos Historia a la coalición ganadora y fue el creador del logotipo de AMLO para la campaña.
En la comunicación de Morena trabajó Jesús Ramírez, incluso antes de que la organización obtuviera el registro como partido político. Al arranque de la campaña presidencial recibió el encargo de instrumentar la comunicación estratégica de Morena y la empatara con la esencia del candidato.
Es su mérito haber incorporado los servicios comunicacionales de Heurística, el despacho tapatío de los hermanos Iván y David Silva Yanomé. De su productora salieron al menos 160 spots para redes y televisión del partido creado por AMLO y los partidos que conformaron su coalición. Hay que decir que durante el periodo anterior a las campañas, fueron buscados lo mismo por estrategas de José Antonio Meade que de Ricardo Anaya para sumarlos a sus respectivos equipos.
Con la reina del Twitter trabajaron Juan Pablo Espinosa de los Monteros Tatto y Mariana Torres. Ambos instrumentaron Abre más los ojos, la plataforma en la que se difundió material de alto impacto audiovisual que invitaba a votar por López Obrador y los partidos de la coalición izquierdista, que además generaron impactos en los medios tradicionales.
Abre más los ojos se convirtió en una plataforma digital que buscó también contrarrestar las fake news sobre AMLO y poner temas de agenda sobre la mesa. Y su despliegue involucró a los equipos de Clouthier y Ramírez Cuevas, además del trabajo creativo de Alberto Lujambio, los hermanos Carl, Alfonso y Juan Pablo Forsell, Daniel Sibaja, Daniel Tovar y Santiago Pando.

