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Los Determinantes Sociales de la Salud o, el verdadero impacto de una política de Atención Primaria a la Salud.

Cuando la actual administración pública federal llegó, e incluso desde la campaña y los equipos de transición creados en 2018, se habló del abordaje de la salud desde la perspectiva de la Atención Primaria de la Salud, o APS. Un concepto de atención fundamentado en un enfoque integral de la atención de la salud desde la prevención, diagnóstico y atención temprana, y de la integración de la persona, su círculo familiar y social, así como de los profesionales de la salud a disposición en su entorno sociodemográfico.
El concepto no es nuevo, si bien existe en el vocabulario de la Organización Panamericana de la Salud desde finales de los años 70, en México tenemos los primeros registros de estos conceptos en 1998, en el documento titulado: "La nueva salud pública: Una visión desde México”; en el que se abordaba la importancia de los factores sociales, económicos y políticos en la salud de la población. En este informe se afirmaba que los factores sociales, como la pobreza, la exclusión social, la falta de educación y la discriminación, son factores determinantes del estado de salud de la población mexicana. Además, argumentaba que los esfuerzos para mejorar la salud debían ir más allá de los servicios de atención médica y considerar muchos otros aspectos, que detallaré más adelante.
Posteriormente, en 2006, la Secretaría de Salud Federal publicó el libro "Determinantes sociales de la salud en México", en el que se profundizó en los factores que influyen en la salud de la población y se presentaron estrategias para abordarlos. Desde entonces, la noción de los determinantes sociales de la salud se ha convertido en un tema clave en la política pública de salud en México y se ha buscado abordar estos factores en la planificación y el desarrollo de políticas de salud.
El modelo SABI del Gobierno Federal en México; modelo que estaba destinado a ser la espina dorsal del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), ahora bajo el OPD IMSS-Bienestar, tiene como objetivo abordar la complejidad de los problemas de salud y bienestar en el país, integrando una perspectiva intersectorial y de derechos humanos. El modelo SABI se enfoca en la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud, y reconoce la importancia de los determinantes sociales de la salud en la construcción de políticas públicas y programas de acción. En este sentido, el modelo SABI integra el concepto de los determinantes sociales de la salud como uno de sus principales pilares. Se reconoce que la salud no solo se determina por la atención médica, sino que está influenciada por una serie de factores que van más allá de los servicios de salud, como el acceso a la educación, la vivienda, el empleo, la seguridad alimentaria, la igualdad de género, entre otros.
Lo justo será reconocer que este modelo de salud es ambicioso y si bien en el papel puede verse como un esfuerzo muy loable y teóricamente viable, es necesario entender que el objetivo de este abordaje de Atención Primaria a la Salud Integral (APS-I) está centrado en la promoción y prevención de la salud a través de la educación en salud y el desarrollo de estrategias de prevención de enfermedades; a esto debe de sumarse la consideración del tiempo necesario para que estás estrategias permeen en la conciencia social del país, lo cual puede llevar de dos, hasta tres generaciones; además, este tipo de estrategias deben de considerar que la medicina preventiva no sustituye por su mera implementación a la necesidad de contar con un modelo sostenible de medicina curativa, al menos no de forma significativa durante las dos primeras generaciones.
En el entender de quien esto escribe, el INSABI, con su modelo SABI; o ahora, el modelo MAS-Bienestar que dará sustento a la OPD de reciente creación IMSS-Bienestar son modelos de mediano largo plazo que no deberían de sustituir, o descuidar, las estrategias de atención curativa en salud. El INSABI debió de haber sido un modelo que convirtiera al llamado Seguro Popular en una entidad con un alcance superior en los siguientes 12 a 18 años de su creación. El propio “Seguro Popular”, con más de 12 años de haberse creado, aún estaba en proceso de desarrollo y, si bien requería de una intervención (que no menor) aún tenía mucho por ser explotado y mejorado.
Hoy cierro con una frase que escuché de mis mayores, aun cuando hay quien se la atribuye a Benito Juárez: “Despacio que llevo prisa”.
*Oscar Flores cuenta con 25 años de experiencia en el sector de la salud en México y Latinoamérica, actualmente es socio director de una consultoría enfocada en el análisis de las políticas públicas, salud digital y sostenibilidad.