Tradicionalmente, los presidentes se han rodeado de asesores económicos. Ese rol de economistas de cabecera de mucha confianza no necesariamente recaía en el secretario de Hacienda o en la cabeza del Banco de México. Ello, con la finalidad de que el presidente tuviera contrapesos a la influencia que de manera natural tienen un secretario de Hacienda, el titular del banco central y la instancia formal que es el Gabinete económico.

Es interesante revisar los perfiles de los economistas que asesoraron a los presidentes. Los consejeros de Echeverría fueron principalmente Horacio Flores de la Peña, el joven Francisco Javier Alejo y Jesús Puente Leyva, todos ellos formados en la Facultad de Economía de la UNAM y con fuertes ideas intervencionistas de las que le gustaban a su jefe. Su influencia y poder fueron muchas veces superiores a los de los tres secretarios de Hacienda que tuvo Echeverría. Pero también en la entonces Secretaría de la Presidencia, el titular Cervantes del Río le pidió al prestigioso economista Leopoldo Solís que reorganizara una dirección general de investigación económica. Se formó así un grupo de economistas de élite egresados de varias universidades, que incluyó, entre otros, a Luis de Pablo, Francisco Gil Díaz, Saúl Trejo y Carlos Bazdresch. Integraron a jóvenes economistas recién egresados como Guillermo Ortiz y Manuel Camacho de la UNAM y Ernesto Zedillo del IPN. El grupo fue semillero de economistas para los gobiernos subsecuentes. Solís refiere que fue frustrante que Echeverría no hiciera caso de varias propuestas de política económica del grupo por ser contrarias a su orientación. No obstante, Echeverría nunca le pidió a Cervantes del Río cerrar esa área.

El presidente López Portillo también tuvo a tres secretarios de Hacienda: Moctezuma, Ibarra y Silva-Herzog. Impulsó la presencia de los economistas en el gobierno. Es cuando se comienza a hablar de los tecnócratas como economistas que ocupan puestos políticos. Sus principales consejeros informales fueron José Andrés de Oteyza, Carlos Tello, Rafael Izquierdo y su hijo José Ramón. Pero formó un contrapeso al crear el Comité de Asesores Económicos de la Presidencia, cuyo titular fue Antonio Ugarte, quien integró a buenos economistas de la UNAM, quienes a su vez se rodearon de jóvenes del ITAM. Es cuando de manera masiva los economistas salen a estudiar posgrados en prestigiosas universidades extranjeras. Con la gestación de la crisis en 1981-82, se enfrentaron dos ideologías antagónicas: los ortodoxos en Hacienda y Banco de México contra los consejeros que se asesoraron de economistas formados en Cambridge: el profesor Singh y el mexicano Vladimiro Brailovsky, quienes finalmente influyeron en los artífices de la expropiación bancaria: De Oteyza, Tello y Jose Ramón López Portillo.