Un monólogo sobre Like a Virgin; Mr. Blonde sintonizando a Stealers Wheel en K Billy’s Super Sounds of the 70’s en Reservoir Dogs. Mia Wallace y Vincent Vega bailando al compás de Chuck Berry en Pulp Fiction o Shoshanna preparando su golpe maestro mientras de fondo suena Cat People de David Bowie, son probablemente algunas de las pruebas más contundentes de que Quentin Tarantino es un genio para musicalizar sus fantasías cinematográficas.

Si la profecía se cumple, ésta será la penúltima vez que podremos emocionarnos con una nueva banda sonora cortesía de Quentin Tarantino. El director estadounidense estrenó hace un par de semanas en Estados Unidos, Once Upon a Time… in Hollywood, su novena cinta detrás de la cámara donde entrega una carta de amor a la ciudad de Los Ángeles en 1969. Ese mismo año en el que el Hombre llegó a la Luna, la conciencia colectiva se encontró en el festival de arte y música de Woodstock y los asesinatos de Charles Manson estremecieron al mundo. El sueño de los sesenta se acabaría meses después con las muertes de Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison y el fatídico festival de Altamont.

En Once Upon A Time… In Hollywood, Tarantino vuelve a hacer un trabajo arqueológico para desempolvar a artistas un poco olvidados como Mitch Ryder & The Detroit Wheels, Paul Revere & The Raiders o el Vanilla Fudge. Las estadísticas de Spotify no me dejarán mentir. El popurrí de Devil in the Blue Dress/Good Golly Miss Molly es el tema de los Detroit Wheels más sonado en Spotify con 1 millón 81,886 reproducciones, seguido por Jenny Take a Ride con poco más de 700,000 reproducciones y Little Latin Lupe Lu tiene unas magras 283,161 reproducciones. Los temas más reproducidos de Paul Revere & The Raiders, Indian Reservation (The Lament of the Cherokee Reservation) y Kicks, son sus únicas canciones con más de 2 millones de reproducciones.

En el caso de Vanilla Fudge su cover de You Keep Me Hangin’ On –compuesta por el colectivo de Holland-Dozier-Holland y originalmente interpretada por Diana Ross & The Supremes– es su canción más tocada con 3 millones 55,176 reproducciones, y que probablemente han subido un poco gracias a su aparición en la película. Tarantino hace su propia edición de 5 minutos, recortada de la que apareció originalmente en su debut de 1967, donde experimentaban con versiones psicodélicas de Curtis Mayfield & The Impressions, The Beatles, Nancy Sinatra y The Zombies. Ninguno de estos artistas había estado en los reflectores de la nostalgia y probablemente el algoritmo de tu plataforma de streaming no te los ha recomendado en fechas recientes.

Una de las primeras revelaciones que nos hizo Quentin Tarantino al presentar el tráiler fue utilizar Brother Love's Traveling Salvation Show de Neil Diamond y Bring a Little Lovin’ de Los Bravos, dos joyas que ayudan al espectador a transportarse a ese pasado alternativo construido en la mente del director. Nuevamente le podemos dar gracias a Tarantino que sus películas nos ayudan a redescubrir la grandeza de algunos artistas del pasado que probablemente teníamos olvidados.

En años recientes Tarantino ha dicho que sólo realizará 10 películas y después buscará incursionar en otros medios como la literatura o la televisión –aunque en los noventa dirigió un capítulo de ER–, esa premisa nos debe hacer disfrutar aún más esta banda sonora.

Son contados los cineastas que le siguen poniendo tanto empeño a sus bandas sonoras, pienso en Wes Anderson, David Lynch, Richard Curtis, Danny Boyle, Sofia Coppola, Edgar Wright o Martin Scorsese, que siempre han hecho un trabajo curatorial excepcional. Pero Tarantino sigue siendo el único que puede llevar a cabo sus fantasías cinematográficas acompañadas con la mejor banda sonora, y siempre se llevará nuestro agradecimiento por haber inmortalizado You Keep Me Hangin’ On del Vanilla Fudge en una de sus películas. Gracias Quentin, por todas esos momentos musicales que nos has dado.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea