Hace algunos años un conocido me dijo que tenía a sus hijas e hijos en colegios de los Legionarios porque era el lugar donde se hacían las buenas relaciones . Es muy probable que ésta fuera la más importante de las razones para que muchos padres de familia vieran como una opción, la alternativa que presentaba esa congregación.

No buscaban ni tampoco les interesaba la formación intelectual o religiosa. Su apuesta era por las relaciones. Sólo ellos saben si esa decisión produjo lo que esperaban y les resultó rentable. El caso Maciel, pero también la decisión del Papa Benedicto XVI de intervenir la congregación para refundarla, ponen en duda lo hecho por ella.

La marca de las universidades y colegios de los Legionarios está en crisis. El tiempo dirá si la pueden superar. Los Legionarios vendían como una de las más importantes fortalezas de su sistema educativo que ahí se hacían buena relaciones , que serían muy útiles en el futuro. Queda claro que por el momento no es la mejor de las opciones.

Sobre la influencia de los Legionarios en el sector empresarial mexicano hay muchas fantasías. Sin duda que hay un grupo que siempre los ha apoyado y el haber conseguido su fidelidad a la obra es parte del éxito de Maciel y de sus seguidores. Se trata, con todo, de un sector minoritario.

A ese grupo, la relación con Maciel y los Legionarios les reportaba beneficios: audiencias privadas con el Papa, cercanía con ciertos cardenales y obispos, atención para sus eventos religiosos (bautizos, primeras comuniones, bodas...), relaciones con otros como ellos, contacto con políticos afines y también cierto prestigio social.

Los Legionarios ya no pueden ofrecer eso hoy y tampoco en el futuro. Las puertas del Vaticano las tienen cerradas, los cardenales y obispos se cuidan de no ser relacionados y lo mismo sucede con los políticos, que han marcado su distancia, algunos incluso de manera pública, por temor a que se les identifique con ellos.

Los Legionarios han dilapidado el capital simbólico con el que venían trabajando, del cual siempre supieron derivar buenos dividendos. Si lo vuelven a reunir será sobre otras bases y ésa es la tarea del interventor que pronto nombrará el Papa. Ya sabrán los empresarios si les interesa y resulta rentable el nuevo carisma y la estructura organizativa que tendrá la congregación que está por hacerse.

Los empresarios suelen ser pragmáticos y actuar con base en resultados. Lo lógico es que inviertan para obtener ganancias. El sector de los empresarios que han invertido en los Legionarios, porque obtenían beneficios, en el futuro lo van a pensar. Si éstos ya no les pueden ofrecer buenas relaciones y contactos cuál es el objeto de seguirlos apoyando.