Lectura 3:00 min
Las ventajas y los riesgos de comprar en línea

Foto EE: Archivo
Desde hace muchos años he hecho compras en línea, porque por lo general suelo encontrar mejores precios que en tiendas físicas. Además, es mucho más fácil encontrar lo que busco y comparar las ofertas en distintos comercios virtuales.
Desde luego, no siempre hay de todo y no me gusta comprarlo todo en línea. Prefiero probarme los zapatos y la ropa antes de comprarla, para estar seguro que me quedan bien (aunque en ocasiones veo desde mi celular si ese mismo artículo está más barato en línea y lo compro de manera virtual, no en la tienda física).
Tampoco me gusta que que me envíen el súper: he tenido malas experiencias con frutas, y verduras (no me llegan en buenas condiciones) o con lácteos (llegan a temperatura ambiente cuando deberían estar refrigerados).
Este año, por la pandemia, casi todo lo he comprado a través de internet. Cuando empezó, lamentablemente muchas empresas no tenían una oferta en línea. Las que sí, lo hacían con portales mal hechos, no optimizados y poco seguros, con muchos procesos manuales, ofreciendo una mala experiencia de compra.
Por eso el avance de las plataformas que se han especializado en comercio electrónico desde el principio. Tienen grandes ventajas sobre las demás, porque llevan años haciéndolo. Manejan sus inventarios en línea y la enorme mayoría de sus procesos son automatizados. Ofrecen una experiencia sencilla, rápida, cómoda y segura. Nos brindan la posibilidad de encontrar casi todo lo que podemos necesitar, a un precio altamente competitivo. Recibimos nuestras cosas en casa, el día siguiente, sin costos añadidos.
Sin embargo, estas ventajas tienen también algunos riesgos. Los comercios virtuales están llenos de trampas muy bien estudiadas que pueden hacernos perder fácilmente el control:
1. La experiencia puede ser tan sencilla, que si el comercio electrónico ya tiene nuestros datos de domicilio y medio de pago, se puede comprar con un solo click. No tenemos que sacar la cartera ni dar el dinero. No tenemos ni que pensarlo. Es muy fácil entonces hacer compras por impulso.
2. Todo el tiempo nos bombardean con ofertas. Algunas son tipo “flash” y están disponibles por sólo unas horas (nuevamente, para tentarnos). Cuando estamos buscando algo, nos salen artículos relacionados para intentar que metamos algo adicional a nuestra orden. Todo esto está basado en inteligencia artificial muy bien implementada, con un poco de psicología aplicada.
3. Dado que no tenemos que desplazarnos a ningún lado, podemos “visitar” la tienda desde cualquier lugar. Es más: la traemos en el teléfono todo el tiempo. Hay personas que están tristes o deprimidas, buscan un satisfactor y lo encuentran comprando algo que les gusta. Sacar la tienda del bolsillo puede ser muy peligroso. De hecho, hay gente que se ha vuelto adicta a las compras en línea y que, en consecuencia, se ha endeudado de manera importante con unos cuantos clicks.
En fin: el comercio virtual nos ofrece sin duda muchísimas ventajas, pero con ellas vienen ciertos riesgos. Para evitarlos, es importante conocernos a nosotros mismos, nuestros motivadores, nuestras tendencias. Antes de hacer click en una tienda en línea, sacar nuestro presupuesto (que por cierto, también podemos llevar en nuestro teléfono, en el bolsillo) para saber si lo que queremos comprar, lo podemos pagar.

