El crédito productivo permite al productor acceder a nuevas tecnologías, aumentar su capacidad productiva, adquirir insumos, tecnificar sus procesos y acceder a nuevas formas de comercialización, entre otras

Un indicador que proporciona una idea de la importancia del crédito en un país es el Índice de Penetración Financiera (IPF). Este índice es el cociente de la cantidad total de crédito interno provisto por el sector bancario y el producto interno bruto.

Así, de acuerdo con datos del Banco Mundial, en el 2014 los países que conforman las regiones de América del Norte, Asía Oriental y Australia reportaron un IPF alto, entre 130 y 195 puntos; por otra parte, las regiones de Europa, Asia Central, América Latina y el Caribe informaron tener un IPF mayor a 50 puntos pero menor a los 100 puntos. Una de las herramientas que puede incrementar el IPF, es decir, mejorar el acceso al crédito, es la garantía financiera.

Este instrumento protege al prestamista en caso de incumplimiento de las obligaciones financieras del prestatario. Dicho en otras palabras, la garantía financiera se entiende como un contrato en el que el emisor está obligado a realizar pagos específicos para reembolsar al acreedor cuando el deudor incumpla su obligación de pago. Lo anterior disminuye el riesgo del posible prestatario ante el prestamista, lo cual hace más probable el otorgamiento del crédito.

En un documento de investigación de las Naciones Unidas, Esquemas de garantías financieras para pequeñas empresas: ¿un instrumento efectivo para promover el crecimiento del sector privado?, Anke Green (2003) menciona que existen alrededor de 2,250 esquemas de garantías en cerca de 100 países. También esta autora indica que los esquemas más utilizados son los siguientes cinco: esquemas operados con recursos públicos, esquemas de cooperación bilateral o multilateral, esquemas operados por ONG, esquemas privados y esquemas mutualistas (asociaciones de ayuda mutua).

Por su parte, en México Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) ofrece el servicio de garantías financieras a los intermediarios financieros con los que opera. Así, con base en cifras al cierre de octubre del 2015, 61% del financiamiento total de FIRA estaba cubierto con garantías financieras. Esta cifra está compuesta de la siguiente manera: 40 puntos se refieren a créditos otorgados con recursos de FIRA y los restantes 21 puntos porcentuales son créditos otorgados con recursos financieros de terceros, detonados gracias al servicio de garantía ofrecido por FIRA. De este monto garantizado, 76% se concentraba en las regiones del noroeste, occidente y el sur. De igual modo, las 10 principales cadenas agropecuarias y pesqueras (maíz, carne, trigo, caña de azúcar, sorgo, algodón, camarón, frijol, leche y aguacate) explicaban más de 62% del financiamiento garantizado. Finalmente, es de mencionar que alrededor de 71% del financiamiento total garantizado está colocado en empresas: micro, familiares, pequeñas y medianas.

El día de mañana en este espacio se presentará información que muestre evidencia internacional acerca de si las garantías financieras tienen o no el impacto positivo al que se les asocia.

*Fredy Yair Montes Rivera es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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