La regulación asimétrica a los operadores de telecomunicaciones dominantes es temporal por definición y la regulación de los mercados debe ser flexible para estimular la inversión, pero algunos gremios y analistas quieren meterle miedo a usted como consumidor y al regulador como autoridad si se permite la libertad tarifaria en mercados plenamente conectados. 

Hace unas semanas le informaba un hecho relevante, que Telmex ya no es preponderante (más de 50% de mercado) en los servicios de banda ancha y telefonía fijas. Cifras del Banco de Información de Telecomunicaciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones así lo constatan. Hasta septiembre de 2020, Telmex tenía una participación de mercado de banda ancha fija de 47.5% y de telefonía fija de 49.5 por ciento. 

El hecho es relevante para el regulador, porque significa que la regulación asimétrica que impuso el IFT desde 2013 equilibró las fuerzas de competencia hasta reducir la participación de Telmex por debajo del umbral de 50%.

También lo debiera ser para los competidores, porque significa que aceleró la entrada al mercado de nuevas empresas y que han ganado cuota de mercado, gracias a esa misma regulación asimétrica que claramente los favorece.

Lo es para los consumidores, porque en 63 mercados o municipios hiperconectados (donde radican 28.5% de los hogares y 27.4% de la población total del país), existen más de tres proveedores de telecomunicaciones que le proporcionan el servicio de Internet fijo con opciones para elegir.

Y también es relevante para Telmex, porque al verse reducida su participación de mercado, obtendría un aligeramiento flexible de las medidas asimétricas, es decir, sólo en las 63 localidades donde el IFT identificó que existen altos o muy altos niveles de penetración del servicio de Internet fijo (más de 75 accesos por cada 100 habitantes), donde hay competencia de tres o más operadores de red, al menos dos ofrecen fibra óptica y al menos uno de los operadores distinto de Telmex tiene una participación de mercado mayor a 20 por ciento.

A pesar de la buena noticia, algunos presionan al IFT y fantasean con que la regulación asimétrica no sea temporal sino perpetua, algo que causaría horror a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ha explicado que la regulación y tarifas asimétricas aplican sólo para los nuevos entrantes al mercado “por un número limitado de años, hasta que alcancen una masa crítica de participación de mercado del 15 al 20%”. Tal y como señala el análisis del IFT. 

La organización explica que “esos controles no pueden mantenerse a largo plazo, y son contrarios a la libertad económica de los operadores para gestionar sus empresas” (OCDE). 

La OCDE dice que “resulta difícil justificar tarifas asimétricas a operadores que llevan en el mercado muchos años, ya que promueven ineficiencias”. También advierte que “las regulaciones han de ser objeto de revisiones periódicas, y en caso de que cambiasen las condiciones de competencia, la lista de mercados relevantes sujetos a regulación ex ante debe modificarse”. 

Ese es precisamente el objetivo del IFT al poner a consulta pública los criterios y umbrales para determinar la libertad tarifaria. 

A pesar de estas directrices regulatorias, los operadores competidores de Telmex afiliados a la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) no quieren que se otorgue libertad tarifaria a Telmex en los 63 mercados hiperconectados del país. 

Los argumentos y la estrategia del miedo son de sobra conocidos: asustar al IFT con que “otorgar libertad tarifaria al Agente Económico Preponderante en Telecomunicaciones [Telmex], le permitiría incrementar los precios mayoristas en 47% de los hogares conectados del país”.

Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación estaba analizando la inconstitucionalidad de la tarifa cero de interconexión, también se amenazó con que subirían las tarifas de telefonía móvil. No ocurrió. Después de la resolución del máximo tribunal en 2017, las tarifas del servicio de telefonía móvil siguieron reduciéndose en beneficio de los consumidores.  

Tampoco es cierto (como dicen los operadores afiliados a la Canieti) que el IFT esté eliminando la preponderancia, pues ello requeriría una reforma constitucional, por lo demás necesaria para regresar a la determinación de mercados relevantes y la definición de poder sustancial de mercado, reconocidas por la literatura de competencia económica como mejores prácticas para regular los mercados. 

Los operadores afiliados a la Canieti están incurriendo en algo que la OCDE ya ha advertido: que las tarifas asimétricas “pueden distorsionar la competencia si los operadores centran sus esfuerzos en los ingresos del mercado mayorista (...), en lugar de competir en el segmento minorista reduciendo precios para atraer a una base de usuarios más amplia”. 

No existe justificación económica para perpetuar tarifas mayoristas asimétricas en mercados dinámicos sin problemas de competencia, en lugar de permitir que los operadores compitan entre sí por la preferencia de los usuarios. 

Una vez que el IFT resuelva que existe libertad tarifaria en los 63 municipios con más banda ancha fija en México, la pregunta para los operadores afiliados a la Canieti es la siguiente: ¿ustedes van a incrementar las tarifas del Internet fijo a sus suscriptores? Lo dudo. Tendrán que compensar de alguna manera, a menos que quieran perder y transferir clientes a Telmex para que vuelva a ser preponderante en servicios fijos. 

*El autor es presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi)

En comunicación

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM. Estudia los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones, la comunicación política y el periodismo. Es autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente Fox.

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