Hace algunos años Mónica Arriola Gordillo me concedió una entrevista. Esa ocasión escuché su narrativa sobre cómo incursionó en la vida política, lo que la llevó a convertirse en Secretaria General del partido Nueva Alianza y senadora de la República hasta su muerte hace unos días.

Relató que no sabía si mamó o no la política en el comedor y la sala de su casa, donde seguido llegaban personajes de la política y que tampoco sabía si era el destino que la había colocado como un personaje público.

Aquella ocasión aseguró que su llegada esa actividad no fue por su madre. Es más, dijo que cuando era niña no tenía la inteligencia emocional suficiente para entender que en mi casa se estaban construyendo determinadas situaciones. A mí me hacía falta mi mamá y me hacía falta mi papá, porque no los tenía .

También contó que cuando estaba en la escuela no entendía que la política me robara esa parte de mi infancia porque su madre, La Maestra Elba Esther Gordillo, no iba a firmar su boleta de calificaciones.

En algún momento levantó la mirada hacia el techo, luego abrió más los ojos, mientras apretaba el puño. No pudo o no quiso más y dejó escapar algunas lágrimas.

Le había preguntado cómo procesaba el hecho de tener a una madre constantemente atacada. Ella dijo: Mucha gente puede decir cualquier cosa. Mucha gente puede ser amigo un día y enemigo otro día cuando las condiciones no son como le conviene a cada quien. Yo no le vería a través de hija porque me lastima. Al final es mi madre .

De aquella entrevista, que ahora les comparto una parte, me quedaron varias dudas, pero lo que sí me quedó claro fue que en aquella mujer había un profundo amor por su madre. Que en paz descanse.

¿Me gustaría saber cómo inició su carrera en la política, pero más aún saber cómo fue su niñez como hija de una de las personalidades más importantes de la política nacional?

Me chiveo porque yo no sé si lo mamé o no lo mamé o si realmente, auténticamente, existe el destino o no sé qué sea. Mi incursión en la política no fue por la maestra Elba Esther Gordillo. Yo la política no la vi como la puede ver cualquier persona. Siempre estuvo presente en casa con reuniones que, yo recuerdo, siempre estaban llenas de gente de pláticas, personas importantes, interesantes, reuniones, el Grupo San Ángel, bueno Vanguardia Revolucionaria, sindicatos, una serie de actores políticos que siempre pasaban y estaban siempre en la casa junto con mi papá.

Pero como niña no lo ves así. No tienes un análisis maduro, ni siquiera la inteligencia emocional suficiente para entender que están construyendo determinadas situaciones. A mí me hacía falta mi mamá y me hacía falta mi papá porque no los tenía. Entonces era como muy complejo. No podía entender que la política me robara esa parte de mi infancia, que yo fuera al colegio y que no fuera mi mamá a firmarme las calificaciones o que no estuviera presente en las quermeses o entre los vocales. Eso para mí era complejo, yo a la política nunca la entendí. Al final me dediqué más adelante al ramo empresarial, a hacer fiestas, a lo que más me gustaba y a lo que más me divertía.

Hace siete años, en el cumpleaños de mi abuela Estela Morales, conocí a Alberto Cinta. Estaba en la comida y me dice: ¿Oye, quién eres? . Y es que la verdad yo no me metía. Siempre fui Mónica Arriola. Nunca dije: Soy hija de Elba Esther , ni mucho menos porque al final tengo una familia de valores. Uno no es por el título sino por lo que es como persona. En la fiesta, Alberto Cinta en broma me dijo: ¿A ti quién te invitó? Y yo le contesté: ¿Y a ti quién te invitó? Él respondió: A mí me invitó Allí estaba Miguel Ángel Jiménez y el primer grupo que hizo de este partido lo que es hoy. Yo le comenté: A mí me invitó mi abuela porque es su cumpleaños, la matriarca de todas nosotras . Entonces me dice: ¡Ah! ¿Cómo!? ¿Eres la hija de La Maestra? . En la plática me mencionó: ¿Por qué no me ayudas a hacer unos temas de imagen?, tengo una compañía que se dedica a todo eso . Le respondí: Sí, si quieres . Me metí a verle toda la imagen a Alberto Cinta antes de que el fuera candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal (en el 2006). No me preguntes cómo, pero terminé coordinando la campaña del Distrito Federal. El que me abrió la puerta a la política fue Alberto Cinta. En ese momento, nadie le apostaba a Nueva Alianza, nadie. Y en ese sentido, vino mi segunda oportunidad. Empezamos con la creación de los consejos y me vi metiéndome en la creación del partido sin aún entender claramente a la política como hoy la entiendo; ahí fue cuando me dicen: Oye, hay un espacio en el Estado de México ¿A quién vamos a meter en las listas? No hay quién quiera participar. Todo mundo se moría de miedo. Era algo que no sabíamos si podía funcionar o no y entonces alguien mencionó: Por qué no que Mónica sea la número dos en el Estado de México . Yo dije: Si no tienen quién, yo no tengo ningún inconveniente . La posibilidad era 100 a uno. Después, de repente me avisaron: Señora, usted está dentro de las listas. ¡Felicidades, Diputada federal! . Ahí yo no sabía ni cómo lo comía. No sabía si gritar, llorar o reírme porque no entendía cómo se hacía. Ahí fue como empecé a darme cuenta de la gran bondad de la política.

¿Y qué le decía La Maestra para ese momento, cuando ya estaba haciendo prácticamente lo que ella hacía?

No, porque ella es un tema sindical, un tema del orden del nuestro del crecimiento y la estructura de un partido político. Era muy curioso porque la relación con ella siempre ha sido muy independiente y he tomado mis propias decisiones. Si ella estaba en la política, yo no quería estar en la política porque siempre iba a haber comparativos. Mi hermana se metió en la política y para ella fue muy complejo. Yo no quería que fuera para mi muy complicado. Cuando sucede esto de la diputación plurinominal ni ella lo creía. Decía: ¿Estas segura? o ¡Cómo!, ¿Y los niños? ¿Y tu casa? ¿Y tus negocios? En ese momento, ésa era más la preocupación de ella, más allá de decirme vas a hacer esto y esto y esto.

¿Tiene claro que es una de las personalidades políticas más importantes de este país?

Hoy sí, pero no antes.

Jorge Castañeda decía que la maestra Elba Esther es una de las mujeres más sorprendentes, más controvertidas y de las más temidas en México. Además, se trata de una de las más mujeres más impopulares del país. ¿Cómo procesa usted eso cuando atacan a su mamá?

Mucha gente puede decir cualquier cosa. Mucha gente puede ser amigo un día y enemigo otro día cuando las condiciones no son como le conviene a cada quien. Yo no lo vería a través de hija porque me lastiman. Al final es mi madre. Como política, cada quien ha construido su propia historia, pero la historia se construye también con base en verdades, no con medias mentiras y a mentiras; lo que es cierto es que el poder que hoy tiene Elba Esther Gordillo es porque se lo ha ganado a pulso, porque es de las mujeres más reformistas de la historia de México. No es un asunto de bueno o malo, no es un asunto de negro o blanco, es un asunto que cada quien construya su propia historia con base en su propias experiencias personales y lo que es cierto es que es una mujer extraordinaria, una gran amiga, una gran madre, una gran abuela y una gran confidente. No podemos olvidar que su historia es la de la lideresa del sindicato de maestros más grande de Latinoamérica y se le acusa de temas de educación cuando los vacíos los hacen los secretarios de Educación. No se le puede denigrar únicamente por ser mujer y no se le puede descalificar únicamente porque es extraordinariamente inteligente. Es lo que la gente hace. Que la conozcan, que vean su historia y si a través de eso mismo la juzgan, bueno, es cosa de quien lo hace.

Dicen que al final la historia coloca a cada quien en el sitio que le corresponde. ¿Cree que eso va aplicar en el caso de La Maestra?

La historia la escribe el vencedor y hoy por hoy la historia la escriben los medios. Yo diría no sólo porque soy historiadora sino simplemente porque la conozco y porque he vivido con ella y sé la clase de mujer que es y sé que cuando hablo con sus amigos la quieren y la respetan. No es solamente por el poder que ella ejerce, es porque es una mujer congruente con lo que ella cree. Mientras su familia, la quiera y la acepta como ella es y como ella siempre ha actuado con su familia, la historia va a juzgarla bien porque es una mujer de valores, una extraordinaria madre, una extraordinaria hija, una extraordinaria hermana.