Como hemos hablado extensivamente en esta columna, para construir un patrimonio tenemos que crear un proceso disciplinado de inversión. La receta para hacerlo es tan simple como:

1. Ahorrar al menos 10% de nuestro ingreso mensual (o quincenal) desde que obtenemos nuestro primer trabajo. Si empezamos más tarde, tendremos que ahorrar un porcentaje mayor.

2. Invertir ese dinero en un portafolio diversificado a largo plazo, que combine distintas clases o tipos de activos como acciones globales, bienes raíces, instrumentos de deuda, commodities que tengan sentido (por ejemplo: oro y metales preciosos) y activos virtuales, en una combinación que pueda maximizar el rendimiento potencial, sin exceder nuestra tolerancia al riesgo. Lograr esto es un arte y a veces toma mucho tiempo.

3. Elegir instrumentos de muy bajo costo, que representan bien cada clase de activo que hayamos elegido. Por ejemplo: ETFs.

4. Seguirlo haciendo esto durante toda nuestra vida laboral, sin olvidar hacer un rebalanceo anual del portafolio.

Si no sabemos crear nuestro portafolio de inversión o simplemente queremos usar nuestro tiempo en otra cosa, una gran alternativa puede ser simplemente hacer ahorro voluntario en la Afore. Nuestro dinero precisamente se invierte en un portafolio destinado para ello, altamente regulado, aunque el costo es un poco mayor. Particularmente hago ambas cosas, porque la Afore además me permite obtener beneficios fiscales.

Esta “receta” para crear patrimonio es fácil y en realidad lo es, pero requiere algo que mucha gente no tiene: paciencia, constancia y disciplina. Las tentaciones existen, como tomar de nuestra inversión para comprar una casa más grande, un carro nuevo o la pantalla de última generación. Todo eso se puede seguir haciendo, pero con el resto de nuestro ingreso. El porcentaje que que tenemos destinado para la formación de nuestro patrimonio de largo plazo, es sagrado. No se toca.

¿Por qué funciona?

Varias razones:

1. Hay un flujo de dinero constante hacia nuestro portafolio de inversión. Cada mes, religiosamente, estamos invirtiendo una cantidad de manera constante, que equivale a un porcentaje de lo que ganamos. Nos estamos pagando primero a nosotros mismos. Además, no importa mucho si nuestro ingreso es regular o irregular: es un porcentaje de lo que recibimos. Uno de cada diez pesos (o más, si empezamos tarde).

2. Invertimos este dinero de manera eficiente e inteligente, en activos globales que lo hacen crecer en el largo plazo. Somos dueños de las empresas más grandes y admiradas del mundo, también de otras que están creciendo y cambiando la manera como vivimos. Tenemos instrumentos de deuda que permiten manejar nuestro riesgo. Incorporamos bienes raíces que representan activos físicos que pueden generar ingresos constantes. Añadimos instrumentos virtuales que representan la siguiente revolución tecnológica y quizá, el próximo gran cambio de paradigma. Pero también controlamos nuestro riesgo a un nivel que nos permita vivir tranquilos y nos eviten tomar malas decisiones. Somos constantes, consistentes y disciplinados, con la mira puesta en el objetivo y no en el “día a día” de los mercados financieros.

3. Lo hacemos en un portafolio de muy bajo costo, porque el efecto de las comisiones a largo plazo puede ser devastador. Si tenemos un portafolio “moderado” con un rendimiento esperado de 6% arriba de la inflación, pero pagamos 2% anual en comisiones, en realidad esto es la tercera parte de nuestro rendimiento. Es demasiado y la diferencia es brutal.

Lo mejor: todos, independientemente de nuestro nivel de ingresos, podemos hacerlo. Posiblemente no nos haremos ricos: no se trata de eso, sino de tener lo suficiente para vivir nuestros mejores años sin preocupaciones económicas.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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