Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

La necesaria evolución de la Banca

“Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía”

Anatole France

Desde hace aproximadamente 4,000 años la humanidad ha utilizado para efectos comerciales y después financieros, la figura de la banca. Al principio, para el préstamo de granos, después para el depósito y cambio de monedas, de metales preciosos y joyas, etc., pero en todo momento su objeto principal son la guarda y custodia de bienes valiosos, así como el préstamo en sus diferentes modalidades. Así pues, la banca debe ser proba, solvente, confiable, segura en el sentido material, junto con otras características que sirvan para proteger y negociar el bien económico actualmente más valioso y generalizado del mundo, el dinero.

En otras palabras, se confía en un tercero que ha demostrado que no solo te devolverá los bienes que le has encomendado cuando se los pidas, sino que tendrá la fuerza y capacidad para defenderlos de cualquiera que quiera apropiarse sin derecho de estos. A guisa de ejemplo, los caballeros templarios, orden religioso militar de los SXII-XIII, fue tal vez la primera institución en realizar profesionalmente varias operaciones bancarias como el traslado de valores, el préstamo, la letra de cambio, y por supuesto, la guarda y custodia de valores. Comerciantes, Reyes y Príncipes acudieron con ellos para tales servicios. Mejor que el riesgo de llevar oro y piedras preciosas de Italia a Jerusalén, o mantener en tu castillo la riqueza del ducado o condado, el que esté depositada en alguna de sus fortalezas o sea trasladada en sus barcos de guerra.

Esta función ha evolucionado en varias ocasiones, dependiendo entre otras cosas del tipo de bienes que sean materia del depósito y préstamo, pasando por la banca medieval italiana, la banca de Ámsterdam, la banca norteamericana y el gran desarrollo generalizado de ese sector en todo el mundo desde el SXIX a la fecha, negociando las monedas acuñadas en plata y oro hasta el uso del papel moneda. Aún en este último caso, si bien es cierto el billete ya no cuenta con un valor material directo, por el derecho incorporado y aval de los Estados, sigue siendo un bien tangible valioso y sujeto a los riesgos materiales de pérdida y robo. Eso consecuentemente justifica las inversiones y altos costos en infraestructura humana y material como los vehículos de traslado de valores, los sistemas de videovigilancia, las bóvedas de seguridad, los vidrios blindados y los guardias armados apostados en las sucursales bancarias; claro, y mientras más sucursales bancarias haya, mejor porque eso demuestra que esa institución ofrece un servicio superior a su clientela al estar siempre más cerca de ella y facilitarle el acudir a depositar o retirar dichos valores.

El punto es que en los últimos 15 años esta visión está cambiando aceleradamente, debido primordialmente a la evolución tecnológica que permite hacer muchas de esta operaciones, incluyendo pagos a terceros, transferencias, inversiones y desinversiones, a través de tu teléfono celular; ¿y los billetes? La custodia de bienes tangibles o físicos valiosos requiere de seguridad física y la buena atención a la clientela de abundantes sucursales bien ubicadas y seguras para que se sientan cómodos de llegar rápido y hacer sus transacciones financieras presencialmente.

Adicionalmente, el anterior paradigma también se cuestiona con el extraordinario crecimiento del mundo Fintech, la utilización de figuras como los comisionistas mercantiles que permiten a las entidades financieras recibir depósitos y entregar recursos a través de establecimientos mercantiles como farmacias, tiendas de conveniencia, supermercados, etc. En otras palabras, la razón de ser de la banca como se ha entendido en los últimos siglos está de nueva cuenta cambiando, su fiducia ya no es respecto de algún tipo de grano, plata, u oro; es dinero digital. Hoy los guardias armados más efectivos se llaman factores de autenticación, las ventanillas blindadas son cortafuegos y los pesados camiones de traslado de valores corren veloces ahora por autopistas de banda ancha llegando a su destino en menos de 3 segundos mediante las transferencias electrónicas.

Obvio, los cambios son graduales y no instantáneos, pero pareciera que la tendencia es irreversible y de acelerada implementación. Para ilustrar esta reflexión, comparto datos publicados por el Banco Mundial respecto al número de sucursales de bancos comerciales por cada 100,000 adultos en el año de 2009 y en 2021 de los siguientes países: USA 35.9 a 28.3; Dinamarca 50.4 a 17.5; Suecia 23 a 11.4; España 99.3 a 37.4; Italia 59.7 a 34.5; Canadá 24.2 a 20.7 y México 13.7 a 12.

En suma, los bancos que quieran sobrevivir ya debieran estar trabajando en una sustantiva transformación digital que les permita atender las necesidades actuales del mercado de manera eficiente y con menores costos operativos que los que actualmente tienen, porque a partir de ahora el banco más grande no es necesariamente el que más sucursales tiene.

Twitter: @LBartolini

lbartolini01@gmail.com

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete