Compuesto por sindicalistas y académicos de la UNAM, pero sobre todo por leales compañeros del PRD, el círculo más cercano a Rosario Robles no alcanzaba a descifrar su apego a Emilio Zebadúa González. Nadie le regateaba méritos intelectuales ni experiencia en el servicio público, pero no le toleraban su estilo personal.

Paradojas del combate a la pobreza: designado por la titular del Sedesol, el oficial mayor de esa dependencia viajó —a mediados del 2013— a Washington DC para presentar los primeros avances de la implementación de “Sin Hambre”, el programa estrella de la política social del sexenio peñista. Acompañado por su esposa, se hospedó en el Fours Seasons de Pennsylvania Avenue, a unas cuadras de la Casa Blanca.

“Es itamita, no maoísta”, ironizaban otros rosaristas sin pedigrí, como si fuera una definición elitista. “Zedabúa ayudó a establecer los nexos con Carlos Salinas de Gortari, ni más ni menos”, apuntaban otros, con acceso a información de primera mano.

Zebadúa González forma parte de las primeras generaciones que tuvieron una doble matriculación, con estudios simultáneos en derecho, por la UNAM —fue condiscípulo de Enrique de la Madrid, cuyo padre entonces era presidente de México— y en economía, por el ITAM. En Río Hondo conoció a Ana Paula Gerard, quien lo invitaría a trabajar a la Oficina de la Presidencia en 1990.

Entre 1985 y 1990 , el abogado chiapaneco radicó en Boston, donde completó su posgrado en ciencia política, con una beca Fulbrigth-Conacyt, en la escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

De regreso a México, Gerard lo presentó con José María Córdova Montoya. Y si bien trabajaba en la asesoría técnica de la Oficina de la Presidencia, formalmente detentaba una plaza como profesor-investigador en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.

Al finalizar ese sexenio, el tecnócrata se acercó al círculo cardenista gracias a su madre y su tío, Roberto González Jameson, quien antes de iniciar una tardía carrera diplomática fungió como administrador de seis aduanas durante la administración de Miguel de la Madrid.

Las buenas relaciones siempre le funcionaron: Samuel Del Villar y Manuel Mondragón y Kalb eran amigos de la familia y ayudaron para acercar al joven al equipo de quien sería candidato perredista a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, en 1996. También Ignacio Marván, quien lo reclutó a un think tank que propondría un nuevo estatuto de Gobierno.

De salinista a cardenista, con la mediación de Rosario Robles. Para organizar las elecciones de medio sexenio, después de la convulsión de 1994, las fuerzas políticas pactaron una “reforma electoral definitiva” cuya máxima expresión sería la ciudadanización del órgano electoral. Cárdenas impulsó el nombramiento de Gastón Luken y Jesús Cantú, pero en la mesa de Bucareli, Porfirio Muñoz Ledo había pactado con Emilio Chuayffet la inclusión de Jaime Cárdenas y Jorge Alcocer.

Cárdenas desautorizó esas negociaciones y vetó al exmilitante del PMS. José Woldenberg llegó a la presidencia del IFE y Emilio Zebadúa entró al Consejo General con el consenso de priistas y perredistas. Durante cuatro años estuvo a cargo de la comisión de Educación Cívica y Capacitación Electoral. Un año después, junto con sus hermanos Lourdes y José Ramón, arrancó Zenago Ediciones, una asociación civil dedicada a fomentar la cultura política, a través de la edición de libros y revistas.

En el 2000 dejó el IFE para incorporarse al gabinete de Pablo Salazar Mendiguchía, como secretario de Gobierno de Chiapas, donde también estuvieron Francisco Xavier Nava Palacios y Humberto Valderde Prado, con quienes fundó la revista AZ —especializada en temas educativos— y el despacho Servicios de Cabildeo.

Mientras Emilio trabajaba en Chiapas, sus hermanos quedaron al frente de la editorial y la consultoría hasta el 2002, cuando José Ramón se incorporó a la oficialía mayor del PRD, por invitación de Rosario Robles. Encargado de la administración y las finanzas de esa fuerza política, tramitó las solicitudes de crédito autorizadas por la exsecretaria de Gobierno del GDF con Banca Afirme y Carlos Ahumada Kurtz que sirvieron para sufragar los gastos de campaña y la adquisición de la nueva sede partidista.

En el 2006, AMLO cerró la puerta de la nominación de Emilio a la gubernatura de Chiapas, por lo que aceptó —como candidato “externo”— la candidatura de Nueva Alianza, que le ofrecieron el presidente del partido magisterial, Miguel Ángel Jiménez, y el yerno de la Maestra, Fernando González. Luego de esa derrota electoral, siguió cercano a los elbistas, como presidente de la Fundación SNTE para la Cultura del Maestro, hasta el 2012, cuando se incorporó al equipo de Rosario Robles, como oficial mayor de Sedesol.

Nava Palacios había sido secretario de Zebadúa desde el IFE. Nieto del político que encausó la resistencia civil pacífica en San Luis Potosí y logró frenar las concertacesiones salinistas, se afilió al PRD, fue diputado federal y en el 2018 llegó a la alcaldía potosina. Valverde Prado había sido consejero electoral en Morelos y volvió a trabajar con el político chiapaneco, en el sexenio peñista.

Dentro del aparato gubernamental, Zebadúa construyó una estructura en Sedesol en la que participaban Humberto René Islas Cortés, Enrique Prado Ordóñez, Sonia Angélica Zaragoza y Wendy Gabriela Arrieta Camacho. Cuando van a Sedatu, al frente de ese grupo quedaron Valverde Prado y Francisco Javier Báez Álvarez. Todos fueron requeridos por la Auditoría Superior de la Federación y en su momento, llamados a declarar por la Fiscalía General de la República en el caso Robles.

Efectos secundarios

DESLINDES . En referencia a lo publicado en este mismo espacio sobre las fallas de los directivos de Pemex Corporativo para corregir las vulnerabilidades que permitieron el secuestro de las redes informáticas de la petrolera mexicana, Rodrigo Becerra Mizuno puntualizó que se incorporó a la empresa productiva el 5 de septiembre del 2016 para encabezar la estrategia de Tecnologías de la Información y que para entonces, Microsoft Sharepoint ya formaba parte del stock tecnológico, disponible desde el 2001. Estuvo encargado de esos asuntos hasta el 30 de noviembre del 2018 y durante su gestión —asegura— se contuvieron todos los ataques cibernéticos. Sobre esto último, los informes de la Cuenta Pública 2019 elaborados por la Auditoría Superior de la Federación consignan otros datos.

FUTURISMO. Ha cumplido cuatro años como gobernador de Aguascalientes. Y dentro de la Alianza Federalista, Martín Orozco ha sido el mandatario panista más activo, en el entendido que Javier Corral (Chihuahua) y José Rosas Aispuro (Durango) mantienen su estatus coalicionista. Y es que como presidente del Grupo de Gobernadores de Acción Nacional, el hidrocálido fue un decidido impulsor del bloque que decidió desafiar las directrices de la Cuarta Transformación. Esa misma condición lo llevaría, muy pronto, a otros derroteros.

DESPLAZAMIENTOS. Con la mira puesta en el 2021, un cúmulo de cuadros de la Cuarta Transformación renunció a sus cargos para buscar candidaturas en Morena. Para Jalisco, Alberto Uribe deja la coordinación política de Relaciones Exteriores en busca de la candidatura a la alcaldía de Guadalajara y Alejandro Puerto, cercano a Mario Delgado, buscará la nominación en Zapopan; ambos con el propósito de conquistar al electorado tapatío y frenar a MC y Enrique Alfaro.

Twitter: @aguirre_alberto

 

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.