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La eclosión de los flujos demográficos
Todos los días, la migración por precariedad, miedo y refugio ocupa la zozobra mundial. En Tapachula, Chiapas, estamos sobrepoblados por la migración que llega de los países centroamericanos que tienen como objetivo llegar a Estados Unidos, al igual que la población mexicana que emigra de Chiapas, Oaxaca, Zacatecas, Michoacán, entre otros estados, y cuyo fin es el mismo: internarse en Estados Unidos. La característica de estos migrantes es la pobreza.
En otros países latinoamericanos está sucediendo algo peor. La migración venezolana acumula más de 2 millones de personas, mismas que piden asilo y refugio a Ecuador y Colombia.
De Nicaragua huyen miles hacia Costa Rica, por la represión del gobierno hacia su población, que lo rechaza. Y Haití presenta un ejemplo de emigración masiva, misma que se calcula en 70% de la población calificada.
Europa no queda exento de este fenómeno, la migración procedente de los países árabes y africanos choca con la resistencia fronteriza que la repulsa y sólo una parte logra incorporase, debido al establecimiento de cuotas que han fijado los países.
Europa se ha constituido en la primera región de inmigración del mundo.
Recordemos que en el 2015, Alemania acogió a 1 millón de migrantes. Sin embargo, hoy los países europeos compiten por ver quién asume menos responsabilidades.
Con todo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo cuenta hoy con unos 250 millones de migrantes.
De ellos, 150 millones son asiáticos, 37 millones provienen de América Latina, 34 millones son africanos y 29 millones provienen de los países árabes y de Europa del este.
Las migraciones se dirigen hacia los países ricos abiertos a la globalización, que es donde hay empleo, así como a los países que tienen tasas de crecimiento de natalidad inferiores a las de mortalidad, lo que significa un proceso de despoblación.
Las migraciones a escala planetaria ahora se caracterizan por tres tipos de migrantes: 1) mujeres, que acumulan 50% de los flujos; 2) niños, asociados a la migración femenina y 3) inmigración derivada del deterioro climático.
Esta última procede de América Latina, África y Asia. Se explica por fenómenos como la desertificación, sequías, elevación del nivel del mar.
Para la ONU, el cambio climático es la causa mayor de emigración. Calcula que actualmente 25 millones de personas están desplazadas por este fenómeno y generan una mayor pobreza en los lugares hacia donde se reubican. También calcula que para el 2050 habrá alrededor de 200 millones de personas afectadas por ello.
Este reconocimiento hace lamentar la posición del gobierno norteamericano de Trump de salirse del Acuerdo Climático en París, al igual que muchas otras instancias multilaterales que ha rechazado y que demuestra el aislamiento de EU y su renuncia a compartir liderazgo global.
Como una anotación, EU es uno de los países más contaminantes del mundo, causa del cambio climático.
La Cumbre de París presentó por primera vez la necesidad de proteger a los refugiados que han sido afectados por el cambio climático.
Se necesita de una política mundial para enfrentar el problema migratorio.
Hoy lo que existe es la contención y el cierre de fronteras, además de una cortina de humo para ocultar la incapacidad para gestionar el fenómeno. Se requiere administrar la demanda migratoria y adaptar las leyes de recepción.
Así de sencillo, así de difícil. De ahí la pertinencia de soluciones multilaterales.
