En la sección de Acciones y Programas del sitio web de la Secretaría de Economía puede leerse que “México cuenta con una red de 12 tratados de libre comercio con 46 países (TLCs), 32 acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 33 países y nueve acuerdos de alcance limitado (acuerdos de complementación económica y acuerdos de alcance parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración. Además, México participa activamente en organismos y foros multilaterales y regionales como la Organización Mundial del Comercio, el Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos y la Asociación Latinoamericana de Integración”.

En junio de 1990, cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari anunció que nuestro país negociaría un acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, nos aseguró que dicho tratado sacaría a México del subdesarrollo y a millones de mexicanos de la pobreza, y que una próspera clase media se crearía gracias a las bondades del libre comercio.

Y así, cada vez que nuestros gobiernos suscribieron un acuerdo comercial nos dijeron que el mismo se traduciría en beneficios reales para la población.

Hoy, 29 años después de que Salinas prometiera lo que nunca llegó, el presidente Andrés Manuel López Obrador también promete. El viernes, en Tabasco dijo que “la firma de este acuerdo garantiza la llegada de inversión extranjera, la creación de muchos empleos bien pagados en beneficio del pueblo de México”.

Me gustaría creerle a AMLO, como alguna vez le creí a Salinas, pero la realidad es que, si bien los acuerdos comerciales pueden ser benéficos, de poco le han servido o servirán a los mexicanos mientras el gobierno federal, los gobiernos locales, los empresarios de todos los tamaños, los sindicatos, el sistema educativo y otros componentes de la sociedad no se modernicen y profesionalicen, y mientras la corrupción y la improvisación sigan siendo la norma.

La evolución económica de México muestra que sirvieron de muy poco los TLC y otros acuerdos para hacer de México una potencia económica.

En seguida anoto cómo han variado ciertos indicadores económicos entre el 2001 y el 2018:

Aumento del PIB mundial: 647 por ciento.

Aumento del PIB de México: 238 por ciento.

Posición de México por su PIB: 9º en el 2001, 15º en el 2018.

Participación de México en el PIB mundial (%): 2.65% en el 2001, 1.41% en el 2018.

Aumento PIB per cápita mundial: 422 por ciento.

Aumento PIB per cápita México: 132 por ciento.

Posición de México por su PIB: 41º en el 2001, 74º en el 2018.

Aumento de las exportaciones mundiales: 212 por ciento.

Aumento de las exportaciones de México: 183 por ciento.

Participación de México en las exportaciones mundiales: 2.58% en el 2001, 2.35% en el 2018.

Posición de México como país exportador: 12º en el 2001, 12º en el 2018.

Aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED) mundial: 55 por ciento.

Aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED) a México: 6 por ciento.

Posición de México como destino de la IED mundial: 6º en el 2001, 15º en el 2018.

Participación de México en el IED mundial: 3.59% en el 2001, 2.14% en el 2018.

Los números muestran que los TLC y acuerdos no sirven de mucho si un país no hace lo necesario para ser muy competitivo.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.