No les deseo mal a quienes votaron por Donald Trump, para algunos era una decisión imposible entre malo y peor y los fieles son víctimas de una pantalla de humo y décadas de olvido político. Ustedes tampoco les deberían desear mal y, a la fecha, es su base electoral su principal víctima.

El viernes pasado Trump firmó la muy anunciada orden ejecutiva anulando el acta Dodd-Frank y dos regulaciones financieras de la época de Obama que quizá resultarán en la anulación de cuatro entidades regulatorias financieras en Estados Unidos. Cuando Trump ganó la elección, escribí que la peor de sus amenazas era eliminar estas regulaciones. Las tres principales regulaciones que se eliminaron son los requisitos de los bancos a guardar capital para hacer préstamos, la información que se le tiene que dar a los clientes financieros y el equivalente hipocrático de las finanzas, que obligaba a los consejeros a hacer lo que les convenía a sus clientes y no lo que más comisiones les generara.

La primera es la más grave, cuando las personas, negocios, gobiernos dejan su dinero en un banco, ese banco lo toma y se lo presta a otros. Los riesgos excesivos que tomaron los bancos entre los 90 y dos miles generaron la crisis económica del 2008 y se impuso un límite a cuánto pueden prestar de lo que se les deposite. Ésta fue una iniciativa bipartidista con la que todos estuvieron de acuerdo, excepto los compinches banqueros de Trump (y Hillary Clinton).

Sin embargo, las otras dos no son para ignorarse y afectarán desproporcionadamente a la base electoral que eligió a Donald Trump. Por dar un ejemplo burdo, ahora los bancos le pueden ofrecer a las personas una tasa de interés muy atractiva en grande y con letras negritas, y al mismo tiempo enterrar en un documento de 200 hojas envuelto en tecnicismos que en realidad ésa no es la tasa que recibirá el cliente. Encima de todo, descaradamente esta desregulación hace que el banco pueda ofrecerle lo que sea al cliente si lo puede engañar exitosamente.

Desafortunadamente, cuando los candidatos políticos se ponen a platicar de regulación financiera no logran emocionar a las bases electorales, son los muros, guerras y temas sociales los que mueven a las masas.

La crítica a Trump se ha concentrado en su política internacional, pero su agenda doméstica es desastrosa. Este tipo de capitalismo de compinches sólo pone presión adicional a las clases media y bajas. Supuestamente, su plan de infraestructura será un alivio para la clase obrera, pero en EU el crecimiento y con éste la necesidad de infraestructura se está concentrando en las zonas urbanas y la desigualdad y su electorado están en zonas predominantemente rurales y suburbanas. Considerando que los obreros urbanos ya tienen empleos relativamente bien pagados, su plan ignorará a sus más leales simpatizantes o estará endeudando más a Estados Unidos para construir infraestructura en donde no hay demanda.