La industria aeroespacial en México ha tenido un crecimiento sin precedentes en la última década. En el periodo 2007-2017, las exportaciones de esta industria crecieron a una tasa promedio anual de 11.2%, que le permitió alcanzar en el último año una cifra superior a 7,000 millones de dólares. Comparativamente, el total de las exportaciones manufactureras mexicanas creció a una tasa promedio anual de 5.7% en el mismo periodo; es decir, prácticamente la mitad de lo registrado por la industria aeroespacial.

Este crecimiento ha sido posible principalmente gracias a la amplia experiencia en manufactura avanzada con la que cuenta el país, particularmente, en los sectores metalmecánico, automotriz y eléctrico-electrónico. La existencia de cadenas de proveeduría especializada, la disponibilidad de capital humano capacitado y la apertura comercial —actualmente contamos con acuerdos de libre comercio con 46 países— han sido elementos fundamentales para construir los cimientos de la industria aeroespacial en México.

El desarrollo futuro de esta industria en el país dependerá de nuestra capacidad para enfocarnos en nichos productivos de alto valor agregado. Si bien esto es una verdad de Perogrullo, no deja de sorprender el hecho de que industrias de larga trayectoria en México como la automotriz o la eléctrico-electrónica no hayan podido dar este paso de forma definitiva. Actualmente, alrededor de 90% de las compras realizadas por proveedores de primer nivel en la industria automotriz en el país es de origen importado y más de 85% de un proceso industrial crítico como la manufactura de herramentales también lo es.

En este sentido, la industria aeroespacial puede ser una excelente oportunidad para priorizar el valor agregado nacional. En la actualidad, el Centro de Ingeniería Avanzada de General Electric en la ciudad de Querétaro, el Centro de Investigación y Tecnología de Honeywell en Mexicali, la Universidad Aeronáutica y el Centro Nacional de Tecnologías Aeronáuticas en Querétaro son excelentes referencias en la ruta de desarrollo que debemos seguir. La oportunidad no podría ser mejor. Actualmente, la edad promedio de los trabajadores de la industria aeroespacial en Estados Unidos es de 46 años y 30% tiene más de 55 años; es decir, en cinco años, uno de cada tres trabajadores en el sector podrá optar por su jubilación en el país vecino. México, con 130,000 graduados cada año en áreas de manufactura e ingeniería, podría consolidarse como el factor rejuvenecedor del sector en Norteamérica.

Conscientes de esta realidad, en ProMéxico contamos con un área especializada en la industria aeroespacial que, entre otras cosas, provee asesoría técnica y comercial. Recientemente, también hemos impulsado la realización de encuentros de negocios en nuestras oficinas centrales en la Ciudad de México enfocados en la industria aeroespacial, que son públicos y gratuitos para todas las empresas con interés en esta industria.

Algunos de los procesos industriales que estamos buscando desarrollar y/o atraer al país son maquinados de alta complejidad en materiales como inconel, titanio y aluminio (utilizando máquinas de control numérico computarizado de al menos cinco ejes), laminados metálicos, forjas en titanio y níquel, termoformados, pinturas y recubrimientos especiales, inyección plástica y pruebas no destructivas, entre otros. Asimismo, procuramos informar a las empresas sobre las dos principales certificaciones de gestión de calidad requeridas por esta industria, la AS 9100 (basada en la norma ISO 9001) y NADCAP.

Como parte fundamental de la estrategia de promoción del país, México participará en la Feria Aeroespacial Internacional de Farnborough, en Reino Unido, los próximos 16 al 22 de julio del 2018. Esta feria es la más importante del sector este año a nivel mundial y constituye un escaparate obligado para todos aquellos con interés en generar vínculos comerciales con esta industria. Desde nuestra óptica, no hay manera más efectiva de mostrar las capacidades del país en manufactura avanzada que a través de la participación directa de nuestras empresas en ferias de reconocido prestigio internacional.

Estamos seguros de que México se consolidará en el corto plazo como el mejor destino para proyectos de alto valor agregado. Una de las grandes enseñanzas que comparten las principales teorías del desarrollo económico es que los países no tienen que transitar forzosamente por todas y cada una de las etapas del desarrollo industrial. Si se tienen la inteligencia y determinación suficientes como país, es posible insertarse rápida y exitosamente en actividades de muy alto valor sin tener que pasar primero por actividades manufactureras básicas. Y creo que hoy más que nunca, México tiene en su industria aeroespacial una nueva y prometedora oportunidad de desarrollo nacional.

*El autor es director ejecutivo de la Unidad de Desarrollo Sectorial de ProMéxico.