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Opinión

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La Viuda del Pacífico

Le conocían como Don Efra. Había alcanzado cierta notoriedad, por haberse casado con Sandra Murcia, quien fue Miss Colombia. Además se contaba entre los fundadores del Cártel de Cali, junto con los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orehuela. Como ellos, Efraín Hernández quiso pactar con la DEA. Pero el narco no tolera defecciones y lo ejecutaron en 1996.

El responsable de su muerte fue Francisco Cifuentes, un empresario colombiano que tenía como fachada un negocio de renta de avionetas y helicópteros, pero en realidad se contaba entre los mayores proveedores de cocaína en toda América Latina.

Su perfil emprendedor lo diferenciaba de los Rodríguez Orehuela y del mismísimo Pablo Escobar, sanguinarios y con tendencias populistas. Pero además, Don Pancho se distinguía por haber armado, con su flota aérea, una conexión con los principales capos de la droga en Guatemala -asociado al líder local, Otto Herrera-, en Honduras y en México, junto con Ismael El Mayo Zambada y Joaquín El Chapo Guzmán.

Incluso Don Pancho logró asociarse con Diego Montoya, Don Diego, el líder del cártel del Valle del Norte hasta que en el 2005, fue reclutado por la DEA, con la que comenzó a trabajar en sigilo. En abril del año pasado cayó abatido, como Don Efra, antes de que siguiera cantando.

La historia de esos capos colombianos está íntimamente ligada a dos mujeres mexicanas. Don Diego tenía a su servicio a Sandra Ávila Beltrán, la famosa Reina del Pacífico, quien era pareja de Juan Diego Espinosa Torres, sobrino del capo y enlace del Cártel del Valle del Norte con la mafia mexicana.

En esa misma línea, Don Pancho se había vinculado sentimentalmente con una mexicana, María Patricia Rodríguez Monsalve, quien a su muerte se había hecho cargo de los negocios aéreos y entonces se convirtió en el enlace de El Chapo Guzmán con los cárteles colombianos.

La policía mexicana prácticamente desconocía las actividades de la viuda de Cifuentes. No sucedía así, para la DEA estadounidense y la DISIP colombiana, quienes antier la aprehendieron dentro de la Operación Fronteras, la más grande de los últimos años en contra de los cárteles en Colombia.

María Patricia había heredado a la muerte de Don Pancho. Era una fuerza aérea de alcance continental, formada mayoritariamente por aviones Beech King Air y Turbocommander, que habían acumulado más de 5,000 horas de vuelo comprobadas. Sus pilotos estaban encargados de custodiar y llevar la droga colombiana desde aeropistas ubicadas en Córdoba y Urabá a su destino final, ya fuera México, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras, República Dominicana o Venezuela.

El mejor de la flota, un SuperKing 200 turbohélice, fue puesto a disposición de uno de los capos locales, para que viajara de Bogotá a Medellín, para ver un partido de futbol. Las órdenes telefónicas que arreglaron ese traslado permitieron la captura de los 22 detenidos, entre ellos María Patricia.

Tan poquito se sabe en México de esta Viuda del Pacífico, que los informes sobre su detención pasaron desapercibidos por la prensa mexicana por más de 24 horas y posteriormente se le identificó como parte del cártel de los pilotos . Grave error, pues no era integrante, sino la jefa.

La Viuda del Pacífico podría ser extraditada a Estados Unidos, donde sería juzgada en una corte del condado de Dallas.

LAS PÉRDIDAS DEL PRD. Una de las grandes apuestas de Rosario Robles, cuando era Presidenta Nacional del PRD, era la conquista del Estado de México. Ella misma, con la casa materna en Naucalpan, pudo haber competido, contra Enrique Peña Nieto, si no le se le hubiera atravesado el desfalco de las arcas partidistas que derivó en su expulsión de las filas del sol azteca.

Esa historia ocurrió en el otoño del 2003. En las elecciones de ese año, el PRD postuló a la diputada federal Marcela González-Salas como su candidata a la presidencia municipal de Ecatepec, una economista emparentada con el exsecretario de Hacienda, Gustavo Petriccioli, quien no era cualquier priísta. Había sido oficial mayor de la Secretaría de Programación y Presupuesto, cuando Carlos Salinas de Gortari estuvo al frente de esa dependencia.

¿Una salinista en el PRD? Así era. González-Salas estaba casada con Mario Vázquez, quien había sido presidente municipal. En campaña contó incluso con el respaldo de Andrés Manuel López Obrador, pero la marea roja -encabezada entonces por Isidro Pastor– hizo labores de ingeniería electoral que llevaron a la abanderada perredista al segundo lugar, con 5,000 votos menos que el triunfador, Eruviel Ávila.

Al paso de seis años, y paradójicamente gracias a Eruviel, a la perredista le volvió a nacer el amor por el PRI de Peña Nieto, quien la acaba de nombrar Directora General de Gobierno para la región V del Valle de México. ¿Acaso volverá a ser candidata a la alcaldía de Ecatepec, ahora por el PRI?

No sería la única perredista en las filas de Peña Nieto. Antes, a ese entorno se había sumado Ruth Zavaleta, quien también participa en el proyecto nacional del Gobernador mexiquense, con la mira puesta en el DF.

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