Buenos días, buenas tardes o buenas noches, estés donde estés te saludo con gusto y aprecio, que tal si comento algo de commodities agrícolas en tiempos de pronunciado descontento. El mundo está siendo obligado a un tránsito y un reacomodo, ésta es una nueva etapa que se marcará para el futuro como el momento en el que la tecnología se encontró con un mundo que no le puede acoger a la misma velocidad como ésta avanza

La disrupción tecnológica no hace pausas, y si bien el ser humano ha experimentado tecnologías disruptivas en el pasado, éstas tenían un impacto de más tiempo. Para dar un ejemplo, cuando el ser humano encontró el arte de la agricultura, dejó de ser nómada y pudo hacerse sedimentario, eso es una tecnología disruptiva, hoy las cosas han cambiado tanto que hay empresas casi listas para imprimir órganos 3D y dejar de solicitar donadores.

No hay duda de que hemos llegado lejos, el problema es que lo hemos hecho muy rápido y no todos estamos ajustando de igual manera, la tecnología disruptiva aplicada en casi todas las disciplinas y actividades de lo cotidiano nos ha hecho más polarizados como especie y las divisiones y distancias son abrumadoras.

El término desigualdad está muy de moda, y eso en una sociedad cada vez más polarizada es un problema que nos hace regresar a las formas básicas y más primitivas que tenemos como especie: violencia.

El tema no es hacerte una cadena de amargura, no se trata de reiterar lo que lees o escuchas a diario respecto de manifestaciones y actos de vandalismo en el mundo, pero si te das cuenta hay un espacio económico hueco que nos está desajustando y en mucho, la famosa guerra comercial entre China y Estados Unidos ha dejado serias oquedades en el resto del mundo. Entendemos el espíritu de la guerra comercial, podemos decir que el balance buscado por la Casa Blanca hace sentido, tal vez o muy seguramente el portavoz de dicha agenda tiene la gracia de un caimán para exponer su causa, pero ése es un tema diferente.

Lo que es claro es que China tiene una agenda geopolítica muy agresiva y que occidente no está en capacidad de enfrentar empresas chinas que reciben ayudas y apoyos equiparables. Sea lo que sea, queda claro que el término guerra comercial para el caso no aplica, ésta no es una guerra comercial, es un claro enfrentamiento geopolítico por la conducción del planeta, y esto lógicamente está descarrilando el orden de lo cotidiano.

Podríamos hablar de estos temas más que Vicente cantar de mujeres divinas, desafortunadamente no tenemos el espacio, lo que si queremos destacar es que China ha tenido que replegarse, ha definitivamente bajado la intensidad en las inversiones fuera de sus fronteras y ha tenido que dedicarle dinero y recursos a muchas de sus empresas icónicas una vez que éstas representan un potencial problema crediticio si China entra en una seria desaceleración, esto como te puedes imaginar crea vacíos de dinero en los lugares donde más interactuaban y el efecto se siente fuerte y claro... el mundo no está creciendo orgánicamente en términos económicos.

Si a esto le sumamos el efecto de que los norteamericanos han también repatriado miles de millones de dinero de empresas que tenían fondos invertidos en “con ventajas fiscales” varios, podrás dar cuenta de que sin liquidez y sin ganas de entablar comercio abierto los commodities en general no están en zona de compra o interés.

Y si esta columna habla de commodities, ¿que tiene que ver la tecnología con todo esto? ¿Y la disrupción? ¿Y China? ¿Y la Casa Blanca?

Bueno, pues la tecnología ha integrado a grandes especuladores que en tiempos de cooperación económica han participado activamente en nuestros mercados; sin embargo, en tiempos recientes los especuladores han tenido que bajar el ritmo y hemos entrado en zonas de lateralización, encima de todo eso, los chinos han detenido la compra de commodities agrícolas al ritmo que hacían, la peste porcina africana está haciendo estragos, se dice que una cuarta parte de los cerdos del mundo ha sido eliminada producto de dicha enfermedad, y este bicho sigue sin poderse contener aún.

De momento, la peste africana abre una puerta grande para quien procesa granos y los convierte en carne, el mercado estará en necesidad de proteína una vez que se agoten las reservas cárnicas en China y para ello, me parece que no hay mucha respuesta. No hay carne suficiente en el mundo como para llenar ese vacío.

Cerramos el capítulo hablándote de todo y sin explicar nada. Me parece que ya nos estamos entendiendo, viste que todo esto tiene sentido cuando evitas tratar de explicarlo.

Nos vemos en la próxima, y sólo resta preguntarte si para eso de administrar riesgos estás en buenas manos.

Ánimo.

[email protected]