Qué lejos estamos de donde debemos estar, pero nunca es malo acercarse. Esto lo digo porque a todos nos dio mucho gusto que una espera de dos generaciones de mujeres y hombres llegara a feliz término. Ya no se criminalizará a la mujer que decida interrumpir su embarazo en México. Dos preguntas me saltan. ¿Cómo se logra esto? ¿Cuándo será posible decidir y ejecutar esa decisión libremente en México, en los 32 estados?

A la primera, tengo que aceptar que ocurrió una mezcla de experiencia en la técnica judicial y oportunidad política.

Los hechos:

  1. El estado de Coahuila establece en su legislación que el aborto es penalizado (artículo 196). Alguien y hay que hacerse varias veces esta pregunta. Lleva el caso a la Suprema Corte de Justicia de la Naciòn (SCJN) porque considera que es una ley local que va en contra de la Constitución. El asunto se pudo haber resuelto localmente, pero por alguna razón fue llevado al nivel federal.
  2. Al llevar el caso a la SCJN se sabe que un dictamen a ese nivel aplica a los 32 estados, no sólo al estado de Coahuila. Eso se sabía, pero no se hizo antes. Sólo en 4 estados se puede interrumpir el embarazo y Coahuila iba a ser el quinto. Los estados son ciudad de México (2007), Oaxaca (2019), Hidalgo y Veracruz (2021).

Los efectos:

El dictamen de la SCJN al declarar inconstitucional el artículo 196 de la ley de Coahuila de castigar a la mujer que aborta, aprobado el 7 de septiembre de 2021 por unanimidad, es trascendental por donde se le vea.

a) Logra que todos los jueces y juezas del país no criminalicen a las mujeres gestantes que decidan interrumpir su embarazo, por su propia voluntad o por razones biológicas. Es importante recordar que había mujeres que habían tenido abortos incompletos sin su voluntad y estaban en la cárcel en Guanajuato.

  1. El alcance de la sentencia afecta otros artículos del estado de Coahuila y obliga a los encargados de los servicios de salud a asistir a las mujeres que decidan tener un aborto voluntariamente.
  2. En cuanto se modifique la legislación en Coahuila serán 5 estados en los que no sólo no se criminaliza el aborto, sino que es permitido.

Qué sigue:

  1. Vigilar que se cumpla la sentencia de la SCJN en Coahuila.
  2. Vigilar que en el resto de los estados de la República no se criminalice a la mujer que toma la siempre difícil decisión de interrumpir su embarazo. Aunque en estos estados las causales de aborto son limitadas, siempre se generan injusticias y arbitrariedades.

Quizá lo más importante ahora es empezar a pensar cómo extender a los 27 estados restantes el derecho que tienen las mujeres a su cuerpo y a su libertad.

En 2007 Leticia Bonifaz, legisladora de la Asamblea del entonces Distrito Federal encontró que con el cambio de causales se podía hacer legal el aborto. Eso trajo una avalancha de legislaciones estatales sobre las causales estrechándose al máximo al grado de estrangular la justicia y meter a las mujeres a la cárcel. La objeción de conciencia se le otorgó al personal de salud y se armó la trama perfecta.

Pasaron 12 años entre la legislación de la CDMX y la de Oaxaca, y 14 años hasta ahora. Estoy convencido que la mano que movió esta cuna sabía el tecnicismo de la SCJN. Sabía que la coyuntura después del escándalo de la ultraderecha en México daba un perfecto marco. Sabía que contaba con el voto del presidente de la Corte. Sabía que al pasar el voto de inconstitucionalidad de una ley estatal a la SCJN podía parar todas las leyes similares que hay en el país.

Para mí es claro que se trata de una mujer, con mucho poder; una mujer que fue parte de la SCJN en algún momento. Si es cierto lo que estoy especulando la exministra hoy senadora puede retirarse en paz a descansar. Por las dimensiones de su legado, todos sus críticos, donde yo me incluyo, nos quedaremos callados.

¡Un aplauso!

PD: Si no es cierto, pues habrá que seguir leyendo entre líneas, para mí si es muy importante saber de quién es la mano que mueve la cuna.

*El autor es profesor de la Universidad de Washington.