Una fuerza nunca antes vista se ha apoderado de las vidas de las personas en el mundo desarrollado. Se trata de esos cuatro fantásticos también conocidos como GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple.

Cuatro empresas que tienen mucho en común. De entrada, ninguna de estas empresas existía hace 50 años, de hecho la gran mayoría de ellas, salvo en el caso de Apple, no existía hace 25 años (Amazon esta a punto de cumplir 25 años el próximo 5 de julio). Sin embargo, este bloque ultrapoderoso de empresas que ahora prácticamente lo abarcan todo, se han apoderado de la vida. A través de ellas cuatro, gran parte del mundo civilizado, o puesto de otra manera, tecnológicamente habilitado, se comunica, se entretiene, socializa, compra y se abastece, paga y realiza la gran mayoría de sus actividades del día.

Estos cuatro gigantes de las telecomunicaciones, la tecnología y el comercio digital han ocupado un lugar tan preponderante en la vida de la humanidad que le han ganado la carrera al mundo de la burocracia regulatoria a la hora de establecer las leyes de mercado bajo las cuales deben operar. Sin embargo, parece ser que ésta era marcada por grandes lagunas legales y espacios vacíos de legislación antimonopólica y fiscal está por terminar.

En Estados Unidos, el Departamento de Justicia y la Federal Trade Commission (FTC) están listos para escuchar y actuar. Un enorme número de quejas de todo tipo se espera comenzará a invadir los escritorios de reguladores, legisladores y jueces. Algunos serán relacionados al uso de privacidad de datos, otros con referencia a mal manejo de publicidad y muchos otros respecto a distintas acusaciones de abuso, prácticas monopólicas, y prácticas desleales en distintas industrias.

La semana pasada, en la Cumbre de los G20 en Japón, fue precisamente éste uno de los temas centrales del encuentro. El G20 a través de los ministros de finanzas de los países representados encargó a la OCDE establecer un sistema reglamentado y transnacional de tasas impositivas para empresas de Internet.

Por una parte, estamos viendo gigantes con un poderío sin precedentes que por su mismo tamaño y preponderancia de mercado están aniquilando a la pequeña y mediana industria o aplastando otras formas de comercio, y por otra parte, estamos viendo a estos mismos gigantes aprovechar las enormes lagunas fiscales en los mercados que les permiten espectaculares ganancias a nivel mundial.

En Europa, las autoridades antimonopólicas han sido bastante más rápidas y coordinadas a la hora de presentar leyes y cobrar multas a Google, Apple y recientemente a Amazon. Desde luego, este tipo de prácticas por parte de los reguladores deben ser estudiadas y consensuadas de tal forma que no destruyan las inversiones y el crecimiento de la industria.

En el mundo del entretenimiento, la preponderancia de YouTube, empresa de Google, ha afectado seriamente a muchos compositores y artistas pagando regalías más bajas a las de mercado para promocionar sus videos en la plataforma. De igual forma, aplicaciones independientes como Spotify sufren al lado de Apple Music a la hora de instalar estas aplicaciones en sus aparatos.

Si bien el momento histórico por el que el mundo está pasando parece mostrar que gran parte de nuestra existencia se regirá por el mundo digital y que la inversión en infraestructura digital es crucial para el desarrollo de poblaciones y naciones, su regulación es vital.

A lo largo de la historia hemos aprendido las nefastas consecuencias que la acumulación de poder en un solo actor puede tener en las economías y las sociedades. Ahora más que nunca es tiempo que los legisladores, los reguladores y los países enteros se mantengan vigilantes ante el crecimiento desproporcionado y legislen de acuerdo con esto.

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AntonioAja

Columnista

Showbiz