El mundo es México, de lo contrario no existe el mundo.

Tal parece que el pensamiento etnocentrista muta de Los Pinos al Senado; de los medios de comunicación a San Lázaro; de este a oeste; y de sur a norte del país; del PRI al PAN; y de López Obrador a sus seguidores.

Ayer, en la comparecencia del secretario de Relaciones Exteriores ante el Senado se ausentaron los dos temas más graves que la diplomacia mexicana debe atender: las crisis de Venezuela y Nicaragua.

Algo peor, la participación del senador de Morena Héctor Vasconcelos, detonó la alarma y confirmó la que será la política exterior de López Obrador: “Señor Secretario, ¿podría usted describir ante esta soberanía las ventajas obtenidas por México de su participación en el Grupo de Lima, toda vez que para muchos legisladores esto representó una injerencia en los asuntos internos de un país hermano, contraviniendo así el principio de no intervención,  establecido en el artículo 89 de nuestra Constitución Política?, preguntó Vasconcelos a Videgaray.

Tal parece que Vasconcelos no quiere saber que la OEA quedó rebasada en el conflicto venezolano por las reacciones anticipadas que tomó Luis Almagro al frente del organismo. Vasconcelos no desea saber que el Grupo de Lima nace por la urgencia de las circunstancias.

La pregunta que terminó por excitar a la tribuna dominada por Morena fue: “¿Es legítimo desgarrarse las vestiduras defendiendo los derechos humanos en otras latitudes, mientras las más graves violaciones a éstos, subsisten en todo el territorio nacional?”

Un cuestionamiento en el que subyace la indolencia del embajador Vasconcelos.

Antes, durante su discurso de presentación, Luis Videgaray no había hecho una sola referencia sobre las dictaduras de Nicolás Maduro y Daniel Ortega. “Con América del Sur, este es tal vez donde tenemos un relacionamiento más vigoroso”, dijo Videgaray. Lo que no dijo es que más allá de la Alianza del Pacífico, todos los modelos de diálogo se encuentran colapsados.

“(...) En el CELAC, dijo Videgaray, donde México es un miembro fundador y donde vemos con muy buenos ojos que se reactiva finalmente el funcionamiento del CELAC con la Presidencia de Bolivia que México propuso y apoya para este año 2018”. En la realidad, no existe un evento multilateral, repito, con la excepción de la Alianza del Pacífico, en el que los presidentes asistan y charlen.

Algo peor: en los modelos en los que no participa México, tampoco existe diálogo entre presidentes; pensemos en Unasur y Mercosur. Síntoma de que la situación en América Latina pasa por un mal momento.

Miremos los temas de interés de algunos de los senadores: Emilio Álvarez Icaza, atorado con Trump; Sasil de León (PES), matizando sobre el acuerdo comercial trilateral; María Noyola (PRD), la “tolerancia cero” de Trump; Eduardo Enrique Murat (Verde), temeroso con Trump; Clemente Castañeda, Trump; Beatriz Paredes (PRI), en la retaguardia de Videgaray; Gina Cruz (PAN), migración y comercio.

Es triste mirar a través de la óptica del Senado. Para los senadores son inexistentes las dictaduras de Nicaragua y Venezuela.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.