Más allá de la diversión para niños, jóvenes y adultos, los videojuegos se han convertido en una de las industrias más rentables y comercialmente atractivas de esta década. Tan sólo en el 2017, el mercado global de videojuegos sobrepasó los 100,000 millones de dólares, cifra que marcó un hito en la historia de este segmento, registrando un crecimiento de más de 50% en cinco años. El mercado es liderado por los videojuegos para dispositivos móviles (42%), seguido por los videojuegos para consolas (31%) y para computadoras (27%), donde se incluyen los videojuegos físicos, descargables y de navegador.

Actualmente, las empresas de videojuegos alrededor del mundo, además de atraer y divertir al consumidor, dirigen sus estrategias hacia el desarrollo de sistemas integrales de entretenimiento para que, en colaboración con otras industrias, puedan monetizar el interés del público tradicional e, incluso, de nuevos segmentos de consumidores. En otras palabras, las ganancias son generadas no sólo por la compra de la consola y el videojuego, sino también incluyen mecanismos como son el pago de suscripciones a redes de entretenimiento; la venta de boletos para eventos especiales, convenciones o torneos; los accesorios físicos complementarios, y las compras y publicidad integradas, por mencionar algunos.

La interacción entre el usuario y los videojuegos se ha transformado en un escenario complejo, donde se compite, visualiza, comunica, aprende y se crea mediante plataformas virtuales, lo que representa una mayor inversión de tiempo para los consumidores y, en consecuencia, un aumento en los ingresos de las firmas de entretenimiento. Sólo en México, el mercado de videojuegos registró ingresos por más de 1,000 millones de dólares el año pasado, ubicándolo en la posición 12 del ranking mundial y la primera posición de Latinoamérica, superando a Brasil por más de 90 millones de dólares.

Por otro lado, la industria de los videojuegos ha mantenido una estrecha relación con otras industrias como las telecomunicaciones, los deportes y la educación, propiciando nuevas asociaciones, fusiones y adquisiciones en todo el mundo. Las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, realidad virtual, realidad aumentada y el Internet de las Cosas también tienen su mérito en la evolución de los videojuegos, ya que han favorecido la creación de nuevos modelos de negocio más completos. Como ejemplo de lo anterior podemos mencionar el entretenimiento educativo (edutainment) y los deportes electrónicos (eSports), este último ubicado en el top del entretenimiento y medios, con un crecimiento porcentual aproximado de 22% y un valor de mercado que, según estimaciones, superará los 1,000 millones de dólares para el 2020.

Así, la industria de videojuegos deriva en una amplia variedad de oportunidades a nivel global en el desarrollo de software y la creación de hardware, áreas que, a su vez, involucran muchas ramas de contenido creativo, que van desde la conceptualización de una idea hasta la producción de un videojuego, incluyendo la producción de nuevos dispositivos físicos que mejoren la experiencia del usuario y el contenido publicitario.

Considerando lo anterior, las oportunidades se extienden a terrenos competentes para la industria nacional: nuestro país tiene las capacidades y el talento creativo y tecnológico necesario para destacar en cualquiera de las áreas creativas que conciernen a los videojuegos, tal como lo han hecho diversas empresas involucradas en el desarrollo de storyboards, publicidad, producción, diseño y arte gráfico, entre otras, ubicadas principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Otras ciudades que destacan por la producción de videojuegos son Chihuahua, Mexicali y Guanajuato. Somos el sexto exportador de bienes creativos a nivel mundial y el líder de América Latina, lo que nos convierte en uno de los mercados más competitivos en este segmento.

Asimismo, México cuenta con más de 50 organizaciones públicas y privadas que impulsan la industria del videojuego a través de apoyos y asistencias que van desde la producción hasta la promoción internacional, fomentando la competitividad de las empresas mexicanas en la arena global.

*El autor pertenece a la Unidad de Inteligencia de Negocios de ProMéxico.