La alimentación se relaciona con la cultura y la salud, pero también con el cuerpo, las expectativas y las normas sociales que a lo largo de los siglos se han impuesto, en particular a los cuerpos femeninos. Decir cuerpo femenino es, en más de un sentido, decir constricción, juicio y prejuicio. Variables en el tiempo, los discursos sobre la delgadez y la gordura aluden de un modo u otro a un concepto de belleza, a una mirada que juzga, a un ojo social que elogia o condena, en función de prejuicios que a menudo se encubren bajo la preceptiva médica.

En México, el aumento de la obesidad nos ha llevado a ocupar el primer lugar mundial en este rubro. Poco se habla de la anorexia y otros trastornos alimentarios. Se ha creído mucho tiempo que se trataba de un problema exclusivo de clases altas, que sólo atañe a adolescentes y se ha vinculado con frecuencia a problemas de las jóvenes con la madre. El panorama no es tan esquemático ni sencillo. Los trastornos alimentarios responden a múltiples factores que no pueden entenderse sólo desde la medicina o la psicología: la familia, la sociedad, la cultura inciden también en ellos.

Las bocas útiles, de Karine Tinat, libro recién publicado por El Colegio de México, viene a llenar un vacío en la investigación de estos trastornos desde las ciencias sociales. Con base en años de trabajo desde la antropología y en la observación directa de un grupo de jóvenes en proceso de terapia, la autora abre una ventana para aproximarse a la lógica y dinámica de estos problemas, en particular de la anorexia. Con rigor y empatía, Tinat se refiere a estos trastornos como lo que son, una enfermedad, mas no ve a quienes la viven como enfermas carentes de agencia o incapaces de darle sentido a su conducta. Por el contrario, además de presentar una breve historia de la anorexia, se acerca esta experiencia desde la problemática del devenir sujeto y desde una perspectiva de género que permite entender por qué afecta en 90% a mujeres, en particular adolescentes, niñas y jóvenes.

La anorexia puede verse como un “combate” de la persona con su cuerpo. De nutricia, la comida se convierte en una forma de controlar el cuerpo, de controlarse a sí misma, de enfrentar presiones familiares y sociales. Conlleva a la vez una transformación del cuerpo (y de sí misma) en objeto, en un complejo proceso de subjetivación-objetivación. Cuando la joven ve su imagen distorsionada en el espejo, cuando lo somete a horas de gimnasio, lo acostumbra a “vivir del aire” o toma litros y litros de agua, no trata sólo de apegarse a un “ideal” de belleza femenina, responde a exigencias internalizadas, o busca autodefinirse en un sistema coercitivo como el de género, que atribuye ciertas cualidades a lo masculino en detrimento de lo femenino.

Aunque los síntomas sean semejantes, la percepción y causas de la anorexia han cambiado en el tiempo. No son lo mismo las monjas que antes de 1500 ayunaban y torturaban su cuerpo en aras de la santidad que esas mismas monjas, vistas después como brujas. La arbitrariedad de las normas sociales, en cuanto a las mujeres sobre todo, impone juicios contrarios a una misma conducta. Hoy, el ayuno anoréxico no tiene fin trascendente y más de una imagen muestra su lado obscuro, como fue el caso de la fotografía de una modelo esquelética, usada en la campaña Nolita, supuestamente para combatir la anorexia, cuyas implicaciones éticas Tinat discute con lucidez.

Además de un recorrido teórico que interesará más a la academia, pero también muy accesible para la lectora o lector común, la transcripción de 22 sesiones de terapia nos acerca a la voz y la experiencia de quienes viven con anorexia. A través de ellas y de las reflexiones de la autora, puede notarse cómo, en términos psicológicos, la dinámica familiar, con todos sus integrantes, puede incidir en la detonación del trastorno.

Con este libro, riguroso y claro, Tinat aporta una mirada empática para entender los trastornos alimentarios en el marco de la desigualdad de género y el malestar del devenir persona y mujer.

@luciamelp

Lucía Melgar

Crítica cultural

Transmutaciones

Es profesora de literatura y género y crítica cultural. Doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chicago (1996), con maestría en historia por la misma Universidad (1988) y licenciatura en ciencias sociales (ITAM, 1986).