La horticultura ornamental en México representa una actividad que, a pesar de la crisis económica que ha enfrentado nuestro país, se ha mantenido como una actividad que, además de generar empleos directos, fomenta empleos indirectos y genera una derrama económica en las regiones productoras de Morelos, Puebla, Veracruz, Estado de México y Colima.

Un ejemplo de este tipo de cultivo es el anturio, planta ornamental comercializada ya sea como flor de corte o como planta en maceta. Su uso es muy diversificado, va desde el uso en florerías hasta planta en maceta para interiores o en algunos casos en jardinería a cielo abierto.

Sin embargo, el éxito de un productor depende en mucho de sus conocimientos técnicos para lograr que la planta emita flores con las características mejor pagadas por los mercados. Cada mercado tiene definido los colores, tamaño de la flor y de los tallos florales. Además de las características básicas que se demanda a los productores en lo referente a sanidad, el consumidor pide una tonalidad de color verde y cierto diámetro de follaje.

Por ello, es importante que hablemos un poco de la escala o tamaño que permita a un pequeño productor recibir el ingreso para satisfacer las necesidades mínimas de su familia. Un invernadero dedicado a la producción de anturio en maceta de 7 pulgadas tiene el potencial para producir por metro cuadrado 20 macetas en un ciclo de 13 meses. El costo de producción promedio es de 29 pesos por maceta, mientras que el precio de venta se estima en 35 pesos, por lo que la utilidad es de 6 pesos por maceta o 120 pesos por metro cuadrado. Por lo tanto, un invernadero de 1,000 metros cuadrados puede generar una utilidad de 120,000 pesos anuales, lo que equivale a un ingreso de 10,000 pesos mensuales.

Como se puede apreciar, es factible que un pequeño o mediano productor desarrolle un negocio de esta naturaleza, para atender un mercado nacional en crecimiento, pero muy exigente en términos de calidad. El escenario económico que ofrece este tipo de actividad ornamental es muy atractivo, pero inalcanzable si no se cuenta con asesoría técnica y capacitación que permita lograr los niveles de producción y calidad esperados.

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*Noé Gómez Avendaño, es especialista de la Subdirección de Centros de Desarrollo Tecnológico. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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