El paso de la pandemia por el planeta está dejando al descubierto múltiples fracturas sociales: la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones, la percepción de incompetencia o corrupción en los gobiernos.

Así lo revela el estudio del FMI Las repercusiones sociales de las pandemias (enero de 2021), coordinado por Philip Barrett y Sophia Chen. 

“Verano del 2022. Justo cuando los gobiernos piensan que lo peor ya ha pasado tras llevar a cabo una campaña exhaustiva de vacunas y paquetes billonarios de reactivación económica, el mundo, de repente, se enciende”, escribe el periodista Andy Robinson en La Vanguardia de ayer domingo en su nota donde presenta algunos de los ejes del estudio del FMI.

La crisis del verano del 2022 ya se avizora. Los disturbios ocurridos durante las seis últimas noches barcelonesas podrían ser el trailer de lo que ocurrirá el próximo año.

La furia que ha desatado el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél supera las consignas sobre la libertad de expresión.

“Hay mucha rabia y un cúmulo de injusticias y problemas que sufrimos más los jóvenes, pero se extienden al resto de la sociedad. No podemos acceder al mercado laboral o tenemos trabajos muy precarios”, señala Alex Cantón, 24 años, graduado en Ciencias Políticas con maestría en Cooperación, que se gana la vida como repartidor de comida y que ha participado en las violentas manifestaciones en Barcelona (El País, 21 de febrero).

Varias tiendas de marca asentadas en la avenida Paseo de Gracia, fueron vandalizadas: Nike, Diesel, Hugo Boss, Guess, Tous y Desigual. Algunas, como Nike, fueron saqueadas.

Resulta absurdo, por tratarse de una conjetura miniaturizada, pensar que en España no existe la libertad de expresión. Pablo Hasél ha deseado la muerte a decenas de personas. Hasél azuza a sus seguidores a través de sus redes sociales. Pide “conquistar el poder y acabar con el régimen corrupto a través de la violencia revolucionaria porque la vía democrática no tiene sentido en un régimen corrupto”. 

Se cree que la libertad de expresión debe de amparar expresiones como los deseos de muerte del rapero Pablo Hasél. “Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono”, dijo en alguna ocasión. Lo que define la libertad es su fin. La libertad para qué. La libertad debe de tener un fin legítimo. El fin y la regla de la vida política es la justicia. Para lograr que en una comunidad no se impongan las ensoñaciones psicopáticas, el odio y el resentimiento, tiene que haber una justicia que las reglamente.

No, las raíces de los disturbios en España deben de hacernos mirar hacia lo que está acentuando la pandemia. “Desde la plaga de Justiniano en el siglo VI y la Peste Negra del siglo XIV hasta la gripe española de 1918, la historia está trufada de ejemplos de epidemias que tienen fuertes repercusiones sociales: transforman la política, subvierten el orden social y provocan estallidos sociales”, afirma el FMI.

Barrett y Chen afirman que “existe una correlación positiva entre los estallidos sociales y las epidemias”.

La desconfianza en los políticos se dispara en tiempos de la pandemia. Muchos de ellos son incompetentes para gestionar la crisis sanitaria. Se burlan del cubrabocas porque ellos no usan el transporte público.

El estudio de Barrett y Chen asegura que “sube el riesgo de graves crisis políticas (acontecimientos que pueden derribar gobiernos), que normalmente ocurren en los dos años posteriores a la epidemia grave”.

El informe llega a la conclusión de que el malestar social era elevado antes de la covid y se ha moderado durante la pandemia, pero si la historia nos sirve de guía, es razonable esperar que, conforme la pandemia vaya desapareciendo, los estallidos sociales emergerán de nuevo”.

No son las famosas series de televisión distópicas Black mirror ni Years and years. Es Covid-19 y sus externalidades negativas. Atención.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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