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Opinión

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La transición en Egipto

Algunas veces he abierto este espacio a otras personas para hacer comentarios acerca de un tema en específico. En esta ocasión, Isaac Fainsod, comunicólogo mexicano radicado en Israel y empleado de la Embajada de nuestro país en aquella nación, me compartió un texto sobre Egipto que vale la pena leer:

Muchos se preguntan si lo ocurrido en Egipto es algo bueno que alentará la democracia o algo malo que provocará que se levanten las voces islamistas por un país teocrático. Muchos estarán de acuerdo que preferimos la democracia, pero ¿Qué ocurre cuando el sistema democrático es usado para fines extremistas como el caso de Hamas en Gaza y de Hizbolá en Líbano? ¿Realmente la democracia es conveniente si el sistema es manipulable? ¿Qué ocurre con la influencia extranjera en asuntos interno? ¿Continuará existiendo el apoyo extranjero suba quien suba al poder? ¿Qué pasará con el estado de derecho?

Lo que queda claro es que toda dictadura tiene un final y ninguna es buena, aunque Mubarak siempre se presentó en las distintas elecciones y en Egipto esta permitida la reelección, el verdadero problema fue la falta de garantías hacia la oposición y el constante fraude que se llevaba a cabo durante los comicios. Algo interesante es que el caso Mubarak- Egipto tiene singularidades que se podría dividir en dos aspectos:

1. El aspecto interno. Egipto cuenta con 80 millones de habitantes, los cuales al transcurrir los 30 años de gobierno de Mubarak se han visto apretados por una economía que maneja intereses privados, un gobierno que apoya a las grandes empresas y amigos del presidente pero que no ve a corto plazo (por lo menos los últimos 30 años) los intereses de repartir las riquezas con el pueblo. El 25% de los jóvenes egipcios están desempleados y buscaron a través de las manifestaciones una nueva esperanza de oportunidad y de alejar al gobierno corrupto. Hay demasiados pobres y pocos ricos, creando una gran brecha entre las clases sociales.

Aunque por otro lado, el crecimiento de la economía egipcia en el último año ha sido de casi un 7%, el gas egipcio es uno de los más consumidos en el Medio Oriente proporcionando el combustible a Israel, Siria y Jordania entre otros. También Egipto cuenta con una de las más grandes fuentes de atracciones históricas, esto provoca que uno de sus mayores ingresos sea el turismo y por ende la mejora constante en la infraestructura hotelera y de servicios públicos. Mubarak no solo supo ir desarrollando de a poco la economía e infraestructura egipcia, si no que también y no ha de ser nada fácil, ha sabido mantener las presiones de grupos extremistas deseosos de subir al poder.

Es importante aclarar que los hermanos musulmanes no son considerados un partido político (hasta ahora) si no, una agrupación extremista que busca que la religión sea la que mande en el país y en caso de que no les parezca algo no tendrían ningún problema en hacer desaparecer o asesinar, así como lo hicieron con el ex Presidente Sadat, por haber firmado los tratados de paz con Israel.

2. Aspecto Externo. Muchos países occidentales al momento de que Mubarak tomó el control del gobierno egipcio se preguntaron sobre su capacidad de manejar un gobierno tambaleante, de continuar con el proceso de paz y de impulsar una mejoría en las relaciones bilaterales entre Egipto y el mundo, además se preguntaba de la influencia de la reciente caída del Shaa de Persia y el comienzo del odio americano en oriente medio.

Mubarak decidió alinearse a Occidente y realizar una gran apertura de mercado y de sociedad con los países europeos así como con Estados Unidos. Egipto es hoy en día uno de los países que reciben mas ayuda por parte de Estados Unidos, ha sabido mantener una paz con Israel la cual mas haya de los pocos intercambios económicos que se llevan acabo entre ambos países hay una verdadera paz, frágil pero verdadera y lo mas importante, a Mubarak se le consideraba un interlocutor respetable y creíble para ambos lados en la problemática árabe-israelí creando un equilibrio real en medio oriente.

El problema de Mubarak en el aspecto externo es que traicionó el valor de las elecciones limpias, de los gobiernos que ven por el bienestar de su pueblo y lo más importante: el valor de la democracia. Occidente se encontró ante una disyuntiva ya que Egipto es considerado un gran aliado, pero al salir la gran oleada de manifestantes demostrando su descontento, enseñando al mundo la fuerza del pueblo y pidiendo la democracia que occidente tanto defiende no les quedó otra que irse desmarcando de a poco el apoyo hacia Mubarak, ya que la política al final de cuentas ve por los intereses de los países y no por las intereses personales además de no querer que la influencia extremista-iraní cobre una mayor fuerza en esta región.

Por primera vez nos encontramos ante un gran efecto domino en el mundo árabe. Por lo general el mundo occidental se queja de que se está islamizando Europa, pero esto es una señal que oriente quiere la democracia de occidente, esto quiere decir, que Egipto no busca una islamización, si no un gobierno que responda a sus intereses como nación soberana, en donde los jóvenes tengan oportunidades y donde el país demuestre un crecimiento interno como sociedad y externo ante los ojos de las demás naciones.

Muchos grupos han visto una gran posibilidad de pertenecer al próximo gobierno. La mala noticia es que la agrupación de los hermanos musulmanes también desea participar y uno de sus principales objetivos seria desechar la paz con Israel. Lo bueno es que también otros partidos desean formar parte de este cambio democrático y esto es la mayoría de los egipcios que no ven en los hermanos musulmanes una opción de avance si no de retroceso (según las estadísticas solo un 12% del electorado egipcio apoya a los hermanos Musulmanes).

Esperemos que esta democracia que se prevé que inicie en los próximos días o meses en Egipto, sea eso, una auténtica democracia, sin extremismos, sin corrupción, sin intereses ocultos y que busque mantener el equilibrio de la región. En cuanto a Mubarak, la historia lo juzgará pero a pesar de ser un dictador y que su manejo de la sociedad egipcia haya resultado mala, en el aspecto externo, será recordado como un gran líder que mantuvo la paz y el respeto entre las naciones así como el constante apoyo con la comunidad internacional y que ahora esa posibilidad con el próximo gobierno entrante se encuentra en una encrucijada y con el panorama abierto.

Escrito por: Isaac Fainsod.

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