La marihuana representa 70% del mercado ilegal de drogas en el mundo. La que se produce en México tiene ahora poca aceptación en el mercado de Estados Unidos porque se le considera de mala calidad. Los californianos, expertos internacionales en el tema, se refieren a ella como cannabis shit.

Un kilo de marihuana, mejorada genéticamente, producida en California, vale 6,700 dólares. La que se siembra en México alcanza sólo 80 dólares, pero en EU se vende al mayoreo en 2,000 dólares a pesar de su baja calidad. El cruce de la frontera añade un valor de 1,920 dólares por cada kilo.

En México un kilo de heroína vale 35,000 dólares, pero cuando ingresa a territorio de EU sube a 71,000 dólares. El precio al menudeo llega a los 131,000 en las grandes ciudades estadounidenses. Así, el valor que se añade a cada kilo es de 26,000 dólares por cruzar la frontera.

El kilo de pasta de coca en Colombia o Perú vale 950 dólares y convertido en base de coca, 1,430 dólares. Ya como cocaína, sale de Colombia o Perú a 2,300 dólares el kilo.

En su camino hacia EU, va ganando valor. Al llegar a la frontera del norte de México, cuesta 15,000 dólares.

En cuanto cruza a territorio estadounidense, vale 25,000 dólares el kilo. Ya puesto en Nueva York o Seattle,­ el precio alcanza los 32,000 dólares. En las calles de las ciudades estadounidenses, el kilo de cocaína pura se vende al menudeo a 120,000 dólares. El valor agregado del cruce fronterizo es de 10,000 dólares por kilo.

Estados Unidos es el mejor y más grande de los mercados del mundo para todo tipo de drogas. El negocio, pues, radica en colocar y distribuir esos productos en su territorio. El mayor valor agregado que se añade a cada kilo de las drogas mencionadas se da en el momento de cruzar la frontera. Ahí está la gran oportunidad. Ése, no otro, es el gran negocio de los cárteles.

El consumo de drogas es parte de la cultura de los estadounidenses. Desde los años 60, las estadísticas de salud pública señalan que 46% de éstos dice haber consumido algún tipo de droga ilegal durante su vida. En índice de los adictos se ha mantenido en 3.00% en los últimos 50 años.

La demanda de drogas ilegales en EU se mantendrá alta en las próximas décadas y probablemente siempre. El amplio mercado de ese país seguirá siendo atractivo para los productores y distribuidores de esas drogas.

Ésa y no otra es la realidad. Las autoridades mexicanas, en el diseño de sus políticas, la deben siempre tener en cuenta.

Quien fuera Embajador de México en Washington planteó en un seminario, de manera irónica, que la solución al problema del narcotráfico en la relación de Estados Unidos y México estaba en que, si el primero no quería la entrada de las drogas, no las dejara pasar por su frontera. Y que, si el segundo no quiere que ingresen armas, haga lo mismo.